Virgen de Chiquinquirá
Para todos los colombianos y una buena parte de los
venezolanos la Virgen de Chiquinquira nos es familiar. Muchos hemos peregrinado
al Santuario de Chiquinquirá, lugar donde su viejo y ajado lienzo, pintado por el
artista español Alfonso de Narváez, residente en Tunja, se fue renovando y
recobrando el color la figura de Virgen del Rosario, vestida con manto azul oscuro y bordes dorados, toca, corona y un cetro
en su mano derecha y un rosario rojo en su izquierda; el Niño Jesús sostenido
por los brazos de la Virgen, cubierto con un manto rosado y con su propia
corona; San Antonio de Padua, a la derecha de la Virgen, llevando un
escapulario, una cruz y un libro y San Andrés Apóstol, a la izquierda,
sosteniendo la Sagrada Escritura y la cruz en forma de X, signo de su martirio.
Ambos pintados en el lienzo original por ser el primero patrono del encomendero que solicitaba la
imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.
Esta renovación milagrosa despertó y sigue despertado la admiración, la contemplación y la piedad de muchos hasta el punto de construirle hermosos santuarios - basílicas, en la ciudad que le da el nombre, Chiquinchirá y en la vecina Maracaibo, Venezuela, puntos de referencia, peregrinación y encuentro. En Colombia, además, la han declarado Reina y Patrona de la República.
El milagro del lienzo restaurado y expuesto a la veneración popular nos ofrece un rico mensaje evangelizador, que nos lleva, más allá de la piedad y devoción a la formación de mejores y más auténticos seguidores y servidores de su Hijo Jesús, diciéndonos como en la Boda de Caná, “hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5), antes que nosotros le pidamos a ella que haga otros milagros:
2. Artista de la restauración: el milagro reconocido consistió en la renovación de un lienzo deteriorado, simbolizando la permanente capacidad del Evangelio para renovar la belleza del ser humano, de los pueblos y de la creación. Enseñándonos la pedagogía de la belleza que comienza por la visión y la contemplación, antes que por la palabra, como diciendo: el silencio también habla y hay que escucharlo. Nos invita a contemplar y respetar la belleza del ser humano y de los derechos humanos, la belleza de la creación y los derechos de la tierra, la belleza de la familia, los niños y los ancianos, el cuidado y el respeto por el otro y sus derechos.
5. Nuevo festivo en Colombia: el 9 de julio, día de la Virgen de Chiquinquirá, fue declarado festivo por el Gobierno nacional reconociendo la importancia histórica, cultural y religiosa de Chiquinquirá, Boyacá, al cumplirse 440 años del milagro. Este año se traslada para el 13 de julio.

