miércoles, 14 de septiembre de 2022
Educación comunitaria desde la cultura
lunes, 18 de abril de 2022
Paz para el mundo
Pascua con P de Paz
Jesús, el Crucificado, ha resucitado. Se presenta ante aquellos
que lloran por él, encerrados en sus casas, llenos de miedo y angustia. Se pone
en medio de ellos y les dice: «¡La paz esté con ustedes!» (Jn 20,19). Les
muestra las llagas de sus manos y de sus pies, y la herida de su costado. No es
un fantasma, es Él, el mismo Jesús que murió en la cruz y estuvo en el
sepulcro. Ante las miradas incrédulas de los discípulos, Él repite: «¡La paz
esté con ustedes!» (v. 21).
También nuestras miradas son incrédulas en esta Pascua de
guerra. Hemos visto demasiada sangre, demasiada violencia. También nuestros
corazones se llenaron de miedo y angustia, mientras tantos de nuestros hermanos
y hermanas tuvieron que esconderse para defenderse de las bombas. Nos cuesta creer
que Jesús verdaderamente haya resucitado, que verdaderamente haya vencido a la
muerte. ¿Será tal vez una ilusión, un fruto de nuestra imaginación?
No, no es una ilusión. Hoy más que nunca resuena el anuncio
pascual tan querido para el Oriente cristiano: «¡Cristo ha resucitado!
¡Verdaderamente ha resucitado!». Hoy más que nunca tenemos necesidad de Él, al
final de una Cuaresma que parece no querer terminar. Hemos pasado dos años de
pandemia, que han dejado marcas profundas. Parecía que había llegado el momento
de salir juntos del túnel, tomados de la mano, reuniendo fuerzas y recursos. Y
en cambio, estamos demostrando que no tenemos todavía el espíritu de Jesús,
tenemos aún en nosotros el espíritu de Caín, que mira a Abel no como a un
hermano, sino como a un rival, y piensa en cómo eliminarlo. Necesitamos al
Crucificado Resucitado para creer en la victoria del amor, para esperar en la
reconciliación. Hoy más que nunca lo necesitamos a Él, para que poniéndose en
medio de nosotros nos vuelva a decir: «¡La paz esté con ustedes!».
Sólo Él puede hacerlo. Sólo Él tiene hoy el derecho de
anunciarnos la paz. Sólo Jesús, porque lleva las heridas, nuestras heridas.
Esas heridas suyas son doblemente nuestras: nuestras porque nosotros se las
causamos a Él, con nuestros pecados, con nuestra dureza de corazón, con el odio
fratricida; y nuestras porque Él las lleva por nosotros, no las ha borrado de
su Cuerpo glorioso, ha querido conservarlas consigo para siempre. Son un sello
indeleble de su amor por nosotros, una intercesión perenne para que el Padre
celestial las vea y tenga misericordia de nosotros y del mundo entero. Las
heridas en el Cuerpo de Jesús resucitado son el signo de la lucha que Él
combatió y venció por nosotros con las armas del amor, para que nosotros
pudiéramos tener paz, estar en paz, vivir en paz.
Mirando sus llagas gloriosas, nuestros ojos incrédulos se abren, nuestros
corazones endurecidos se liberan y dejan entrar el anuncio pascual: «¡La paz
esté con ustedes!».
Hermanos y hermanas, ¡dejemos entrar la paz de Cristo en
nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países!
Llevo en el corazón a las numerosas víctimas ucranianas, a los millones de
refugiados y desplazados internos, a las familias divididas, a los ancianos que
se han quedado solos, a las vidas destrozadas y a las ciudades arrasadas. Tengo
ante mis ojos la mirada de los niños que se quedaron huérfanos y huyen de la
guerra. Mirándolos no podemos dejar de percibir su grito de dolor, junto con el
de muchos otros niños que sufren en todo el mundo: los que mueren de hambre o
por falta de atención médica, los que son víctimas de abusos y violencia, y
aquellos a los que se les ha negado el derecho a nacer.
En medio del dolor de la guerra no faltan también signos
esperanzadores, como las puertas abiertas de tantas familias y comunidades que
acogen a migrantes y refugiados en toda Europa. Que estos numerosos actos de
caridad sean una bendición para nuestras sociedades, a menudo degradadas por
tanto egoísmo e individualismo, y ayuden a hacerlas acogedoras para todos.
Que el conflicto en Europa nos haga también más solícitos ante
otras situaciones de tensión, sufrimiento y dolor que afectan a demasiadas
regiones del mundo y que no podemos ni debemos olvidar.
Que haya paz en Oriente Medio,
lacerado desde hace años por divisiones y conflictos. En este día glorioso
pidamos paz para Jerusalén y paz para aquellos que la aman
(cf. Sal 121 [122]), cristianos, judíos, musulmanes. Que los
israelíes, los palestinos y todos los habitantes de la Ciudad Santa, junto con
los peregrinos, puedan experimentar la belleza de la paz, vivir en fraternidad
y acceder con libertad a los Santos Lugares, respetando mutuamente los derechos
de cada uno.
Que
haya paz y reconciliación en los pueblos del Líbano, de Siria y de Irak,
y particularmente en todas las comunidades cristianas que viven en Oriente
Medio.
Que haya paz también en Libia, para que encuentre estabilidad después de años de
tensiones; y en Yemen, que
sufre por un conflicto olvidado por todos con incesantes víctimas, pueda la
tregua firmada en los últimos días devolverle la esperanza a la población.
Al
Señor resucitado le pedimos el don de la reconciliación para Myanmar,
donde perdura un dramático escenario de odio y de violencia, y para Afganistán, donde no se consiguen calmar
las peligrosas tensiones sociales, y una dramática crisis humanitaria está
atormentando a la población.
Que haya paz en todo el continente africano, para
que acabe la explotación de la que es víctima y la hemorragia causada por los
ataques terroristas ―especialmente en la zona del
Sahel―, y que encuentre ayuda concreta en la fraternidad de los
pueblos. Que Etiopía,
afligida por una grave crisis humanitaria, vuelva a encontrar el camino del
diálogo y la reconciliación, y se ponga fin a la violencia en la República Democrática del Congo. Que non falten la
oración y la solidaridad para los habitantes de la parte oriental de Sudáfrica
afectados por graves inundaciones.
Que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico.
Papa Francisco, mensaje al mundo, 2022
sábado, 2 de abril de 2022
Caminando juntos
Convivencia sinodal
La Confederación de Colegios Católicos,
seccional Bogotá – Cundinamarca, promovió una convivencia (con – vivir) para
los lideres de los diferentes Colegios asociados, algo más de 200, el 01/04/2022, en el Colegio Cristo Rey, sobre la sinodalidad, con la propuesta de
“caminar juntos”, como comunidades educativas, en comunión, participación y
misión.
1.
¿Por qué este no es el mejor de los mundos?
2.
En Colombia,
¿qué realidades hablan de este que no es el mejor de los mundos?
“Otro mundo posible”: el Reino de Dios anunciado e instaurado por Jesús de Nazaret, al servicio del cual está la Iglesia y, entonces, todos nosotros, los bautizados.
3. ¿Qué realidades, a nivel mundial, nos habla de la construcción de otro mundo posible?
4.
¿Se puede
soñar con otro mundo posible?
Mediante símbolos, construidos con diferentes elementos del contexto,
los participantes representaron ese “Otro Mundo Posible”, interpretándolo públicamente en asamblea.
Si reconocemos que “todos somos la Iglesia”, realidad y experiencia de bautizados en comunión, entonces podemos sentirnos participantes en la misión, puesto que “la Iglesia es de todos”. Con estas dos convicciones fundamentales entramos en atmósfera de sinodalidad, respirando el mismo aire de la Iglesia que se encuentra en proceso sinodal.
Los 300
jóvenes, fueron introducidos en esa atmósfera eclesial de sinodalidad, mediante
siete bases pedagógicas:
1. La pastoral, como servicios al
Pueblo de Dios;
2. la sinodalidad como forma de ser y
de actuar, como estructuras organizativas al servicio de la vida y la misión,
como acontecimiento o evento sinodal;
3. el Sínodo sobre la sinodalidad, iniciado
en septiembre del 2021, que concluirá en octubre del 2023;
4. el cuidado de la “casa común”,
resultado de una conversión pastoral y ecológica, encaminada a “otra manera de
ser Iglesia”, al servicio de “otro mundo posible”;
5. la “fraternidad universal” como
horizonte de “buen vivir” y felicidad;
6. el pan partido, repartido y
compartido, para evidenciar el reinado del amor, del perdón, la reconciliación,
la justicia y la paz.
Los jóvenes captan fácilmente que cuanto más misioneros seamos, más salgamos al encuentro de los otros diferentes de nosotros mismos, más humanos nos hacemos y, por lo mismo, más santos.
jueves, 31 de marzo de 2022
La Consolación se expresa en solidaridad
La guerra
Salvador, tú sabes bien que la guerra es un juego muy cruelentre los que se sienten poderosos en este mundo. Los que sufren son gente sencilla y pobre.
Varias veces, también en Colombia, tuve momentos en los que vi la locura de este mundo. Y realmente, si no tuviera la poca fe que tengo, sería mucho más difícil vivir estas realidades.
Muchos tratan de entender lo que está pasando ahora en Ucrania. Yo no. No pierdo tiempo ni desgasto mi cerebro, ni mi espíritu en tratar de comprender lo que está pasando.
Todos estamos preocupados y disgustados por una guerra absurda, cuyas razones son incomprensibles e injustificables.
Lo que emerge y preocupa es el gran sufrimiento
causado, sobre todo a personas inocentes, ancianos, mujeres, niños. La
situación en general, como bien la describen todos los medios de comunicación,
es la de un aumento diario, constante y continuo de refugiados, especialmente,
aquí en Polonia. Es destacable el esfuerzo de acogida que se está organizando.
Nosotros ayudamos, como misioneros de la Consolata
presentes en Polonia desde hace 13 años. Actualmente somos seis misioneros de 5
países diferentes.
En este momento, difícil y desafiante, nuestro compromiso
con los refugiados lo desarrollamos en tres direcciones:
• Recolección de bienes (alimentos, bebidas, ropa,
medicinas...)
• Recolección de ofrendas económicas
Los refugiados son principalmente ucranianos, mujeres
y niños. En nuestra casa de Kiełpin recibimos a Pietro, un padre ucraniano con
su hija Anastasia, de 9 años. Huyeron de la región de Donbas de acuerdo con su
esposa, que no pudo salir debido a la invalidez de su madre, quien está en
silla de ruedas. Les gustaría unirse a un miembro de la familia en Estados
Unidos.
Nuestros vecinos, Raffaele y Giulia, recién casados,
acogen en casa a una joven pareja nigeriana con un recién nacido, de tan solo 4
meses. Huyeron de Kiev, donde estudiaban en la universidad. Estos son pequeños
ejemplos de historias, ordinarias en estos días.
Agradecemos y acompañamos a quienes ya están trabajando
para aliviar tanto sufrimiento causado por la guerra en Ucrania, especialmente a
nuestros amigos y cohermanos in Italia y Portugal. Varias de nuestras
comunidades se han disponibilizado para recibir las ayudas.
sábado, 19 de marzo de 2022
Política de la vida
En la mesa del debate, en nombre el galileo Jesús

En Colombia se está viviendo un proceso electoral, con el fin de elegir un nuevo Congreso nacional, conformado por el Senado y la Cámara de representantes y un nuevo Presidente de la república.
Como ciudadano, celebrando la Eucaristía, en el Ancianato de Fontibón – Bogotá, después de haber ejercido mi derecho-deber ciudadano de votar y de asistir a varios debates políticos en este proceso electoral colombiano, me ha venido está intuición que coloco a su interpretación.
Objetivo: “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en plenitud” (Juan 10,10)
Programa: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lucas 4, 14-21)
Imagen: un banquete (cfr. Isaías 25, 6-10), que manifiesta el Reino de Dios con una gran comida en la casa del Padre, en torno a una única mesa, donde las personas y la creación aparecen reconciliadas y alegres (Mateo 22, 1-14).
Pilares de la mesa
- Poder – política, sin favorecimientos: el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos (Mateo 20, 20-28).
- Pan – economía, sin acaparamientos: producto de la “casa común” y del trabajo humano para ser cultivado, procesado, partido, repartido, compartido y reciclado (Lucas 9, 10-17).
- Paz – felicidad, con justicia, perdón, reconciliación: con-suelo (tierra), salud, educación, trabajo, descanso, amor (Lucas 6, 17-26).
- Pacto – acuerdo, entre todos, a favor de los caídos en el camino y los samaritanos: para la fraternidad universal (Lucas 10, 25-37).
Proceso: Conversión, cambio de ruta, “el Reino de Dios está en medio de Ustedes” (Lucas 17, 20-21). “Otro mundo es posible”, como lo afirmamos y proponemos en la Animación Misionera Juvenil y Vocacional de los Misioneros de la Consolata, en Colombia.
domingo, 6 de marzo de 2022
La misión como vocación
Caminos y Setidos

El pasado 27 de Febrero del 2022, celebramos en la Parroquia Madre de las Misiones, Modelia – Bogotá, una solemne, emocionante y significativa Liturgia Eucarística, presidida por el Superior de los Misioneros de la Consolata en la Región Colombia, acompañada por varios misioneros, familiares, amigos de Pacho y muchos fieles de la comunidad parroquial.
CAMINOS RECORRIDOS
Como todo ser humano, Pacho en sus 29 años ha recorrido un camino, con varios trechos o etapas, que lo ha traído a este presente festivo y proyectivo. Re-pasemos (pasemos por la memoria racional) o re-cordemos (pasemos por la memoria del corazón) algunos instantes, pasos o acontecimientos que fueron sumando, en el pasado, para construir este presente:

LA FAMILIA
Un encuentro fecundo y fiel, en Bogotá, entre Francisco, de Lloró – Chocó y Blanca Marina, de Villa Pinzón – Cundinamarca. Cinco hijos, cuatro hermanas y Edwin (25/06/1993), número interesante para conformar un hogar con afecto, fe, dirección, casa y pan.
EL COLEGIO
Otro encuentro, esta vez en la escuela y el colegio (Francisco Javier Matiz), fue sembrando inquietudes y generando búsquedas intelectuales, de pronto orientadas por la ingeniería electrónica o por la psicología, de alguna manera entre las ciencias técnicas y las sociales, mezcladas con el deporte, la aventura y los amigos.
LAS ESPERE
Fue allí, en el Colegio, donde un día llegaron las ESPERE (2007), Escuelas de Perdón y Reconciliación, gestadas, inspiradas y acompañadas por el P. Leonel Narváez, Misionero de la Consolata, sociólogo y teólogo de formación, con amplia experiencia de solidaridad entre los pobres del Norte del Kenia – África y del Caquetá – Putumayo, en Colombia. Las ideas del cuidado, la empatía, la justicia restaurativa, el perdón y la reconciliación, entre otras, encajaron en la mente y el corazón del joven con raíces Afro. Ahí encontramos al adolescente Pacho participando de campamentos formativos y encuentros de perdón y reconciliación, con muchos otros jóvenes, a nivel país.

LA CENTRAL DE JUVENTUDES – CEDEJ
Coincidencias (casualidades) o “diosidencias” (providencias divinas), las ESPERE le mostraron la Central de Juventudes a Pacho y allá lo encontramos, en la Capilla, Cachipay – Cundinamarca, con su entusiasmo, simpatía y peinado afro, enrolado en la Escuela de liderazgo masculina ELIM 217, en el 2009 y como “Misionero de la Juventud”, con otros compañeros, en Ibagué – Tolima, participando de la Pastoral Juvenil arquidiocesana (2010), anunciando, implementando y animando la “Misión continental”, lanzada al final de la Quinta Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y el Caribe (13 – 31 de mayo de 2007), en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida (160 km de la ciudad de São Paulo – Brasil).
La Misión Continental, como tiempo de gracia para la Iglesia peregrina en América Latina y el Caribe, es una ocasión extraordinaria para que los fieles tomemos conciencia de nuestra fundamental vocación cristiana, como discípulos del Señor Jesús, llamados a estar con EL e ir, como misioneros, enviados por la Iglesia, más allá de nosotros mismos, nuestras familias, parroquias, barrios, ciudades y países, inclusive más allá de nuestras Iglesias, religiones, culturas y espiritualidades, al mundo entero, para Anunciar y Testimoniar el Evangelio a toda la “comunidad de la vida” y contribuir en la implementación de ese Reino de Dios que anunció Jesús con su vida y acción, que no es otro que el reinado del amor y la fraternidad universal.
OTRO MUNDO POSIBLE
Mientras los caminos los pueden recorrer todos los seres vivos, los sentidos los puede descubrir y perseguir, únicamente los seres humanos. Sí, descubrir (des-cu-brir) y perseguir (per-se-guir). Dos verbos que, leídos y entendidos desde sus raíces etimológicas latinas, discooperire (con su doble prefijo dis y co – operire, nos habla de “destapar algo que antes se había tapado o había permanecido oculto y hacerlo co, con otros, en compañía o cooperación) y persequi (compuesto del prefijo per, por completo y a favor de … y sequi, intentar alcanzar, seguir ininterrumpidamente, nos permiten entender mejor el “envío misionero de Francisco Martínez López”, simplemente Pacho.
En Ibagué, por esas sincronías que, desde la fe, las podemos identificar como divinas, voluntad de Dios, se encuentran El P. Alonso Álvarez Quintero (+ 2019), misionero de la Consolata reintegrado a Colombia después de más de 25 años afuera, estudiando y trabajando entre Italia y la República Democrática del Congo, y el joven Pacho. Sueños y búsquedas se mezclan e intercambian. Los ideales de “Otro mundo posible”, afirmados en los Foros Sociales, iniciados en Puerto Alegre – Brasil, frente al intento del “pensamiento único”, del “Consenso de Washington” y del “fin de la Historia” que solo veían la vía capitalista neoliberal, llamaban la atención de los dos y otros jóvenes más.
Así fueron viajando, como discípulos misioneros del Señor Jesús, caminando, navegando y volando por el país, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de vereda en vereda, de escuela a colegio y universidad, con el Portafolio de un Proyecto Pedagógico denominado, precisamente, “Otro Mundo Posible” (Reino de Dios), implementado, presencial y virtualmente, por “Equipos de vida y misión”, a través de procesos de animación, formación y consolación-liberación, por medio de escuelas de liderazgo juvenil, convivencias, retiros, campamentos, experiencias misioneras, congresos de consolación y solidaridad con los excluidos o habitantes de calle, diplomado sobre el arte de escuchar. Todo con una metodología alter mundialista y una espiritualidad cristiana, misionera y de consolación – liberación. Guiados por el Paráclito (el Otro Consolador) y de la mano de María Consolata y el Bienaventurado José Allamano. Siempre en sintonía y con el apoyo de los Misioneros de la Consolata.

ENVÍO MISIONERO
Este es el fin de un largo proceso que, en el caso de Pacho, hoy Psicólogo de profesión, de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz (2012 – 2017), especialista en Voluntariado Social por la Universidad de la Salle (2021) y Comunicador – Diagramador al servicio de la misión, culmina con la consignación del Crucifijo misionero, por parte del P. Armando Olaya, en el templo de la Parroquia Madre de las Misiones y dentro de una Eucaristía.
Como Laico Misionero, Pacho ha presentado al Instituto Misiones Consolata su voluntad y disponibilidad, por tiempo indefinido, para la misión con el Instituto. Aceptada su propuesta-petición en el Consejo general, han elaborado un “Acuerdo de Agregación entre el Instituto Misiones Consolata y el Laico Edwin Francisco Martínez López”, firmado por Edwin Francisco, el P. Stefano Camerlengo, Superior General del Instituto, y el P. Pedro José da Silva Louro, Secretario General. Dicho Acuerdo viene acompañado de un Proyecto de implementación de la misión para Pacho, firmado por el P. Stefano Camerlengo, Superior General, el P. Padre Godfrey Portphal Alois Msumange, Consejero General para el Continente África, Padre Armando Antonio Olaya Rodríguez Superior Regional Colombia y Padre Peter Munguti Makau Superior Regional Kenia, que incluye formación en el Carisma Misionero de la Consolata y aprendizaje del Italiano, en Italia y una primera aproximación a la misión y el aprendizaje del Inglés, en Nairobi – Kenia, antes de cualquier destinación a un lugar o actividad específica de misión.
¡Coraggio e avanti in Domino, pachito!
sábado, 29 de enero de 2022
IMC
dos amigos sacerdotes, José y Santiago,
Allamano el primero y Camisassa el segundo
madrugaron al Santuario de la Consolata
¡Hoy es el día, se dijeron!
Instituto Misiones Consolata
obra de cuatro manos, para exportar
Dios y la Consolata, los fundadores
José y Santiago sus colaboradores.
escuchamos la voz misionera del Señor
“como mi Padre me envió, así los envío Yo”
“Vayan por todo el mundo,
anuncien la Buena Noticia a toda la creación”
los mares se abrieron y nos trajeron a América
mientras surcando los aires volamos al Asia
internacionales e interculturales
anunciamos la gloria de Dios entre las naciones