jueves, 25 de agosto de 2016

Colombia, un pais en proceso de paz

Comunicado con ocasión de la conclusión de los diálogos
 en La Habana


Los obispos católicos de Colombia, tras el anuncio de la conclusión de los diálogos entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP en La Habana, manifestamos a la opinión pública que:
1. Recibimos con esperanza la oportunidad que se abre de poner fin al conflicto armado que ha marcado la historia del país durante más de cinco décadas.

2. Reiteramos el llamado a que se implemente una pedagogía de los acuerdos, de modo que todos puedan comprender los alcances de lo pactado en los diálogos y prepararse conscientemente para participar en el próximo plebiscito.

3. Entramos en una etapa de debate sobre los acuerdos, por tanto invitamos a los líderes políticos, organizaciones ciudadanas, responsables y animadores de los medios de comunicación y al pueblo colombiano en general a promover una reflexión serena, en clima de diálogo y respeto, animada en todo momento por el compromiso con la construcción de la paz, pensando siempre en el bien del país, por encima de intereses sectoriales o particulares.

4. Reafirmamos la invitación que hicimos al terminar nuestra 101 Asamblea Plenaria: "Convocamos al pueblo colombiano a participar en la consulta sobre los Acuerdos de La Habana, de manera responsable, con un voto informado y a conciencia, que exprese libremente su opinión, como ejercicio efectivo de la democracia y con el debido respeto de lo que la mayoría finalmente determine".

5. Hacemos un llamado a las comunidades católicas -jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, congregaciones religiosas, seminarios y casas de formación, grupos y pequeñas comunidades eclesiales- a intensificar la oración por la paz en nuestro país y a discernir a la luz de la Palabra de Dios el camino que nos lleve a ser artesanos de paz.

6. De igual manera, animamos a todos nuestros hermanos y hermanas de buena voluntad a asumir el reto de aportar a la superación de toda forma de violencia y a trabajar unidos en la construcción de una Colombia reconciliada y en paz.

Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja Presidente de la Conferencia Episcopal
Bogotá, D.C., 24 de agosto de 2016

miércoles, 10 de agosto de 2016

Comunión en la oración

ORACIÓN 
Para el XIII Capitulo General 
Misioneros de la Consolata
 Dios, Padre de misericordia, 
envía sobre nosotros al Espíritu Santo
para que acojamos el Capítulo como un don y un compromiso 
para continuar el camino de la misión de Jesús.

Concédenos la sabiduría y la profecía de los apóstoles para ser, 
como Pablo y Bernabé,
capaces de reconocer la obra siempre nueva a la que nos llamas y 
disponibles para realizarla con valentía. 

Haz que los participantes en el Capítulo estén animados, 
a ejemplo del beato José Allamaro, 
por la pasión por el Reino de Dios y por el amor a nuestra familia misionera. 

Que la Virgen Madre Consolata 
ayude a cada uno de nosotros 
a custodiar en el corazón la experiencia del Señor resucitado 
para ser sus auténticos testimonios en el mundo. 
Amén

CALENDARIO 

Lugar y fecha de las Asambleas pre-capitulares 
  • Asia: en Seúl, del 10 al 12 de octubre. 
  • Europa: en Roma, del 28 de noviembre al 4 de diciembre de 2016. 
  • África: en Sagana, del 12 al 17 de diciembre de 2016. 
  • América: en Bogotá,  del 9 al 14 de enero de 2017. 
Fecha y lugar del XIII CAPÍTULO GENERAL 
  • El Capítulo será celebrado en Roma, en la Casa General, del 22 de mayo al 20 de junio de 2017 orientativamente, sin olvidar que la duración  efectiva será determinada por el Capítulo mismo.

jueves, 4 de agosto de 2016

Contemplación entre atardecer y manecer

Un encuentro con la naturaleza 
 
Señor de los lirios, de las aguas, de los pueblos, de las estrellas, del cielo, te agradezco. Padre de las flores, de las hormigas, de los caracoles, yo te agradezco por esa experiencia en Amazonia, mejor dicho, en las orillas del río Putumayo, con la comunidad de Puerto Ospina. Gracias, Señor, por haberme regalado el tiempo y tantas maravillas. Yo sé que estabas ahí, Señor, cuando bajábamos el rio, mientras atardecía y los colores llenaban mi corazón.

¿Sabes, Señor, hay un riesgo en la vida misionera: el activismo? Nosotros, Padre, nos hemos acostumbrados a hacer muchas cosas, pero nos hace falta tiempo. Allí, Señor, por fin, el tiempo se me volvió un regalo. El ejercicio de contemplar me hizo regresar a lo más hondo de mi corazón. Allí, la música de la naturaleza se hizo también la música de mi corazón. Estoy seguro que Tú acariciaste mi cabeza, cuando empezó a llover mientras yo me bañaba en el rio. 
 
Padre, cómo no pensar en Latinoamérica y sus pueblos originarios, cuando mirábamos en las orillas del rio los pequeños pueblos. ¡Ellos resisten, Señor, a duras penas, pero resisten! Nosotros creemos que ellos son pobres, pero, en realidad, ellos son ricos. Tienen todo lo que necesitan, con su simpleza y su humildad .¡Son tantos los nombres, tantas las historias, tantos los idiomas!. Quizás, Padre, el Dios de las aguas, como me dijo un señor mientras llovía, sea también el Verbo. ¡Fue lindo vivir cerca del río por algunas semanas!

En los días que allí estuve, pude contemplar la vida. Pensé mucho en la frontera, que parece que siempre divide. Sabes, Señor, el río se encuentra en la frontera Colombia- Ecuador. Sin embargo, las aguas que mojan a Colombia son las mismas que acarician a Ecuador, así como el cielo es el mismo, Señor. La naturaleza no tiene fronteras. También nosotros, la Humanidad, aunque tengamos nuestras diferencias somos los mismos. En ese tiempo, donde las diferencias son cada vez menos aceptadas, quizás el rio sea el ejemplo de unidad. Nosotros no deberíamos tener fronteras para hacer el bien, para respetar a los otros, para la paz, para el amor, para hacer todas aquellas cosas que nos vuelven plenos. 
 
Allí, Padre, el tiempo se me volvió una canción. Todas las tardes, yo me ponía a contemplar el atardecer, mientras por la mañana me ejercitaba y veía a los niños que jugaban en el colegio. En ese momento, Tú me dijiste que la esperanza no se ha acabado.

Fue lindo hacer las oraciones mirando las estrellas, quizás en una de ellas, Tú descansabas el corazón, mirando con ternura a los hombres de la tierra, entre ellos, a aquél que intentaba hablarte. Fue en una de esas oraciones, cuando la noche avanzaba, que escribí en mi diario: “la naturaleza es un regalo, quizás fue ella el primero sagrario de Dios” y recordé cuando las estrellas conducían a los pastorcitos hasta tu encuentro. 
 
Sabes, Padre, los hombres modernos dijeron que estábamos arriba de la naturaleza, pero esto no es verdad, Señor. En realidad, nosotros somos naturaleza, somos tierra, estamos hecho de matas, flores, animales, piedras, estrellas, aguas. Es por esto, Padre, que, cuando yo dejaba la comunidad en silencio, te dije:_ No me dejes caer en la tentación del antropocentrismo, pero enséñame a hacerme también parte del todo, dame la gracia de aprender a cuidar de la Madre Tierra. Cada vez más, yo deseo ser la Tierra que siempre fue. Me acuerdo, Señor, que cuando llegué por allí, le había preguntado al misionero acerca de lo que íbamos a hacer y él me contestó que íbamos a vivir.

Fue así, Padre, yo he vivido en la naturaleza, fue el mayor encuentro que tuve en esta experiencia misionera. Dios de las aguas, muchas gracias, pues eres también el Dios de los humanos.

Sandrio Candido ( IMC)

viernes, 29 de julio de 2016

Desde la puerta...

Por un instante ante la Amazonía

 Serpenteando como lo hiciera la víbora, así el rió lo hace por aquella llanura poblada de verde intenso. Desde el segundo piso de la casa parece tan gigante e imponente, y con la mirada atónita, se vislumbra la pasividad y el misterio de la espesa selva que lo rodea. Es como una vena gigante que nutre una parte de la existencia, y la amazonia se jacta de su elegancia, donde el agua corre como suspendida, nutriendo y dejándose nutrir por ser la misma vida. Sin la neurosis que produce el móvil, ni la luz parpadeante que indica la voracidad de las redes, ni los ruidos intranquilizantes que cortan el encuentro con lo sublime, por un momento puedo conectarme, así fuera de forma intermitente, con el misterio de la verdad no definida. Creí que vivía conectado, agotando las posibilidades de lo inimaginado, pero en aquel momento de silencio mirando el río, era como si Dios me pusiera ante el Edén revelado no imaginado, y como si las cosas no desearan ser nombradas sino simplemente admiradas, como la primera vez que fueron encontradas.
 
Ante la vista conectada con la magnífica Amazonía, los estruendos del interior van ahogándose en la presencia de un silencio que al principio parece aterrador, pero que libera el corazón y lo sana como caricia de madre. No he de nombrar el río, como se suele hacer, porque todo se quiere dominar con las palabras, como si no fuera suficiente la mirada. Es que no hablo solo de este río y de este pedazo de selva, hablo de toda ella, la cual es gigante pero cada vez más pequeña. Es además de lo que significa ella sin pretender significarla, y de la posibilidad de entrelazarse a su misterio por un instante. Porque llamarla solamente selva es a su vez decir un universo de cosas. Es decirse también de mí, de ti, de aquel o de aquella, de eso, de nosotros, de lo que es y de lo que no es, de lo que vive y de lo que muere, de lo que se mueve y se aquieta, de lo que suena y de lo que solo susurra. Salidos de su interior, solo necesita el influjo de Dios para que encarne el reflejo del misterio eterno.
 
Y se es mi madre ¿por qué me olvido de sus entrañas? La amnesia nos atraviesa con violencia para volvernos contra quien nos ha parido.  Como en el Edén Dios nos forma con esa tierra y con esas
raíces para hacernos a su imagen y semejanza, pero el olvido parece más fuerte que la gratitud. No hay dudad entonces que Dios y ella se han unido en el amor y el fruto de aquella fidelidad eterna es el misterio de la vida. Y cuando la contemplo en el reflejo tenue del color marrón del río, me doy cuenta que no solamente de su interior hemos salido, sino también que nos da la medicina contra el miedo y la apatía, contra lo que mata lentamente dejando solo despojos con deseos insaciables y vidas sin sentido. No soy yo el que por instantes al contemplar al río atrapo su misterio, es ella que me ha atrapado entregándose sin reservas, como la madre cuida entre sus brazos a su pequeño.  Por un momento entonces soy libre, por un instante mi mente, mi corazón y mi espíritu siente la frescura de lo sublime. Y no es que sea solo una narcosis del instante, como si ella fuera mezquina y egoísta como los hombres, sino que el enfermo corazón y la mente calcinada sufre la melancolía de lo enfermizo, porque ya no encuentra sentido si no tiene la lástima que trae consigo el saberse esclavo de lo que ha vivido. Entonces ¿Cuándo vendrá la conversión? ¿En qué momento Dios nos dará nuestro propio Pentecostés? ¿Es que todo ser humano no necesita una caída del caballo como Saulo de Tarso? Quien no se lo pregunte es porque el hielo de la pasividad ha hecho metástasis en todo su interior y solo le queda esperar la inminente opacidad de la vida. 

Ante ella, la Amazonia, con la mirada fija, sin los recalcitrantes sonidos de la modernidad, aunque solo fuera por un instante, sentía como era sanado, como era filtrado en la esperanza de una "nueva creación" La cual, ya estando allí, solo la podía contemplar por instantes, como el Edén perdido, escondido a los ojos de la mayoría de los mortales, y derramado ante la vista de los sencillos, de aquellos que la siguen amando sin reservas, de los que se amantan de su "leche" sin agotarla y lastimarla.    Estando en aquella humilde vivienda con sus moradores, al lado del río, los ladridos de los perros alertaban la posibilidad del alimento. Como llamados por la misma naturaleza para ser saciados, saltaron al vote porque ya venía bajando por el rio la boruga o también conocida Wanta. Alegría para grandes y pequeños, ya que el chico de siete años ponía sobre su hombro el regalo que la madre tierra les había dado. Y no muy lejos de allí, otro joven padre de familia advertía en una noche lluviosa, como sus perros habían atrapado algo. De nuevo la Amazonia premiaba, pero ahora con el armadillo y nosotros los visitantes éramos igualmente saciados. ¡Hasta los perros te ponen la comida en la mesa! Era nuestro clamor de asombrados.
 
¿Cómo no sentirse sanado?  ¿aunque sea por un instante? Ante ella, la Pachamama, vestida de inigualables ropajes, y en aquel instante con el traje multicolor de la verde vida. Porque si en otra parte se cubre de otros ropajes, he tenido la dicha de verla vestida de Amazonía. No me olvido de aquel momento, ante el inmenso río, porque, aunque solo fuera por un momento, para luego volver a la tensión de la existencia y la lucha por conciliar los "demonios del interior", sentía que Dios me la había entregado como madre y como sanadora, como fraterna consejera y como el Edén perdido; como un momento de conversión en el camino hacia la patria de Dios, en la que Pentecostés anhelado y la caída del caballo buscado, se va dando en la medida en que amamos y nos dejamos amar por esa vida dada por Dios en la creación.
 
Oscar Hernández IMC.
Sucumbíos 29 de Julio de 2016 
oscarhernandezm@ustadistancia.edu.co

domingo, 19 de junio de 2016

20 de junio fiesta de la Consolata

Consolata è il suo nome


Consolata
Donna di Nazaret, il tuo nome è Maria:
Benedetta tu sei fra tutte le donne!
Lo spirito di Dio abita e opera in te,
Donna amata, giovane amabile: María Consolata.


Impariamo da te il dono dell'armonia e l'integrità personale

Madre della Consolazione
Figlia di Sion, parte attiva del popolo fedele
Vergine preparata per la nuova creazione:
Sia fatta in me la tua azione divina!
Il Dio della vita assunse la tua carne: Maria Consolata.

Impariamo da te la libera obbedienza per l'opera di Dio.

Consolatrice 
Sposa del Dio buono e del giusto Giuseppe:
vostro figlio è l'Emmanuele.
Madre del discepolo amato ai piedi della croce,
animatrice del diaconato nelle nozze di Caná.

Impariamo da te la presenza nella via della croce nella festa dell'umanità.

Discepola missionaria
Discepola in preghiera nel cenacolo di Gerusalemme:
animata dal fuoco e portata dal vento.
Arrivaste al Mondo e veniste in America
Grazie per il SOLE di Consolazione-Liberazione!

Impariamo da te, o Consolata, la santità e la missione.
Amen

Traducción del Español: Alberto Cancian 
Gracias!

viernes, 10 de junio de 2016

Oración de hijo

Madre querida

Quisiera escribirte esta carta, mejor dicho, esta oración. Escúchame otra vez, Consolata, pues te necesito, necesito tu ternura, necesito tu mano. Te hablo, Madre, desde los colores de esta tierra, con los negros, los indígenas y mestizos. Te hablo, Madre, desde un pasado, desde una historia hecha de sangre y flores, de guerras y encuentros, de amores y odios. Te hablo, Madre, desde los plantíos de yuca, de maíz, de papas, de bananos, del café y del chontaduro. Te hablo, Madre, desde las montañas, las cordilleras, los ríos, las cumbres. Te hablo, Madre, desde la cultura donde habito, pues yo sé, Madre, que me has invitado desde esta cultura a abrirme para el mundo. Te hablo, Madre, porque, también tú y yo estamos inmersos en esta cultura americana.

Te hablo desde Colombia, Madre, desde las tierras de Cali, desde la pastoral afro descendiente, desde la comunidad formativa. Te hablo, Madre, desde los rincones de mi corazón, donde empieza a crecer el sonido de la Marimba, del cununo, del guasa. Es tan lindo Madre, escúchanos, es tan hermoso María, es tan bueno saber que nos escuchas desde lo que somos. Ves, Madre, allá vienen nuestros ancestros, porque, también ellos te amaron. Ves, Madre, allá están nuestras raíces, nuestra cultura y allá está tu hijo, Madre .Otra vez Él nos llama, pero la barca donde ahora vamos es nuestra forma de ser, es lo que somos, es la cultura, Madre.

Ya no te encuentro en el santuario, Madre, pero te encuentro en nuestras mesas, en nuestra danza, en nuestras celebraciones, en las mingas y alabados. Ya no te busco en las iglesias, Madre, pero te contemplo en el caminar de la gente, en los pasos cansados de los trabajadores, en los jóvenes yendo a la universidad, en los vendedores de la calle, en el habla del pueblo, en los acentos, en las tardes calientes. Te veo, Madre, y te descubro en los rostros de los hombres y mujeres que encuentro en el camino. Ya no te busco en los libros de teología, Madre, mejor dicho, ya no sé la teología de los libros; mi teología lleva el sudor de los días, la violencia, las guerras, las luchas, el sufrimiento. Es que otra vez, Madre, tu hijo va a ser crucificado por aquí, en tantos hombres y mujeres cuyas vidas son quitadas, cosificadas, traficadas. Mi teología, Madre, comprende todo esto, pero, también, lleva el atardecer, el olor de las arepas, el sabor del sancocho, las noches estrelladas, las montañas del valle, el rio Cauca, en el canto del ballenato, el abrazo de los misioneros, el vuelo de las mariposas, el olor de las flores y la música del Pacifico.

Te hablo, Madre, desde los sonidos que empiezan a habitar en mi corazón y no quisiera pedirte nada, solo invitarte, Madre. Ven, Consolata, junto a tu hijo ven a bailar con nosotros. Ven, Madre, y baile nuestra salsa, nuestro bunde, nuestro currulao, todos nuestros ritmos. Ven, Madre, pues acá te esperamos, acá te necesitamos. Mira cómo es linda esta danza, Madre, cómo lucen nuestros jóvenes, oye cómo cantan los abuelos, cómo acá te celebramos... Madre Consolata, no se haga presente sólo en nuestra labor, en nuestro luto, en nuestro sufrimiento, sino, también, en nuestra fiesta. Madre del señor, acá danzamos, tomados de las manos, bailemos y caminemos.

Sândrio Cândido ( IMC)
sandriocp@yahoo.com.br

jueves, 2 de junio de 2016

El nombre: identidad y misión

Consolata es tu nombre


Consolada
Mujer de Nazaret, tu nombre es María:
¡Bendita tú eres entre todas las mujeres!
El Espíritu de Dios habita y obra en ti,
mujer amada, joven amable: María Consolada.

Aprendemos de ti el don de la armonía y la integridad personal
Madre de la Consolación
Hija de Sión, integrante activa del resto fiel
Virgen preparada para la nueva creación:
¡Hágase en mí tu divina acción!
El Dios de la vida asumió tu carne: María Consolada.

Aprendemos de ti la obediencia libre para la obra de Dios

Consoladora
Esposa del Dios bueno y del justo José:
vuestro Hijo es el Emmanuel.
Madre del discípulo amado al pie de la cruz,
animadora del diaconado en la boda de Caná.

Aprendemos de ti la presencia en la vía de la cruz y en la fiesta de la humanidad
Discípula misionera
Discípula orante en el cenáculo de Jerusalén:
animada por el fuego y llevada por el viento.
Fuiste al mundo y viniste a América
¡Gracias por el SOL de Consolación-Liberación!

Aprendemos de ti, oh Consolata, la santidad y la misión.
Amén


Un poco de historia
Cuenta la tradición que fue San Eusebio de Vercelli , desterrado a Palestina por el emperador Constancio, en el año 354, quien al regresar le trajo a su amigo San Máximo una imagen de la Virgen María que, según se decía, había pintado San Lucas. Máximo colocó el cuadro en una capilla, al lado de una templo dedicada a San Andrés.
Afue como el pueblo de Turín - Italia, comenzó a venerar a la Virgen María bajo el título de Consoladora y hasta le cambio el nombre, llamándola Consolata.

El nombre Consolata
Ese lindo nombre, un participio pasado regular del verbo consolar en Español, cargado de significado teológico, le viene dado por el pueblo de Turin, que en su lengua dialectal, el Piamontes, la llamó “Consulà”, que en Italiano corresponde al participio pasado Consolata, genero femenino, del verbo “consolé – cons olare”, en su voz pasiva: “aquella que es consolada”1

No tiene ningún valor, afirma el lingüista clásico Queiraza, el débil argumento que siendo deponente, en el Latín clásico, el verbo consolor, su participio pasado pueda haber conservado su significado activo, porque la flexión deponente desaparece de un momento a otro. Además, en el Latín popular y con mayor razón en los dialectos populares neolatinos, como es el caso del piamontes y más específicamente el turines, no existen formas con esas características.

Tampoco se puede considerar la palabra consolà como una reducción, en la fonética dialectal, de la palabra latina consolatrix. El acusativo consolatricem, según la tradición popular, se transforma en consolatriss (it. Consolatrice), como lo vemos en el uso dialectal moderno con Ausiliatriss (it. Ausiliatrice) de auxiliatricem...”2

Así siendo, el participio consolata y la advocación mariana La Consolata contienen en un solo término o palabra, la voz pasiva (it. consolata = ep. Consolada) y la activa (it. consolatrice = ep. consoladora).

El origen de todo está en el verbo consolare (en Español consolar) que proviene de consule, que en el mismo Latín tiene diversos significados, entre otros: consulo, o sea proveer a favor de (= te consuelo). Ese consuelo, proviene a su vez de “cum-solus”, ser o estar solo con otros, en compañía. Esta etimología que contiene en sí una contradicción, expresa exactamente lo que significa consolar: estar “cum” (complemento de compañía), juntos, o sea con. Tener compañía, ser consolado/a, pero permaneciendo “solo”, o sea sí mismo, único e irrepetible, idéntico.

Santa María de la Consolación, titulo primitivo de la Virgen con el Niño se va trasformando y vemos como la historia etimológica del termino Consolata explica que la Virgen Consoladora, portadora de consolación, se consuela con la participación de los fieles, convirtiéndose así en Consolata, “Consolà” en piamontes”3. Se enriquece con la doble dimensión: la que es consolada y que por eso mismo consuela.

Esto se entiende desde el estudio de las lenguas, que, como toda construcción humana, son vivas y dinámicas. En el caso del verbo transitivo italiano consolare (consolar) indica un movimiento activo, pasivo y reflexivo al mismo tiempo. En su forma sustantivada, consolazione (consolación), contiene al mismo tiempo el efecto de consolar y el estado de quien es consolado y de quien consuela.

Se trata entonces de un movimiento personal (yo consuelo y me consuelo) y recíproco, de alteridad, de ida (yo consuelo) y vuelta (soy consolado), de intercambio, que en María, como en cada uno de nosotros se da o efectúa en cuatro dimensiones antropológicas, las mismas que conforman la cultura4:
  1. María esta sola, pero con, en la presencia (compañía) de sí misma (identidad – unicidad – autenticidad): “Mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque a mirado la humildad de su sierva. De ahora en adelante todas las generaciones me llamaran bienaventurada (feliz)” (Lc. 1, 47-48).
  2. Permanece sola, pero con, en la presencia (compañía) de Dios (el Otro, diferente): “Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 28).
  3. Permanece sola, pero con, en la presencia (compañía) de los otros (diferentes pero iguales: personas individuales, familias, comunidades, pueblos, antepasados, etc. ): “en aquellos dias levantándose María, se fue de prisa a la montaña… entrando en la casa de… saludó a Isabel… permaneció con ella cerca de tres meses...” (Lc 1, 39); “tres dias después, hubo un casamiento en Cana de Galilea y allí estaba la madre de Jesús...” (Gv 2, 1); “estaba junto a la cruz de Jesús su madre...” (Jn 19, 25); “… regresando a Jerusalén… estaban Pedro… junto con… María la Medre de Jesús...” (Hechos 1,12-14).
  4. Permanece sola, pero con, la presencia (compañía) de la creación (las otras criaturas, “la comunidad de la vida”, como se denomina el Cosmos en la Carta de la Tierra).
1Como sucede con la palabra salvador, traducida como un participio (“amado”), pero que si es un verbo deponente (verbos que tiene forma pasiva, pero que se traducen en activa), se traduce como un gerundio en español (“amado”).
2GASCA QUEIRAZZA Giuliano, La Consolà – La Consolata: il titolo caratteristico della devozione alla Madonna di Torino, Studi Piemontesi, novembre 1972, vol. I, fasc. 2, pp. 41-63. Gasca Queirazza es un jesuita, estudioso de filologia romantica y de lengua piamontesa, que ha buscado identificar a través de textos históricos que expresan el sentimiento religioso del pueblo del Piamonte, un aspecto de su devoción como manifestación de espiritualidad, en una perspectiva amplia de orden cultural, los momentos y las motivaciones que llevaron a esas gentes a dar este apelativo de “la Consolà”, que remite inmediatamente al tradicional Santuario de la venerada imagen o de la Santísima Virgen Consolata.
3BORDA Fabiana La Consolata prima e dopo 1714. L'immagine quale strumento di diffusione della devozione, in 330 Anni Patrona: La Consolata, la sua città, la sua gente, a cura di Lino Ferracin, La Consolata, Torino 2014, p. 55

4La palabra cultura, según el Documento de Puebla No. 386, “indica el modo particular como, en un pueblo, los hombres cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios”.