Un árbol con raíces puede volar
Institución viva
La imagen sugerida por mi y realizada virtualmente por el Chat, se ofrece cargada de rica y sugestiva simbología que, aún hablando por sí misma y cada uno pudiendo inferir diversos significados, o tal vez por eso mismo, me permite resaltar algunos elementos o dimensiones generales que componen la idea de lo que he querido representar.
La referencia para realizar el diseño o imagen es el Instituto Misiones Consolata - IMC, una institución religiosa de derecho Pontificio, fundada por San José Allamano en Turín - Italia, en 1901 para la misión ad gentes. Una institución jurídica con estructuras físicas, patrimoniales y organizativas. Constituida por personas que buscan hacer de ella una familia internacional e intercultural, como proponía el Fundador, conformando así, no solo una organización sino un organismos vivo que ha perdurado en el tiempo y se ha expandido por la geografía global, al ser movida por un carisma y sostenida por una espiritualidad dinámica, al servicio de una misión en la Iglesia Católica, para toda "la Comunidad de la vida" (Carta de la Tierra).
Con el símil del árbol, que nos es familiar a todos, podemos contemplar este organismo:
Arraigado en el planeta con sus raíces continentales inmersas en el agua, placenta de la vida, por medio de ellas (las raíces) adsorbe de los pueblos, culturas y contextos, todos los ingredientes necesarios para su vida y funcionamiento: personas, valores y recursos materiales. Al mismo tiempo con ellos (los continentes y el planeta) comparte su don, la "verdadera Consolación", el Señor Jesús,
Con un tronco verde en forma de “I” (Instituto), del mismo color que viste el Niño en los brazos de su Madre Consolata. Crece y afianza su estructura e identidad, sin desprenderse de sus raíces, incorporando la sabia recogida a lo largo y ancho de la geografía y en cada época de su existencia.
Sus ramas como alas azules en forma de “M” (Misión), del mismo color profundo del manto que cubre con su misterio celeste "la llena de gracia", la consolada y consoladora Consolata, protectora de esa paradoja histórica y misteriosa: un árbol con raíces y alas que puede volar, traspasar fronteras, ir a habitar más allá y realizar su misión, "ad gentes".
Su corazón rojo en forma de “C” (Consolación y Carisma), que abraza el tronco: del mismo color que el manto real y martirial del Niño que bendice con sus deditos mesiánicos, ilumina, calienta y llena de energía, "por la entrañable misericordia" del Padre maternal, con el SOL que nace de lo alto (Lc 1,78), que tambien está en el nombre Consolata y aviva el carisma misionero de consolación - liberación, desde la aurora hasta el ocaso,
Aurora y ocaso, enmarcan son sus luces y sombras el Organismo total, IMC, iluminando el misterio que traspasa los tiempos, desde el inicio hasta la plenitud, como las estrellas de la Consolata, "iluminando a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte, guiando nuestros pasos por el camino de la paz" (Lc 1,79).
De alguna manera expresa visualmente un organismo vivo y armonioso, arraigado en la tierra, enviado a los pueblos, iluminado por Cristo (Jn 8,12) y movido por el Paráclito, el Otro Consolador (Jn 14,20-26).









