lunes, 29 de abril de 2013

Artesanos de Paz


XLVIII ASAMBLEA NACIONAL DE LA VIDA CONSAGRADA - CIRM
NUESTRO COMPROMISO POR LA PAZ DESDE UNA
ESPIRITUALIDAD MÍSTICO PROFÉTICA
Ciudad de México, D.F., 26 al 28 de abril de 2013

 

"A la paz por la escucha compasiva y la solidaridad”.
Los y las Superiores de las diferentes Instituciones Religiosas que viven y trabajan en México, al final de su Asamblea , se dirigen a las comunidades de religiosas y religiosos de México y al Pueblo de México en general:

Las religiosas y los religiosos de México nos hemos reunido en la XLVIII Asamblea de la CIRM, del 26 al 28 de abril de 2013 en la Ciudad de México, bajo el lema: «Nuestro compromiso por la paz desde una espiritualidad místico profética. La vida religiosa, a la escucha de Dios, impulsora de la paz». En continuidad con las dos anteriores, durante esta Asamblea hemos hecho un trabajo de discernimiento para escuchar a Dios donde la vida clama y encontrar caminos para colaborar en la construcción la paz.
 
Iniciamos nuestra reunión haciendo un análisis de la realidad de México ante el nuevo escenario político. Queremos expresar algunas situaciones que nos preocupan de manera particular.

México es un país agraviado y lastimado. El sexenio de Felipe Calderón nos dejó una herencia de más de 80,000 muertos y 26,000 desparecidos, además de un clima de inseguridad y violencia que ha fortalecido al crimen organizado y que el actual régimen, hasta la fecha, no ha sido capaz de resolver. 
 

Estos crímenes permanecen en la impunidad. Vemos una incapacidad e ineficiencia de los aparatos encargados de impartir justicia y hay regiones en el país donde el Estado ha perdido el control. No es de extrañar que grupos armados de autodefensa civil busquen frenar al crimen organizado en sus localidades y expresen, de esta manera, su hartazgo ante la inseguridad, los abusos y la desprotección.

Damos la bienvenida a la aprobación de la Ley de Víctimas esperamos que detrás de ella aparezca un programa que responda eficazmente a tantas familias de mexicanos ofendidas por las acciones del crimen organizado y las políticas implementadas por el Estado Mexicano.

Nos preocupa la situación de los miles de migrantes que a diario cruzan el territorio nacional y no alcanzamos a ver la voluntad del gobierno actual para atender esta delicada situación.

Lamentamos la actuación de los miembros del Instituto Federal Electoral en las últimas elecciones federales. Su actuación parcial y sesgada durante las últimas jornadas electorales y las valoraciones y juicios que han hecho de ellas, han vulnerado la credibilidad de este Instituto y con ello ponen en riesgo la vida democrática en nuestro país.

Miramos con preocupación a los 13 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema y a los millones de jóvenes sin oportunidad de estudios o trabajo. Una situación así no puede generar más que descomposición del tejido social y no augura un futuro de paz y justicia.

Nos preocupa la cada vez mayor indefensión y desprotección de los defensores de Derechos Humanos y de los periodistas. Esto se da en un clima enrarecido donde se tiende, con demasiada facilidad y con la colaboración de algunos medios de comunicación, a la criminalización de la protesta social.

Mirando de frente a esta compleja realidad hemos reflexionado acerca de la paz.

Lo hemos hecho remitiéndonos a aquél que resucitado asumió la tarea de llevar la paz como el compromiso primero. Nos ilumina la figura de Jesús y nos alientan sus actitudes básicas: servir desinteresadamente y ponerse al lado de aquellos que viven en las fronteras de la exclusión; implicarse con las víctimas para acompañar su sufrimiento y asumir como propio su reclamo de justicia:
La paz se construye desde abajo.

Como vida consagrada en México queremos renovar nuestro compromiso para colaborar en la construcción de la paz en nuestra patria. Lo queremos hacer a través de nuestras instituciones y comunidades.
 
Sabemos que necesitamos trabajar en nosotros aquello que nos impide insertarnos en una cultura de paz. Hay actitudes de competencia, de búsqueda de imagen y de individualismo que nos alejan de ella.
 
Sabemos también que en el Evangelio la denuncia profética, la rotección del débil y de las víctimas, el compromiso con quienes trabajan por la paz y la justicia, y la solidaridad con los marginados, son esenciales y se convierten en mediaciones vitales para hacer presente el reino de Dios:
 
La paz se construye desde adentro.
 

Sabemos que necesitamos trabajar incansablemente para superar las diversas manifestaciones de la violencia que lo daña todo y que este trabajo se realiza al lado de las víctimas y de su causa. Es un trabajo que nos vincula como cuerpo, como red. La dignidad y la vida se defienden de manera organizada:
 
La paz de construye en comunidad.

Hoy volvemos a expresar nuestra añeja convicción: queremos seguir en medio del pueblo, acompañarlo en su lucha y en su sufrimiento, y encontrar juntos caminos de paz con justicia y dignidad. Nos sumamos al deseo del Papa Francisco de ser una Iglesia pobre y para los pobres.

Que nuestra madre de Guadalupe, testimonio de solidaridad con los más pobres, nos alcance de Dios nuestro Padre la gracia de estar con los “más pequeños de sus hijos”.

"Bienaventurados los que hacen la paz..."

Por la Asamblea Nacional de la CIRM
P. Fernando Torre, msps
Presidente
Hna. Juana Ángeles Zárate, csc
Vicepresidenta
Hno. Ricardo Reynoso, fms
Vicepresidente

1 comentario:

Anónimo dijo...

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