lunes, 5 de agosto de 2019

Buenas nuevas para los pueblos


Tres noticias buenas, muy buenas, en el Caquetá - Colombia


1.      El Papa Francisco elevó a Diócesis el Vicariato Apostólico de San Vicente del Caguán, designando como su primer obispo a monseñor Francisco Javier Múnera Correa.
2.      El papa Francisco ha elevado la diócesis de Florencia a la dignidad de Arquidiócesis y ha promovido como Arzobispo de esta jurisdicción eclesiástica a monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo.
3.      El papa Francisco elevó la Diócesis de Florencia, en el departamento del Caquetá, a la dignidad de Iglesia Metropolitana, creando así una Provincia Eclesiástica amazónica.

En homenaje de la sociedad civil a los respectivos Obispos, en Florencia, a mediados de Julio de 2019, el Profesor Gabriel Perdomo Castañeda, se refirió así a los homenajeados y al público asistente (texto trascrito del original, con permiso del autor):  

Interrogando a los pueblos: “En mi condición de aprendiz, de todos los días, de intérprete de nuestra historia regional, considero pertinente interrogar  los pueblos, y diversos sujetos psicosocioculturales de estos territorios, ubicados en esta vertiente del gran Caquetá, en esta “República nadante”, tal como la denominaron los frailes franciscanos, en el siglo XVII, en estos lugares de inmensas selvas y abundantes ríos, para que nos digan de qué ternuras y violencias hemos nacido, qué proyectos de sociedades aspiramos a construir, en el contexto de las Amazonias en Colombia, el continente americano, en función del desarrollo ecológico integral y la defensa de nuestra casa común, la madre tierra, tal como de manera audaz y profundamente humana, al servicio del anuncio y la vivencia del Evangelio, lo ha propuesto nuestro líder ético mundial, el Papa Francisco.

Reconocimiento a la Iglesia Católica en el Caquetá: Qué bien que, con el gobierno local, regional y la sociedad civil, nos hallamos reunido para reconocer la presencia significativa de la iglesia católica, sus compromisos y avances de esta organización social y religiosa, que más allá de sus intencionalidades evangélicas y catequizadoras ha sido una fuerza poderosa que ha caminado sociedad y cultura con el pueblo y ha sido profundamente solidaria con sus esperanzas, angustias, temores y alegrías.

Con el Arzobispo de la Arquidiócesis de Florencia y el Obispo de la Diócesis San Vicente: Qué bien, que nos acompañen, Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, Arzobispo de Florencia, y Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, Obispo de San Vicente del Caguán, en este acto; ustedes son los líderes y pastores indiscutibles de la iglesia católica, sin la cual es imposible entender, interpretar y promover el desarrollo de nuestros pueblos, en esta región de la Amazonia Colombiana.

Un poco de memoria: Integrar la región amazónica a la nación colombiana, en el espíritu centralista y católico hispánico, expresado en la Constitución mencionada y materializado en el Concordato entre la Republica de Colombia y el Estado Vaticano (18887) y los posteriores convenios de misiones.

Amazonia, territorio de indios: Sea de anotar que a finales del siglo XIX e inicios del
XX la Amazonia era vista desde el centro del país como un “territorio de indios para adoctrinar y de tierras baldías a conquistar”; entonces en esta zona de la paria la soberanía de Colombia estaba amenazada por los intereses de la Casa Arna del Perú a la vez que estaba inmersa en el torbellino de las pasiones humanas engendradas por la extracción quinera pero especialmente cauchera, que ocasionó un genocidio indígena de bastas proporciones y fue en este escenario que intervinieron los frailes capuchinos a quienes les correspondió facilitar que la región pasara de la barbarie de la noche cauchera y alumbrara la denominada “civilización”, dando paso a la construcción de la república Católica en las selvas del sur.

La Prefectura Apostólica del Caquetá: Para lograr estos objetivos se creó la Prefectura Apostólica del Caquetá (1905) y los frailes capuchinos a l cabeza de Fidel de Montclar realizaron excursiones apostólicas, fundaron o reorganizaron pueblos y crearon escuelas. Así, en las primeras décadas del siglo XX, en los territorios del Caquetá y Putumayo, la principal preocupación de los misioneros fue la de levantar iglesias, locales para escuelas y convertir aquellas inmensas selvas en una “porción civilizada de Colombia”, según literales palabras de Montclar.

La colonización: Ante la necesidad de defensa real de la soberanía nacional en el sur del
país, amenazada por los intereses de la Casa Arana, se dio la discusión sobre las estrategias de colonización y se discutió sobre el modelo de colonización armada o civil; los capuchinos acogieron el modelo de “colonización civil” y favorecieron la fundación y reorganización de los pueblos como una estrategia para garantizar, de manera permanente, la integridad de la Nación y por estas razones asumieron y favorecieron la defensa de la “colonización civil”, distinta de la “colonización militar”, en cuanto que aquella ofrecía mayores ventajas para la construcción efectiva de la Republica, el fraile Canet de Mar, argumentó a favor de la colonización y la civilidad, he aquí su expresión contundente:

Es indudable que la forma en que esta República se ha establecido en esas regiones presenta apreciables ventajas… una de ellas es, sin duda alguna, el haber establecido pueblos en vez de fijar destacamentos de fuerza armada… A la fuerza armada no se le puede pedir lo que a una colonia de individuos o familias que entran por su propio impulso… son como las avanzadas nacionales para el Estado que los apoya.

Los Frailes Capuchinos: Por esas calendas los pueblos se convirtieron en centros de catequización e instrumentos de soberanía nacional. Los líderes religiosos de este proceso fueron respectivamente: Fidel de Montclar, Prefecto Apostólico del Caquetá (1905 – 1929); Gaspar de Pinell, Vicario Apostólico del Caquetá (1930 – 1946); Fr. Placido de Calella, Vicario Apostólico del Caquetá (1947 – 1951).

Desde esta perspectiva los frailes capuchinos como aliados de los colonos huilenses, el grupo
humano mayoritario, al partirse el siglo XX habían organizado y consolidado su estructura eclesiástica, habían colaborado con el gobierno en la defensa de la soberanía Nacional, habían fortalecidos los pueblos; habían dejado 50 maestros formados oficialmente, 6 instituciones educativas con 980 estudiantes. Habían creado el CILEAC que valoró las culturas indígenas y habían apoyado al gobierno en la creación de DAINCO (Departamento Administrativo de Intendencias y Comisarias). Entonces el Caquetá tenía 45.471 habitantes.

Los Misioneros de la Consolata: Posteriormente, en los inicios de los años cincuenta, del siglo pasado, salieron los frailes capuchinos y llegaron los Misioneros de la Consolata, bajo la dirección de Monseñor Antonio María Torasso y se pusieron al servicio de la sociedad caqueteña en el campo de la educación, social y religiosa, en un momento histórico en el que llegaba al Caquetá una desbandada de inmigrantes atemorizados, producto de la violencia liberal-conservadora que se había apoderado de la región andina del país. Al respecto el P. Silvio Vettori expresaba lo siguiente:

El Caquetá está en plena colonización por motivo de la violencia y nacían pueblos como hongos: El Paujil, El Doncello, Milán, Valparaiso, son todos pueblos nuevos.

Los Misioneros de la Consolata arribaron al Caquetá después del “Bogotazo” (1948), que
atizó la violencia bipartidista en el país. La Santa sede, mediante el Decreto del 8 de febrero de 1951, confirió a los Misioneros de la Consolata el Vicariato Apostólico e Florencia, segregado del antiguo Vicariato Apostólico del Caquetá, regido anteriormente por los frailes Capuchinos. El primero Obispo del Vicariato de Florencia fue Monseñor Antonio María Torasso, quien el 27 de abril de 1952 tomó posesión ante el Nuncio Apostólico y de Monseñor Placido de Calella, quien e despedía de los caqueteños para seguir dirigiendo el Vicariato e Sibundoy (Putumayo) el cual fuera inaugurado el 4 de mayo de 1952 (B.C. 172.7; Restrepo, p.159).

Desde sus inicios Monseñor Torasso en su condición de Vicario Apostólico llegó invitando a la paz y a la reconciliación y continuó desarrollando la gestión religiosa y social de sus predecesores y respondiendo a los desafíos históricos del momento; desafortunadamente, a edad temprana afectado por la leucemia, murió en Bogotá el 22 de octubre de 1960 y fue sucedido por Monseñor Ángel Cuniberti.

Monseñor Ángel Cuniberti, como orientador religioso y social de la Intendencia del Caquetá entre los años 1971 – 1978, en medo de un proceso de colonización agobiado por los problemas sociales y económicos, asumió un liderazgo carismático y se comprometió en serio con las necesidades y problemas de los colonos, indígenas y demás sectores marginados de la sociedad, contribuyendo a generar estrategias organizativas que llevaron a los diversos sujetos sociales de la colonización a la búsqueda de sus propias soluciones y la formación de una sociedad civil, que por vías no violentas fuera capaz de resolver sus conflictos. En el contexto e esta filosofía apoyó la fundación de La Asociación de Institutores del Caquetá (AICA) en 1962, afiliada entonces a la UTC; estimuló la fundación de la Federación Nacional Agraria (FANAL) y la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos de Colombia (ANUC); así mismo contribuyó con la organización de Cooperativas, apoyó un medio de expresión al servicio de la sociedad como fue el periódico FLORENCIA. De manera especial, trabajo denodadamente por la Universidad pública en el Caquetá y gracias a su intervención, en el año 1971, se fundó el Instituto Técnico Universitario Surcolombiano (ITUSCO) en Florencia, institución madre de la actual Universidad de la Amazonía.

La acción sociocultural de Ángel Cuniberti se realizó en el contexto de una sociedad
bloqueada en lo político y cruzada por los conflictos sociales; ante esta situación el prelado se inspiró en una perspectiva democrática, progresista, fundamentada en las conclusiones del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín (1968); su liderazgo no nacía del poder burocrático o de las garantías institucionales sino que se enraizaba en sus convicciones religiosas y sociales en torno a las necesidades de las gentes del Caquetá y en su concepción de iglesia, que la consideraba, no solo en la teoría sino en la práctica, como institución al servicio del hombre integral.

Ángel Cuniberti como humanista, obispo y religioso, era enemigo de la violencia y por ello promovió la organización de la sociedad civil, estrategia democrática imprescindible para evitar el alzamiento armado y promovía efectivamente el desarrollo y la paz, la convivencia y la democracia. En estos aspectos son comprensibles sus palabras.

“Convencidos de que es imposible cualquier cambio mientras no se pueda contar con auténticos agentes de cambio, bien concientizados y capacitados, los misioneros han considerado como objetivo primordial la promoción del hombre caqueteño… el hombre de hoy y de mañana, el hombre del pueblo, del campo y de la selva, el hombre de cuerpo y alma, todo el hombre y todos los hombres del Caquetá”.

Desde esta perspectiva, Monseñor Cuniberti, respondió a las necesidades sociales de los colonos, superó la concepción tradicional de iglesia, “dedicada a la salvación de las almas” y asumió una teología y una conducta comprometida con el desarrollo integral del hombre y una concepción de Iglesia interpretada como “pueblo de Dios”, inmerso en las vicisitudes de la historia. Esta visión progresista y verdaderamente cristiana alegraba al pueblo, pero, también incomodaba a ciertas élites, quienes ejercieron presiones ante el gobierno central y el Estado Vaticano para impedir la continuación de su obra. Hoy la sala máxima de la Universidad de la Amazonia lleva el nombre de Ángel Cuniberti, en reconocimiento de su magna obra en el Caquetá y en beneficio de los excluidos sociales de estas selvas del sur. Monseñor Cuniberti fue el líder de la iglesia caqueteña hasta el año de 1978, cuando renunció a su cago.

La Diócesis de Florencia: Posteriormente lo líderes religiosos fueron Mons. José Luis Serna Alzate (1979-1989); Mons. Fabián Marulanda López (1990-2002); Mons. Jorge Alberto Ossa Soto (2003-2011); y entre los líderes religiosos, después de los años cincuenta, en San Vicente podemos mencionar a: Mons. Luis Augusto Castro Quiroga (19986-1998); valdría la pena estudiar y profundizar el aporte fundamental de todos estos dirigentes religiosos y sociales, que  contribuyeron al desarrollo de las Iglesias locales y al conjunto de la sociedad caqueteña.

Actualmente: En el contexto de la acción social y religiosa de Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo (Obispo de Florencia desde 2013) y de Mons. Francisco Javier Munera (obispo de San Vicente desde 1998) nos alegra que hayan sido promovidos en la jerarquía católica al servicio de la evangelización y la promoción social en la Amazonia colombiana. Por intermedio de ustedes, también saludamos al clero diocesano y a todas las Comunidades Religiosas y de laicos que trabajan por el bien de nuestra región.

Estimados obispos: qué bien que Ustedes, en medio de las dificultades, motivados por el Evangelio, continúen en la realización de obras significativas para la sociedad y construyan puentes para reconciliación de los colombianos y para la edificación de la justicia y la libertad.

Sínodo para la Amazonia: Qué bien que Ustedes nos representen en el próximo Sínodo de la Amazonia convocado por nuestro Papa Francisco.


Esta es una ocasión propicia para levantar una Iglesia de rostro amazónico y en salida, para hacer posible el respeto a la dignidad humana e estas tierras de embrujo y manigua, salvar la Amazonia y el Planeta Tierra. Bienvenida la nueva Arquidiócesis de la Amazonia Colombiana y con ella, nuestra querida Diócesis de San Vicente del Caguán.


Texto: Gabriel Perdomo Castañeda

viernes, 10 de mayo de 2019

Un proceso de Animación Misionera Juvenil y Vocacional

A la luz de la Exhortación Apostólica
 "Christus Vivit"
Radiografía a la AMJV, de los Misioneros de la Consolata - Colombia

“Ser joven, más que una edad es un estado del corazón. De ahí que una institución tan antigua como la Iglesia pueda renovarse y volver a ser joven en diversas etapas de su larguísima historia” (n. 34).


Para iniciar: pidamos al Señor que libere (al Instituto) de los que quieren avejentarlo, esclerotizarlo en el pasado, detenerlo, volverlo inmóvil. También pidamos que lo libere de otra tentación: creer que es joven porque cede a todo lo que el mundo y la Iglesia le ofrecen, creer que se renueva porque esconde su carisma y se mimetiza con los demás. No. Es joven cuando es él mismo, cuando recibe la fuerza siempre nueva de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la presencia de Cristo, de la fuerza de su Espíritu y de su carisma misionero ad gentes, cada día. Es joven, revitalizado y reestructurado, cuando es capaz de volver una y otra vez a su fuente (cfr. n. 35).

Un Proyecto: “Otro mundo posible”, “tenemos que atrevernos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece…” (n. 36), el Reino de Dios actuante, aunque todavía no aparezca plenamente.
El Instituto de la Consolata, en la Región Colombia, siempre puede caer en la tentación de perder el entusiasmo porque ya no escucha la llamada del Señor al riesgo de la misión, a darlo todo sin medir los peligros, y volver a buscar falsas seguridades mundanas. Son precisamente los jóvenes quienes pueden ayudarlo a mantenerse joven… Ellos pueden aportarle la belleza de la juventud cuando estimulan la capacidad “de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas” (cfr. n. 37).
Quienes ya no somos jóvenes, necesitamos ocasiones para tener cerca la voz y el estímulo de ellos, y “la cercanía crea las condiciones para que el Instituto sea un espacio de diálogo y testimonio de fraternidad que fascine”. Nos hace falta crear más espacios donde resuene la voz de los jóvenes (cfr. n. 38).
Para muchos jóvenes Dios, la religión, la Iglesia y el Instituto de la Consolata son palabras vacías, en cambio son sensibles a la figura de Jesús y su misión, cuando viene presentada de modo atractivo y eficaz. Por eso es necesario que el Instituto no esté demasiado pendiente de sí mismo, sino que refleje sobre todo a Jesucristo, el misionero del Padre. Esto implica que reconozca con humildad que algunas cosas concretas deben cambiar, y para ello necesita también recoger la visión y aun las críticas de los jóvenes (cfr. n. 39).

Con el Sol que está en la ConSOLata: en el corazón del Instituto resplandece María Consolata. Ella es el gran modelo para un Instituto joven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad. Cuando era muy joven, recibió el anuncio del ángel y no se privó de hacer preguntas (cf. Lc 1,34). Pero tenía un alma disponible y dijo: “Aquí está la servidora del Señor” (Lc 1,38). “Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de María joven. La fuerza de ese “hágase” que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada. Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. María no conocía esa expresión: vamos a ver qué pasa. Era decidida, supo de qué se trataba y dijo “sí”, sin vueltas… ¡María no compró un seguro de vida! ¡María se la jugó!... María era la chica de alma grande que se estremecía de alegría (cf. Lc 1,47), era la jovencita con los ojos iluminados por el Espíritu Santo que contemplaba la vida con fe y guardaba todo en su corazón de muchacha (cf. Lc 2,19.51). Era la inquieta, la que se pone continuamente en camino, que cuando supo que su prima la necesitaba no pensó en sus propios proyectos, sino que salió hacia la montaña “sin demora” (Lc 1, 39) …, permaneció junto a los discípulos reunidos en oración esperando al Espíritu Santo (cf. Hch 1,14). Así, con su presencia, nació una Iglesia joven, con sus Apóstoles en salida para hacer nacer un mundo nuevo (cf. Hch 2,4-11). Aquella muchacha hoy es la Madre que vela por los hijos, estos hijos que caminamos por la vida muchas veces cansados, necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague… (cfr. nn. 43-48). 

En clave de consolación: “bienaventurados los que lloran…”
“No seamos una Iglesia que no llora frente a estos dramas de sus hijos jóvenes. Nunca nos acostumbremos, porque quien no sabe llorar no es madre. Nosotros queremos llorar para que la sociedad también sea más madre, para que en vez de matar aprenda a parir, para que sea promesa de vida. Lloramos cuando recordamos a los jóvenes que ya han muerto por la miseria y la violencia, y le pedimos a la sociedad que aprenda a ser madre solidaria. Ese dolor no se va, camina con nosotros, porque la realidad no se puede esconder. Lo peor que podemos hacer es aplicar la receta del espíritu mundano que consiste en anestesiar a los jóvenes con otras noticias, con otras distracciones, con banalidades. Quizás “aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar. Ciertas realidades de la vida solamente se ven con los ojos limpios por las lágrimas. Los invito a que cada uno se pregunte: ¿Yo aprendí a llorar? ¿Yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo? ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más?”. Intenta aprender a llorar por los jóvenes que están peor que tú. La misericordia y la compasión también se expresan llorando. Si no te sale, ruega al Señor que te conceda derramar lágrimas por el sufrimiento de otros. Cuando sepas llorar, entonces sí serás capaz de hacer algo de corazón por los demás” (nn. 75-76)

¿Cómo son los jóvenes hoy, qué les pasa ahora?
Un joven ya no es un niño, está en un momento de la vida en que comienza a tomar distintas responsabilidades, participando con los adultos en el desarrollo de la familia, de la sociedad, de la Iglesia. Pero los tiempos cambian, y resuena la pregunta (cfr. Cap. 3).

El anuncio (Kerigma) para los jóvenes:
a.       Dios te ama
b.      Cristo vive, está vivo y te salva
c.       El Espíritu Santo te da vida, te llena de amor, de su luz y de su fuerza (cfr. cap. 4)

Caminos de juventud (consecuencia del encuentro con Cristo):
a.       perseverar en el camino de los sueños, construyendo autonomía, sin ansiedad, ni en solitario.
b.      viviendo plenamente el hoy, en amistad con Cristo, disfrutando lo bello de la juventud, sin cortar con sus raíces, sino más bien conectados con los ancianos y las tradiciones (cfr. cap. 6).
En estos caminos sirve de inspiración “el cardenal Francisco Javier Nguyên Van Thuân, que cuando lo encerraron en un campo de concentración, no quiso que sus días consistieran sólo en esperar y esperar un futuro. Su opción fue “vivir el momento presente colmándolo de amor”; y el modo como lo practicaba era: “Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria”, (tal como lo recomendaba el Beato José Allamano: “hagan lo ordinario de manera extraordinaria”, “hagan el bien, bien hecho”). Mientras luchas para dar forma a tus sueños, vive plenamente el hoy, entrégalo todo y llena de amor cada momento” (cfr. cap. 5).

Radiografía a la AMJV de la Región Colombia (Ecuador y Perú)
“En el Sínodo, uno de los jóvenes auditores proveniente de las islas Samoa, dijo que la Iglesia es una canoa, en la cual los viejos ayudan a mantener la dirección interpretando la posición de las estrellas, y los jóvenes reman con fuerza imaginando lo que les espera más allá. No nos dejemos llevar ni por los jóvenes que piensan que los adultos son un pasado que ya no cuenta, que ya caducó, ni por los adultos que creen saber siempre cómo deben comportarse los jóvenes. Mejor subámonos todos a la misma canoa y entre todos busquemos un mundo mejor, bajo el impulso siempre nuevo del Espíritu Santo (n. 201), (otro mundo posible).


A). En relación con la Pastoral juvenil, dice el Papa) “se está creciendo en dos aspectos:
a.       La conciencia de que es toda la comunidad la que los evangeliza.
b.      La urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor en las propuestas pastorales”

¿En qué aspectos, percibimos, que estamos creciendo en la Región?
1.      En la conciencia que la AMJV es un campo especialmente interesante para las Comunidades Formativas.
2.      En la búsqueda, desde la Administración regional, para darle respaldo jurídico institucional a los jóvenes comprometidos con la Animación y a los Equipos.
3.      En la conformación de una plataforma juvenil amplia, nacional e internacional, en torno a la AMJV, integrando, entonces, lo misionero, lo juvenil y lo vocacional.

B). Ante la necesidad de un manual de pastoral juvenil o una guía práctica, dice el Papa:
a.       “Estaría de más que me detuviera aquí a proponer alguna especie de manual de pastoral juvenil o una guía de pastoral práctica”,
b.      “se trata más bien de poner en juego la astucia, el ingenio y el conocimiento que tienen los mismos jóvenes de la sensibilidad, el lenguaje y las problemáticas de los demás jóvenes… ellos nos hacen ver la necesidad de asumir nuevos estilos y nuevas estrategias”.

¿Cuál ha sido la experiencia vivida en la Región?
El IMC en el Continente América, la Región Colombia, los Misioneros, los Párrocos diocesanos y otros Agentes de Pastoral Juvenil, siempre piden contenidos claros, dinámicas precisas, procesos y proyectos diseñados, etc.
Los Misioneros Animadores y los jóvenes, quienes han asumido con pasión, creatividad y responsabilidad este Ministerio, en y a través del Instituto, también sienten la importancia de sistematizar y ofreces sus prácticas, en forma organizada, a todos los Agentes de la AMJV. No es fácil, aunque sea muy importante, trabajar, sistematizar y publicar al mismo tiempo.
El P. Alonso Alvares, partiendo de las prácticas realizadas en los últimos 10 años, había iniciado esa tarea de sistematización, de acuerdo con la Dirección Regional, con el ánimo de producir un pensamiento coherente, pedagógica y didácticamente claro y práctico, al mismo tiempo que sustentado científica y eclesiásticamente.  
El camino está trazado y la tarea encaminada. Habrá que continuar.

C). Si entendemos que “los mismos jóvenes son agentes de la pastoral juvenil, acompañados y guiados, pero libres para encontrar caminos siempre nuevos con creatividad y audacia”, entonces puede suceder, como lo constata el Papa, que, “por ejemplo:
a.       “mientras los adultos suelen preocuparse por tener todo planificado, con reuniones periódicas y horarios fijos, hoy la mayoría de los jóvenes difícilmente se siente atraída por esos esquemas pastorales”,
b.      la pastoral juvenil necesita adquirir otra flexibilidad, y convocar a los jóvenes a eventos, a acontecimientos que cada tanto les ofrezcan un lugar donde no sólo reciban una formación, sino que también les permitan compartir la vida, celebrar, cantar, escuchar testimonios reales y experimentar el encuentro comunitario con el Dios vivo” (204).

Actitudes o comportamientos que la AMJV regional viene exigiendo
a los Misioneros y a la Región  nuevas flexibilidades
1.      La variedad de propuestas que, desde la AMJV, buscan involucrar y comprometer a todos los Misioneros y sus Instituciones: 1) Apertura y colaboración para la misión con Profesionales, Universitarios y jóvenes estudiantes, durante la Semana Santa y la Navidad; 2) Apoyo, de diferentes maneras (orando, colaborando económicamente, enviando participantes y acompañándolos después, etc.), a la Escuela de Liderazgo Juvenil Misionero; al Congreso Juvenil de Consolación y Misión; al Campamento Misión – tierra – humanidad; al AguaPaneLazo; a las Caravanas Misioneras con Jesús; al Año misionero; 3) Disposición a la escucha, al acompañamiento de cada joven en la búsqueda de su propia vocación a la fe y, a partir de ahí, a la elección iluminada y consciente entre las varias vocaciones ministeriales, al matrimonio-familia, al Presbiterio diocesano, a la Vida Consagrada,  y, específicamente, a la Familia Misionera de la Consolata (IMC – MC – LMC). Esta escucha nos exige capacitación en procesos de discernimiento y flexibilización en el manejo del tiempo personal y de los horarios institucionales, etc.
2.      Profundizar y actualizar nuestro “carisma misionero ad gentes de Consolación-liberación”, creer más en nosotros mismos y nuestro Instituto. Hacer alianzas con los jóvenes, orar con ellos y como ellos, estudiar la biblia juntos, participar con ellos en la misión de Dios, dirigida a los mismos jóvenes y, por medio de ellos, a la comunidad de fe, a toda la sociedad y a toda la creación.

D). Hagamos memoria agradecida de Alonso Álvarez, (un minuto de silencio) a quien lo sorprendió la llamada final (vocación definitiva), trabajando sobre la diagramación definitiva de un Manual Vocacional para ser ofrecido a todos los Misioneros y sistematizando el camino-proceso de la AMJV, en la última década, que él mismo había enmarcado en un antes (memoria de la práctica regional) y un después (proyecto). A esta humilde y ardua tarea académica, convoca el Papa a toda la Iglesia: “…sería muy deseable recoger todavía más las buenas prácticas: aquellas metodologías, aquellos lenguajes, aquellas motivaciones que han sido realmente atractivas para acercar a los jóvenes a Cristo y a la Iglesia. No importa de qué color sean, si son “conservadoras o progresistas”, si son “de derecha o de izquierda”. Lo importante es que recojamos todo lo que haya dado buenos resultados y sea eficaz para comunicar la alegría del Evangelio.

Testimonio regional: cómo queda la sistematización?
 Con la muerte del P. Alonso Álvarez se detuvo el proceso de sistematización, pero deberá continuar...

E). “La pastoral juvenil sólo puede ser sinodal, es decir, conformando un “caminar juntos” que implica una «valorización de los carismas que el Espíritu concede según la vocación y el rol de cada uno de los miembros [de la Iglesia], mediante un dinamismo de corresponsabilidad […]. Animados por este espíritu, podremos encaminarnos hacia una Iglesia participativa y corresponsable, capaz de valorizar la riqueza de la variedad que la compone, que acoja con gratitud el aporte de los fieles laicos, incluyendo a jóvenes y mujeres, la contribución de la vida consagrada masculina y femenina, la de los grupos, asociaciones y movimientos. No hay que excluir a nadie, ni dejar que nadie se autoexcluya».

Identificar semillas de sinodalidad en la AMJV de la Región
1.      La estructura y organización de la MJV es, caracterizadamente, sinodal: Un Equipo Timón, con un programa nacional elaborado entre todos y ejecutado en y desde los Centros de AMJV, por medio de los Equipos o Comunidades locales.
2.      En la actual AMJV los jóvenes son los protagonistas principales. Ellos proponen, convocan, ejecutan, evalúan, administran, comunican y celebran, en comunión y amistad con los Misioneros Religiosos y las Comunidades Formativas IMC.
3.      La invitación, constante, a la comunión y la participación de todos los misioneros de la Región y del Continente América.
4.      El Bienio vocacional (2019 – 2020), en todo el Continente.

F). “La pastoral juvenil implica dos grandes líneas de acción.
1.      Una es la búsqueda, la convocatoria, el llamado que atraiga a nuevos jóvenes a la experiencia del Señor.
2.      La otra es el crecimiento, el desarrollo de un camino de maduración de los que ya han hecho esa experiencia”:
2.1. formación doctrinal y moral, centrada en dos grandes ejes:
2.2. la profundización del kerygma, la experiencia fundante del encuentro con Dios a   través de Cristo muerto y resucitado.
2.3. el crecimiento en el amor fraterno, en la vida comunitaria, en el servicio.

Líneas de acción de la AMJV regional
1.      Es con los jóvenes, para los jóvenes, al servicio de toda la humanidad y la creación
2.      Es alternativa, siente que este no es el mejor de los mundos y apuesta por “otro mundo posible”. Un mundo afincado en la bondad, el cuidado y el encuentro.
3.      Es misionera, en salida hacia el “ad gentes”, inscrita en la Escuela de Jesús y guiada por el Paráclito. En, desde, para y con las Iglesias Locales, al servicio del Reino de Dios.
4.      Educa con una pedagogía altermundialista: 1. Contrastar para Descubrir; 2. Descubrir para Saber; 3. Saber para Realizar – Personalizar.
5.      Es procesual, va haciendo caminos con una metodología denominada de los 3P: Planear – Definir; Proponer – Facilitar; Personalizar – Asumir.
6.      Es allamaniana, del IMC, con el Sol que está en la ConSOLata.

G). “Medios y recursos variados para ayudar a los jóvenes a crecer en la fraternidad, a vivir como hermanos, a ayudarse mutuamente, a crear comunidad, a servir a los demás, a estar cerca de los pobres. Si el amor fraterno es el «mandamiento nuevo» (Jn 13,34), si es «la plenitud de la Ley» (Rm 13,10), si es lo que mejor manifiesta nuestro amor a Dios, entonces debe ocupar un lugar relevante en todo plan de formación y crecimiento de los jóvenes.

Medios y recursos de la AMJV regional
1.      Equipos de vida y misión (comunidades), conformados por Misioneros Religiosos y jóvenes laicos, en discernimiento vocacional, en Centros de AMJV, con toda su logística disponible
2.      Presupuesto económico anual, propuesto por la AMJV y aprobado por la Dirección Regional
3.      Profesiones y vocaciones diversas al servicio de la misma y única misión, la de Jesús.

H). Ambientes adecuados: “en todas nuestras instituciones necesitamos desarrollar y potenciar mucho más nuestra capacidad de acogida cordial, porque muchos de los jóvenes que llegan lo hacen en una profunda situación de orfandad” … “Crear “hogar” en definitiva «es crear familia; es aprender a sentirse unidos a los otros más allá de vínculos utilitarios o funcionales, unidos de tal manera que sintamos la vida un poco más humana. Crear hogares, “casas de comunión”, es permitir que la profecía tome cuerpo y haga nuestras horas y días menos inhóspitos, menos indiferentes y anónimos. Es tejer lazos que se construyen con gestos sencillos, cotidianos y que todos podemos realizar.

Ambientes de la AMJV regional
1.      Centros de AMJV, casas, comunidades y parroquias del IMC en la Región
2.      Comunidades Formativas IMC, abiertas a la AMJV
3.      Colegios dispuestos a acoger  y apoyar las propuestas de la AMJV en su oferta formativa a los alumnos, los profesores y los padres de familia.

I). La pastoral de las instituciones educativas:
ü  “La escuela es sin duda una plataforma para acercarse a los niños y a los jóvenes…
ü  La escuela católica sigue siendo esencial como espacio de evangelización de los jóvenes. Es importante tener en cuenta algunos criterios inspiradores señalados en Veritatis gaudium en vista a una renovación y relanzamiento de las escuelas y universidades “en salida” misionera, tales como: la experiencia del kerygma, el diálogo a todos los niveles, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, el fomento de la cultura del encuentro, la urgente necesidad de “crear redes” y la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha.
ü  También la capacidad de integrar los saberes de la cabeza, el corazón y las manos.
ü  Por otra parte, no podemos separar la formación espiritual de la formación cultural. La Iglesia siempre quiso desarrollar para los jóvenes espacios para la mejor cultura. No debe renunciar a hacerlo porque los jóvenes tienen derecho a ella. Y «hoy en día, sobre todo, el derecho a la cultura significa proteger la sabiduría, es decir, un saber humano y que humaniza.

Participación de la AMJV en y desde Educación formal en la Región
1.      Colegio José Allamano - Bogotá
2.      Colegio la Consolata - Bucaramanga
3.      Gimnasio la Consolata - Manizales

J). Distintos ámbitos para desarrollos pastorales:
ü  De silencio y de la intimidad con Dios,  
ü  de adoración al Santísimo,
ü  de oración con la Palabra de Dios
ü  de culto y oración
ü  sacramentales que incluyan su vida cotidiana,
ü  los momentos fuertes del año litúrgico: Semana Santa, Pentecostés y Navidad.
ü  el servicio: muchos jóvenes se sienten atraídos por la posibilidad de ayudar a otros,
ü  las expresiones artísticas, como el teatro, la pintura, la música y el canto,
ü  la práctica deportiva… En la base de la experiencia deportiva está «la alegría: la alegría de moverse, la alegría de estar juntos, la alegría por la vida y los dones que el Creador nos hace cada día»,
ü  el contacto con la creación, el cuidado del ambiente,
ü  algunos “regalos de Dios que son siempre actuales, que contienen una fuerza que trasciende todas las épocas y todas las circunstancias: la Palabra del Señor siempre viva y eficaz, la presencia de Cristo en la Eucaristía que nos alimenta, y el Sacramento del perdón que nos libera y fortalece.
ü  la inagotable riqueza espiritual que conserva la Iglesia en el testimonio de sus santos y en la enseñanza de los grandes maestros espirituales.
ü  las redes sociales, hay que convocar a los jóvenes para que las llenen de Dios, de fraternidad, de compromiso.

Ámbitos utilizados por la AMJV regional, que no estén en la lista del Papa
1.      Amazonia - cuidado
2.      Perdón y Reconciliación – posconflicto
3.      Habitantes de la calle – “ellos son nuestros”

K). Los acompañantes: “los mismos jóvenes nos describieron cuáles son las características que ellos esperan encontrar en un acompañante, y lo expresaron con mucha claridad: «Las cualidades de dicho mentor incluyen: que sea un auténtico cristiano comprometido con la Iglesia y con el mundo; que busque constantemente la santidad; que comprenda sin juzgar; que sepa escuchar activamente las necesidades de los jóvenes y pueda responderles con gentileza; que sea muy bondadoso, y consciente de sí mismo; que reconozca sus límites y que conozca la alegría y el sufrimiento que todo camino espiritual conlleva. Una característica especialmente importante en un mentor, es el reconocimiento de su propia humanidad. Que son seres humanos que cometen errores: personas imperfectas, que se reconocen pecadores perdonados. Algunas veces, los mentores son puestos sobre un pedestal, y por ello cuando caen provocan un impacto devastador en la capacidad de los jóvenes para involucrarse en la Iglesia. Los mentores no deberían llevar a los jóvenes a ser seguidores pasivos, sino más bien a caminar a su lado, dejándoles ser los protagonistas de su propio camino. Deben respetar la libertad que el joven tiene en su proceso de discernimiento y ofrecerles herramientas para que lo hagan bien. Un mentor debe confiar sinceramente en la capacidad que tiene cada joven de poder participar en la vida de la Iglesia. Por ello, un mentor debe simplemente plantar la semilla de la fe en los jóvenes, sin querer ver inmediatamente los frutos del trabajo del Espíritu Santo. Este papel no debería ser exclusivo de los sacerdotes y de la vida consagrada, sino que los laicos deberían poder igualmente ejercerlo. Por último, todos estos mentores deberían beneficiarse de una buena formación permanente».

Características de los Animadores Misioneros de la Consolata, ad gentes
1.      Acompañantes: capaces de estar con…, caminar a lado de…, trabajar en equipo con…
2.      Misioneros alegremente identificados consigo mismos, con el IMC y su proyecto de AMJV en la Región Colombia y en el Continente americano.
3.      Personas humildes, buscadores de caminos actuales, sin olvidar los ya recorridos, abiertos a la esperanza.

L). Siempre misioneros: “no hace falta recorrer un largo camino para que los jóvenes sean misioneros… Si sabemos escuchar lo que nos está diciendo el Espíritu, no podemos ignorar que la pastoral juvenil debe ser siempre una pastoral misionera… los jóvenes son capaces de crear nuevas formas de misión, en los ámbitos más diversos”.

Notas misioneras de la AMJV regional
1.      Los contenidos, las dinámicas, las metodologías y los procesos-camino están todos iluminados, dinamizados y orientados por Jesús, el misionero- enviado del Padre, María Consolata y el Magisterio misionero de la Iglesia y del Instituto Misionero de la Consolata…
2.      La casa y ambiente de los Misioneros de la Consolata en Colombia, Ecuador y Perú
3.      La participación en estudios, eventos y actividades misioneras de la Iglesia

LL). “La vocación entendida en el sentido preciso del llamado al servicio misionero de los demás. Esta vocación misionera tiene que ver con nuestro servicio a los demás. Porque nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda. Recuerdo que «la misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo». Por consiguiente, hay que pensar que: toda pastoral es vocacional, toda formación es vocacional y toda espiritualidad es vocacional…
Este “ser para los demás” se expresa en:
a.       la formación de una nueva familia
b.      el trabajo
c.       el sacerdocio, la vida religiosa u otras formas de consagración

¿Cómo la AMJV con-voca para la Familia Misionera de la Consolata en la Región?
1.      Toda la AMJV es vocacional
2.      Entre todas las vocaciones, se propone la vocación específica a la Misión ad gentes, en la Familia Misionera de la Consolata.
3.      El IMC cuenta ya con varios jóvenes Misioneros, acompañados en y a través de la actual AMJV.

Y al final, un deseo: “Queridos jóvenes, seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos. Corran «atraídos por ese Rostro tan amado, que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne del hermano sufriente. El Espíritu Santo los empuje en esta carrera hacia adelante. La Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones, su fe. ¡Nos hacen falta! Y cuando lleguen donde nosotros todavía no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos». Francisco