La paciencia como criterio en toda acción
Este breve texto, críticamente analizado
con el apoyo de la IA, nos ofrece luces para nuestra evaluación: "Yo
era un producto de la mentalidad del "aquí te pillo, aquí te mato"
tan típico de los años sesenta: hacíamos alguna innovación cultural y si no
"pegaba" en seguida, simplemente concluíamos que nos habíamos
adelantado a nuestro tiempo o que la cultura n estaba preparada, así que lo
dejábamos y probábamos otra cosa" (Ram Dass y Marabai Bush, La
compasión en acción: el poder del corazón, Gaia, Madrid, 1994, p.78).
El texto de Ram Dass puede entenderse como
una crítica muy lúcida a una determinada mentalidad cultural de los años
sesenta, pero también como una reflexión más amplia sobre cómo evaluamos las
experiencias, las innovaciones y los procesos de cambio.
1. ¿Qué quiere decir con “aquí te pillo, aquí te
mato”?
La expresión alude a algo inmediato, rápido,
espontáneo y poco paciente. Aplicada a la innovación cultural, significa
aproximadamente: Probamos algo nuevo; si funciona inmediatamente, seguimos;
si no funciona pronto, lo abandonamos.
Ram Dass (Richard Alpent), psicólogo y profesor norteamericano,
reconoce que él mismo participaba de esa
lógica. Su razonamiento era: innovación → prueba → resultado inmediato → éxito
o abandono. Si la propuesta no tenía acogida, podían aparecer explicaciones
como: Nos adelantamos a nuestro tiempo. La gente todavía no está preparada. La
cultura no puede comprenderlo todavía. Probemos otra cosa. El problema que
descubre posteriormente es que los procesos humanos profundos no funcionan
necesariamente con esa lógica de inmediatez.
2. El fundamento antropológico
Una innovación cultural, educativa, espiritual o
pastoral puede tener un tiempo de maduración. Hay una diferencia entre: resultado
inmediato y proceso transformador. Una semilla no fracasa porque al día
siguiente no haya dado fruto. Podríamos expresarlo así: La lógica de la
eficacia inmediata mide el resultado; la lógica de la transformación acompaña
el proceso.
Esto tiene una profunda raíz antropológica. El ser
humano aprende, cambia sus convicciones, modifica sus hábitos y transforma su
cultura mediante procesos de experiencia, reflexión, apropiación, interacción y
tiempo. Por eso una propuesta puede no producir efectos visibles inmediatamente
y, sin embargo, estar generando condiciones para un cambio posterior.
3. También incluye una crítica a la cultura del
éxito
El texto puede leerse como una crítica anticipada a
algo que hoy llamaríamos cultura de la inmediatez. La pregunta deja de ser: “¿Es
esto verdadero, valioso o humanizador?” y pasa a ser: “¿Está funcionando
inmediatamente?”
Es una diferencia importante. Porque una idea puede
ser: verdadera pero difícil de comprender; buena pero exigente; innovadora pero
prematura; necesaria pero impopular; transformadora pero lenta.
Por eso la falta de éxito inmediato no demuestra necesariamente
el fracaso de una propuesta. Pero tampoco demuestra automáticamente que sea
buena. Y esta segunda precisión es importante para interpretar correctamente a
Ram Dass: decir “nos adelantamos a nuestro tiempo” puede ser una explicación
válida, pero también puede convertirse en una manera de evitar una evaluación
crítica del propio proyecto.
4. Fundamentación
pedagógica
El texto
puede relacionarse directamente con varios modelos pedagógicos.
John Dewey, experiencia y
aprendizaje: aprender
no consiste simplemente en recibir una información, sino en entrar en un
proceso de experiencia, acción, reflexión y reconstrucción de la experiencia. Por
eso una innovación educativa no debería juzgarse únicamente por su efecto
inmediato. Podríamos representar el proceso: experiencia → reflexión →
reconstrucción → nueva experiencia → aprendizaje.
David Kolb, aprendizaje
experiencial: su modelo
de aprendizaje, muy conocido se puede sintetizar en experiencia concreta →
observación reflexiva → conceptualización → experimentación activa → nueva
experiencia.
Aquí aparece algo fundamental
para interpretar a Ram Dass: una experiencia puede necesitar varias vueltas del
ciclo antes de producir un aprendizaje significativo. Por tanto, si después de
la primera experiencia decimos “no funcionó” y abandonamos, quizá estamos
interrumpiendo prematuramente el proceso de aprendizaje.
5. Una conexión todavía más
profunda: Paulo Freire
También puede relacionarse con Paulo Freire,
para quien la transformación no consiste en aplicar mecánicamente una fórmula.
Supone: experiencia → toma de conciencia → diálogo → praxis → transformación. La
palabra clave es praxis: acción reflexionada y nuevamente llevada a la acción. Por
eso una innovación social o educativa necesita entrar en diálogo con las
personas y con su contexto. No basta decir: “Tengo una buena idea”. Hay que
preguntarse: “¿Cómo la recibe la comunidad? ¿Qué necesita modificar? ¿Qué
elementos del contexto debe incorporar? ¿Qué aprendizajes genera?”.
6. Una conexión con la pedagogía intercultural
misionera.
La misión ha tenido muchas veces la tentación de
pensar: Tenemos una propuesta; la ofrecemos; si la gente la acepta, funciona;
si no la acepta, fracasamos. La pedagogía del encuentro introduce otra lógica: Llegamos
→ nos encontramos → escuchamos → aprendemos → discernimos → proponemos →
acompañamos → evaluamos → volvemos a aprender.
Esto cambia radicalmente la comprensión de la
misión. El misionero no es solamente portador de una propuesta, sino también
aprendiz dentro del proceso misionero.
El misionero, ser en éxodo
permanente, sale no solamente de su territorio, sino también de sus
certezas previas. Por eso podemos inferir que la misión no consiste en llegar
con una respuesta preparada, sino en entrar en un proceso de aprendizaje
compartido en el que el Evangelio y la cultura se encuentran, se escuchan y se
transforman mutuamente, como hacía Jesús, pedagogo del encuentro, especialmente
en el relato de Emaús: acercarse, caminar, escuchar, preguntar, interpretar,
compartir la mesa y finalmente enviar.
7. Dimensión espiritual
Desde una perspectiva cristiana, el texto de Ram
Dass puede iluminarse con la pedagogía de la paciencia. El Reino de Dios
aparece en el Evangelio mediante imágenes de procesos: la semilla que crece; el
grano de mostaza; la levadura; la vid que produce fruto; el sembrador que
espera.
La lógica evangélica no es simplemente: hacer →
obtener resultado. Es también: sembrar → cuidar → esperar → discernir →
cosechar.
Por eso la misión necesita combinar dos virtudes
aparentemente opuestas: audacia para innovar + paciencia para acompañar. La
innovación sin paciencia puede convertirse en activismo. La paciencia sin
innovación puede convertirse en inmovilismo.
8. Una lectura crítica
Ram Dass reconoce que cuando algo no funcionaba
inmediatamente, él tenía dos explicaciones disponibles: “Nos adelantamos a
nuestro tiempo” o “la cultura no estaba preparada”. Pero puede haber una
tercera explicación: Tal vez nuestra propuesta no era suficientemente apropiada.
Epistemológicamente hablando, cuando una innovación
fracasa, hay que considerar varias hipótesis: A. La idea era mala. B.
La idea era buena, pero estaba mal aplicada. C. Era adecuada, pero
faltaban condiciones. D. Necesitaba adaptación cultural. E.
Requería más tiempo. F. Era demasiado adelantada para el contexto. La
sabiduría consiste en discernir cuál de estas explicaciones corresponde
realmente a cada caso, en lugar de utilizar siempre “nos adelantamos a nuestro
tiempo” como justificación.
9. Una reformulación posible de Ram
La transformación humana y cultural no puede
medirse exclusivamente por sus resultados inmediatos. Toda innovación significativa
necesita un tiempo de experimentación, apropiación, diálogo, adaptación y
maduración. Por ello, cuando una propuesta no produce una respuesta inmediata,
antes de abandonarla es necesario preguntarse si ha fracasado realmente, si
requiere ser transformada o si necesita tiempo para echar raíces en las
personas y en la cultura.
Principio de la paciencia transformadora
La misión, como cualquier acción, no abandona inmediatamente aquello que no produce resultados visibles; discierne, aprende, adapta, acompaña y permite que las semillas del encuentro tengan tiempo para germinar.
En la Escuela del
Encuentro, al estilo de Jesús, sería: acercarse, caminar, escuchar, preguntar, interpretar,
compartir la mesa, esperar y enviar.







