viernes, 1 de enero de 2021

El tiempo

Año criSol
 
Los años pasan tejiendo la historia
todos iguales y diferentes.
Este 2020 ha sido cruel y crítico
del Oriente al occidente.

 
Aquí y allá vivimos instantes
horas, minutos, segundos
guardamos recuerdos
soltamos sueños.
 
Este viejo se pierde en la oscuridad,
sin dejar al nuevo amanecer.
Confinados quedamos los humanos
esperando aperturas y vacunas.
 
Agradecidos, nos sorprendemos vivos  
entre vientres abortivos y hornos crematorios.
Resilientes, sufrimos, creamos, nos reinventamos
 resistimos con lágrimas y sin poder llorar.
 
¡Seguimos, este no es el final!
Hay agua y pan, suelo para cultivar
la cultura permite abrazar y besar en paz
demos culto a quien nos puede resucitar.
 
¡Feliz año nuevo!
2021

sábado, 26 de diciembre de 2020

La Vocación

 Convocados a la misión de Dios

 
Vocación, según una definición de diccionario y por su raíz latina, significa llamado. Comienza a manifestarse en cada persona desde temprana edad, en aquello que llama la atención, atrae, gusta, con-voca, pro-voca, entretiene. La vocación puede llegar a identificarse con la profesión y es, entonces, lo mejor que le puede suceder a una persona: sentirse llamado a ser, a hacerse, vivir y hacer algo que lo llena, que lo hace feliz, aunque le cueste esfuerzo, sacrificio, donación, o precisamente por eso mismo.  

La vida como vocación

El aparecer en la comunidad de la vida, como sujeto vivo, no es el resultado de una decisión o elección personal, ni siquiera es la respuesta a un llamado. Es, en realidad, un regalo, acompañado de una responsabilidad: existir.

Todos los seres vivos recibimos el don de la vida, pero no todos lo disfrutamos. Solo los humanos existimos, tenemos conciencia de estar vivos y de la responsabilidad que tenemos de generar, cuidar, promover, darle cualidad, sentido y dirección a la vida.  

Somos con-vocados a hacernos persona, a reconocer en los demás su identidad personal, respetarla, valorizarla y promoverla. Es así como vamos siendo, en un proceso continuo y gradual de identidad e identificación.

Somos seres humanos, imágenes del creador, llamados al encuentro con los otros humanos y con todos los seres creados, para vivir y convivir en plenitud y felicidad.

Esta es nuestra vocación a la vida y a la existencia. Es una vocación personal y al mismo tiempo colectiva, que incluye la misión de hacernos personas con dignidad, derechos y deberes. Ya, en el presente de cada uno, somos lo que somos, pero aún no lo somos plenamente. Tenemos la posibilidad de crecer, de hacernos más y mejores. Se trata de un proceso que dura toda la vida, que solo termina con la muerte. Siempre podemos pensar: hoy puedo ser mejor que ayer y mañana mejor que hoy. Así, llegaremos a la santidad, casi sin darnos cuenta. Cuanto más santos, más humanos y cuanto más humanos, más santos.

Vocación a ser cristiano

Si la vocación a la santidad, o mejor, a la plena humanidad, es para todos los seres humanos, no todos tiene el privilegio, la gracia, de contar con un Maestro de vida, un Hermano de convivencia, un Compañero de camino, humano y divino, como el Emmanuel (Dios con nosotros), Jesús de Nazaret.


A su escuela, como discípulo, se entra por la puerta del bautismo. Participando en la Iglesia, Cuerpo de Cristo en la historia, vamos creciendo en humanidad y santidad, como discípulos misioneros del Dios encarnado, crucificado y resucitado, revelado en Jesús de Nazaret, el hijo de María y José.

Todos los bautizados somos llamados por Jesús a la santidad de vida, mediante la práctica de la misericordia. Cada uno responde en diferentes formas, estados o estilos de vida, como casados, solteros, profesionales o no y con diversos ministerios, todos al servicio del prójimo y de ese Reino de Dios que instauró el mismo Jesús, en el ejercicio de su misión.


Vocación a la vida misionera, como Religioso y/o Presbítero

Cualquier persona (hombre o mujer) que viva su discipulado misionero en la Iglesia, puede descubrir, a través de muchos signos, o escuchar, a través de muchas voces, el llamado a la misión en comunidad, en la Vida Consagrada, mediante los Votos Evangélicos de Obediencia, Castidad y pobreza e, inclusive, como Ordenado para el Ministerio Sacerdotal. El Galileo llama a los que él quiere, llamó ayer y sigue llamando hoy, para que “estén con él”, formarlos y enviarlos a continuar su misión: facilitar el reinado de Dios, Padre – Hijo y Espíritu Santo, o sea trabajarle al Reino de Dios, ese “otro mundo posible”, organizado sobre el AMOR, la FRATERNIDAD y la PAZ, con JUSTICIA social y ECOLOGIA integral.


Una de las tantas formas o estilos de esta vocación misionera es la de servir a la “misión ad gentes”, o sea “ad = hacia” las gentes, los pueblos con sus culturas diferentes.



Esta es la vocación de la Familia Misionera de la Consolata (hombre y mujeres, Consagrados o Laicos, Presbíteros o Hermanos), llamados para ser enviados más allá de sus fronteras sociológicas (entre los pobres), culturales (en el mundo-cultura de los otros diferentes), eclesiales (entre los protestantes y/o evangélicos), religiosas (entre las otras religiones) y geográficas (más allá de los propios países), para compartir la verdadera Consolación, Cristo Jesús, teniendo a María Consolata como modelo y guía, según quiso y organizó el sacerdote diocesano  José Allamano, padre - fundador y formador de misioneros/as, en y desde el Santuario de la Consolata en Turín – Italia, desde 1901.


jueves, 29 de octubre de 2020

Sentidos para existir

 Consolación y sentido 


¡Qué lindo, aunque complejo, es hablar de la vida!
Sentir, filosofar, discurrir, soñar y cantar.
Vida vivida, es un estar en algún instante y lugar
existir con motivos y motivaciones para esperar.
 
¡Qué lindo es poseer este suelo solaz!
Cultivar, cuidar, recoger, procesar, consumir y repartir
recibir, gratis, la energía para acrisolar y purificar
respirar, aspirando vida y espirando energía vital.
 
Vivir así, tiene sentido,
Estar así, consentido, es felicidad
 Habitar, sin cercar, esta casa común
hermanando los cercanos y acercando los lejanos.
 
Solo, en semejante paraíso, no tiene sentido 
necesito conocer, recordar y diferenciar
acompañar y ser acompañado
consolado y consolar
 
Consolación y sentido vinculan el existir
La soledad solidaria, saca de la soledad solitaria
siembra, cultiva y hace crecer la amistad social
el solaz del suelo sin cerca, acerca al de aquí y al de más allá.
 
Todo confluye y fluye
la vida con sentido da sentido al existir humano
el verbo consolar, actuado, gesta la consolación
fiesta del cosmos, danza de la tierra y el sol.
 
Todo aparece conectado por un hilo conector
Energía divina, Espíritu animador
la misión del compasivo de la Pasión, continua
su Resurrección será total.
 Pandemia 2020

martes, 13 de octubre de 2020

Actuar como Consolación en la aflicción

Cuando el puente se rompe (17)


Cuando me aflige la soledad, tu eres compañía
puente entre mi ausencia y tu presencia.
Cuando me aflige el dolor, tu eres alivio
puente entre mi cuerpo y tu corazón.

Cuando me aflige la pobreza, tu eres solidaridad
puente entre mi carencia y tu riqueza.
Cuando me aflige el destierro, tu eres hospitalidad
puente entre mi deambular y tu permanencia.

Cuando me aflige la violencia, tu eres paz
puente entre mi rabia y tu perdón.
Cuando me aflige la injusticia, tu eres defensor
puente entre mi impotencia y tu poder.

Cuando me aflige la muerte, tu eres Resurrección
puente entre mi historia y tu eternidad
Cuando me aflige la desolación, tu eres consolación
puente entre mi debilidad y tu energía. 

Tú me consuelas y te consuelas
yo soy consolado y te consuelo.
Juntos consolados
construimos la felicidad.

Actuar .con misericordia

Misericordia (16)


!Misericordia! 

Me encuentro frente al reto de la acción
la compasión me aproximó a la aflicción
Madre tierra asolada, Humanidad desolada
urgidos todos de cuidado y consolación.

Primeros auxilios para comenzar
con las manos, sin nada, el oído o la voz.
Respirar profundo, para aliviar la emoción
proveer pensando, pensar actuando.

Expandir la visión, para volver al camino con sentido
viejos y nuevos recursos en alianza compartidos.
Activar la razón cordial, para volver a soñar
planes reales, procesuales, continuos y graduales.

Camino de la misericordia, para la liberación integral
divino intercambio de esperanzas, mezcladas de felicidad.
Pasado reconciliado, agradecidos con los antepasados
presente sembrando de perdón, como don de amor.

Suelo fertilizado, sin ser explotado ni contaminado
cuidado y cultivado sí, porque la madre sabe de reciprocidad.
Humanidad a la mesa sentada, no resignada 
celebrando la fraternidad del pan, con justicia y paz social.

Actuar .con compasión

Com-padecer (14)


 Padecer la pasión ajena
capacidad de ver, contemplar y temblar.
Sentir por dentro, frio y calor 
en el vientre y el corazón.

Padecer re-accion-ando
 energía de pasión interior
mezcla de ternura e indignación
movimiento hacia la solución.

No hay compasión dulce sino amable
ternura fuete, decidida contra la muerte.
Exige comparecer e implicarse
untarse de paciente, en condición doliente.

Movimiento germinal de liberación integral
acercamiento real, de verdadera proximidad.
Empatía sin distinción, ni discriminación
no por simpatía, sino por puro amor.

 La compasión del Crucificado de la Pasión
es inducción y pedagogia.
!Qué divino es saber de un Dios tan humano!
con Él, por su cruz, hacemos camino de salvación.

Con-cor-dia

Energia en la acción (13)


La unión hace la fuerza
todos a una vinculados en el corazón
Eso es con-cor-dar
donar con el corazón.
 
Identidad fuerte
itramolecularmente conectados.
Diversidad productiva
intermolecularmente vinculados.
 
Fuerzas que sostienen todo
gravitatoria, electromagnética, nuclear
articuladas con cuidado para generar
el universo, la tierra y la humanidad.
 
Actuar en Equipo
participación interdisciplinar.
Actuar en Cooperativa
democracia, reciprocidad, solidaridad.
 
Comunión comunitaria
identidad trinitaria.
Fuerza del amor hecho don
dinámica de salvación.