jueves, 15 de diciembre de 2011

Otros rostros de la humana Maria

Bienaventurada tú, ...


Bendita tú, mujer de todos los tiempos
cuando has creido, la historia ha hecho camino.
Bendita tú, mujer de todos los pueblos
cuando has amado, la vida se ha tornado fraternidad.
Bendita tú, mujer de todas las culturas
cuando has esperado, la justicia y la paz se han abrazado.

Sigue creyendo, amando, esperando.

De ti con migo y de nosotros con los otros
nacerá una nueva humanidad:
toda entera compasiva
misericordiosamente activa
liberadora en la reconciliación

Humanidad consolada en la pasion.

Gracias por creer, amar y esperar.
Eso es Adviento!

Vendrá Navidad!
Nota: gracias a Juan Antonio Sozzi, Misionero de la Consolata en Puerto Leguízamo - Colombia, por la expresiva tarjeta de Navidad.

martes, 13 de diciembre de 2011

Bienaventurados los que lloran, porque serán ConSOLados


Tiempo de espera y de esperanza
Adviento


Soledad acompañada
Solidaridad empática
Espera de ayuda adecuada

Navidad
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz”.
(Lc 1, 78-79)

Que disfrutes de la visita!
Que el Sol naciente de llene de vida, de luz y de energia.
Feliz Navidad!

Pensamientos del corazón

sábado, 3 de diciembre de 2011

Plata para Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga imc

25 AÑOS DE EPISCOPADO


“QUE EL JARRO SIGA PASANDO”
Cuando hablamos de 25 años sirviendo al Reino de Dios desde la Iglesia Católica, como Pastor-Obispo, entendemos que se trata de algo digno de celebrarse. Tratándose de Mons. Luis Augusto Castro Quiroga  imc y sus 25 años sirviendo como Obispo en la iglesia colombiana, debemos CELEBRARLO en grado superlativo, en negrilla, en cursiva y subrayado. 

El pasado 30 de noviembre del 2011 fue eso lo que realizó la Familia Misionera de la  Consolata: celebró las Bodas de Plata de Episcopado de Mons. Luis Augusto. No solo por ser obispo  sino por la manera como  ha asumido y ejercido la misión.
Precisamente desde el termino y la realidad “misión”  encarnada es que debemos y podemos identificar al festejado.  Un ser humano y un pastor que ha gastado y desgastado su vida desde la óptica misionera, interpretando su bautismo como pasión por Cristo. Pasión que lo llevó a  dejarse seducir por Jesús el Misionero del Padre y a realizar su misión desde el Instituto Misiones Consolata, que, como una Familia, lo acogió y ayudó abrir sus  horizontes como ser humano, misionero, consagrado y presbítero.

Celebramos sus 25 años de episcopado reconociendo su entrega y su capacidad de vivirlos desde su “ser consagrado para la misión”. Este acontecimiento congregó su familia de sangre, su familia eclesial representada por el Señor Nuncio Apostoloco Mons. Aldo Cavalli, Mons. Francisco Javier Múnera, imc y su Familia Consolata, en la cual se destacó la presencia de los misioneros y misioneras en formación, por su numerosa presencia.  
Los estudiantes de Filosofía y Teólogos han conocido a Mons. Luis Augusto indirectamente,  desde sus innumerables escritos. Gracias a éste acontecimiento fue posible que la letra se hiciera palabra; fue posible que los misioneros y misioneras en formación no imagináramos  su voz,  sino que pudiéramos escuchar, en vivo y en directo, su propio estilo pausado, voz con la cual, a la invitación  de nuestro Superior Regional P. Joaquín Pinzón a dirigir unas palabras a las comunidades formativas del IMC y del MC,  nos recordó la historia del  apreciado jarro que pasó de generación en generación  hasta que se rompió y no pudo pasar más: “que lo mismo no suceda con ustedes, que el jarro siga pasando”.

Mons. Luis Augusto: sus nietos, bisnietos y quizás tataranietos hemos  recibido el jarro. Quizá por lo que ha pasado de generación en generación está un poco deteriorado y necesita retoques de pintura y colores, esos que hacen de la misión algo dinámico. Pero, créalo con toda certeza: con la ayuda del Misionero del Padre que da fuerza a sus disípalos, no dejaremos romper el jarro e intentaremos pasarlo a nuestras próximas generaciones. Claro está, con la condición que se deje seguir  pintando  a varias manos  y con multiplicad de colores.

Mons. Luis Augusto Castro, gracias por su VIDA!
 VIDA en ABUNDANCIA!    

Perspectiva desde un joven misionero de la comunidad del Teológico

lunes, 28 de noviembre de 2011

El "viento" de Adviento en y desde Colombia

¡HAY QUÉ TRAERLOS VIVOS!


La infinita frustración que nos sigue dejando el manejo gubernamental de la situación de los secuestrados, enmarcándola en estrategias de debilitamiento y exterminio del adversario, hay que cambiarla ahora en esperanza cierta de libertad, centrando todo el interés, no en la guerrilla, sino en la vida de estos servidores del Estado y en el sufrimiento de sus familias.
Aunque suene duro, hay que distinguir su condición de militares y policías de esa solidaridad de cuerpo que mezcla lo humanitario con lo estratégico y hace que toda lucha por su liberación sea absorbida por un frente común e ideológico: todos y todo contra las FARC. 
Este enfoque se convierte en la SENTENCIA A MUERTE, al menos dentro de la fatídica y horripilante “ruleta rusa”, a ese grupo adolorido de secuestrados y familias suyas que constituyen el símbolo adolorido de la impotencia de un país entero y la inhumanidad de una lucha imposible.
ESE SÍMBOLO PATRIO es fundamental para la que parece imposible reconciliación entre los colombianos y la sanación de una memoria envejecida y endurecida en la crueldad de lado y lado.
 HAY QUE PRESERVAR ESA LUZ DE CONSOLACIÓN Y ESPERANZA, abriendo UN INMEDIATO ACUERDO HUMANITARIO que asegure el desenlace a favor de la vida y del retorno. Centrar la atención en las víctimas y no en los victimarios es lo que debe hacer un Estado fortalecido y armado hasta los tuétanos de tecnología, cuya seguridad y estabilidad no corren ni el más mínimo riesgo por dar este paso.

¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a Alfonso Cano, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego, sólo?
¿Porqué encapsular la lucha anti-guerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal? Otro sería el escenario para los secuestrados y para las posibilidades de ponerle fin a este interminable y desastroso conflicto.
Con todo respeto, invito al gobierno y a la sociedad a revisar si este esquema de “cortar la cabeza de la culebra”, tan agresivo y letal, no obstante el cúmulo de muertes que hay entre un jefe y otro, de Reyes a Cano, por parte de soldados, policías, civiles y guerrilleros. ¿No está peligrosamente centrado en esa relativización del homicidio y no en la primacía del derecho a la vida, en la primacía de la vida de nuestros secuestrados, en la primacía de “cerrar heridas y abrir puertas”?
RELATIVIZAR EL HOMICIDIO HA SIDO EL CÁNCER DE NUESTRA CULTURA INCOHERENTE FRENTE A LA VIDA HUMANA.
Invito, en consecuencia, a quienes promueven movilizaciones “en contra de las FARC “a revisar los presupuestos y contenidos de esa convocatoria.
Es inútil intentar poner toda la responsabilidad en esa organización, olvidando que su naturaleza criminal, su terquedad ideológica y su situación de acorralamiento los hace incapaces de respondernos como esperaríamos.
No hay sujeto civilista, no hay sujeto de responsabilidad humanitaria en las FARC. Tenemos que serlo nosotros, el Estado y la sociedad que nos consideramos democráticos y civilistas.
Centremos nuestras luchas en TRAER VIVOS A LOS SECUESTRADOS. Y que el Estado y la sociedad y la comunidad internacional asumamos y hagamos lo que ES NUESTRA RESPONSABILIDAD.

+Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali.
Nota: agradezco a la Pastoral Afro de la Arquidiócesis de Cali por compartir este evangélico llamado de Adviento. (Lunes, noviembre 28, 2011)

El "espiritu de Asis" en Amazonas

II SEMINARIO FRANCISCANO AMAZONICO DE SOLIDARIDAD
Iquitos, octubre 13 al 15 del 2011
DECLARACION FINAL
¡Paz y Bien en el Señor de la Vida!

Reunidos en Iquitos, Amazonía Peruana, convocados por Franciscanos y Franciscanas  23 personas de Brasil, Colombia, Bolivia y Perú: Sacerdotes, religiosas-os, indígenas, líderes sociales, agentes de pastoral, después de dos años nos volvemos  reunir para retomar el trabajo iniciado en setiembre del 2009 y así fortalecer nuestra mística de solidaridad y lucha por la defensa de la Amazonía desde la espiritualidad indígena y ecológica iluminados con la espiritualidad franciscana y usando el método VER –JUZGAR Y ACTUAR, nos propusimos: fortalecer la mística de la solidaridad y la lucha  por la defensa de la Amazonía y comprender  los  grandes planes e intereses que se están jugando en la Amazonía y los grandes procesos de resistencia  desde el campo popular fortaleciendo entre nosotros  formas de trabajo coordinado.
Hemos reflexionado estos días la problemática que viven nuestros pueblos en la Amazonía, la cual  nos interpela  a cada uno y también interpela a todo el Pueblo de Dios, no solo a los agentes de Pastoral Social.

La defensa de la Amazonía forma parte de nuestra misión evangelizadora.
Somos conscientes que el cuidado y defensa de nuestra Amazonía, no solo es para este presente sino como legado para las generaciones venideras.
La madre tierra se manifiesta. Y su  voz se oye desde las culturas indígenas, las cuales  merecen nuestra escucha atenta y compromiso. Este aporte es un llamado a la conciencia para el cuidado y respeto a la divina madre que provee los recursos para nuestra subsistencia como raza humana.
En las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra  fue y sigue siendo depredada. Las aguas están siendo tratadas como mercancía negociable por las empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias (DA 84).
La acción del gran capital en la amazonia tiene la capacidad de promover una completa reestructuración de los territorios para favorecer los intereses del mercado globalizado.
El conflicto está diseminado a lo largo y ancho del territorio haciendo de la violencia un componente constitutivo de este proceso de expansión del capital.
Una de las armas que se están utilizando contra los pueblos originarios son los preconceptos con relación a sus modos de vida, sus cosmovisiones y su forma de relacionarse con la naturaleza.
Los problemas encontrados en la Amazonia generan llamados que exigen ser atendidos por las/os seguidoras/es del Evangelio. Así damos signos concretos del Reino anunciado por Jesucristo. Y así somos convocados a creer que todo fue hecho para todas/os.
La Amazonía es hoy un lugar teológico privilegiado para nuestra acción misionera. El universo es el cuerpo de Dios presente en la historia de la creación. Dios se identifica con el sufrimiento de todos los seres vivos de este mundo y quiere el bienestar, el “buen vivir” de todas/os.
Por eso es imperioso recuperar una mirada del Planeta como casa y no como mera fuente de recursos a extraer y explotar.
En este camino es fundamental recuperar los conocimientos y valores ancestrales de nuestros pueblos originarios, en su relación con la naturaleza y el medio ambiente.
Como Pueblo de Dios convocado en Iglesia, nos sentimos interpelados a actuar acompañando, involucrándonos en acciones más concretas, de denuncia, movilización, elaboración de propuestas, renovando nuestra opción por los pobres y por la naturaleza.
Los pobres y excluidos viven una mayor vulnerabilidad en los tiempos presentes; sobre  ellos se quiere poner el peso de esta crisis del capitalismo, que tiene como una de sus expresiones la crisis ambiental que por primera vez pone en riesgo la existencia de la especie y del planeta. Nos unimos a los actores que se oponen claramente a este modelo de mercantilización de la vida y nos oponemos a las industrias extractivas de minerales, hidrocarburos, maderas. A los gobiernos cómplices de esta barbarie socio-ambiental a los bancos  y corporaciones internacionales grandes beneficiarios del modelo.

Urge un modelo distinto de vida sostenible y por lo tanto completamente distinto del modelo actual.

Necesitamos vivir nuestra vocación profética cuestionando el estilo de vida consumista y depredador que quiebra la solidaridad de la familia humana y que nos impide ver el planeta como casa común. Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre de dolores de parto” (Rom 8, 20-22). Por esto nos comprometemos a defender el territorio y el agua en la Amazonía desde el enfoque de la justicia ambiental.

Para ello hemos decidido:

1.      Participar y apoyar decididamente la realización del Foro Social Pan-amazónico a realizarse en Cobija, Bolivia en octubre del 2012.
2.      Impulsar una red de animación, formación, denuncia y movilización social.
3.      Defensa de los derechos humanos.
4.      Apoyar los equipos que trabajan en las zonas de frontera.
5.      Convocarnos a un tercer seminario franciscano amazónico de solidaridad en el 2013

Por la tierra, por la vida, por nuestra existencia.

Casa Kanatari
 Punchana, Iquitos, Loreto. Perú
15 de Octubre de 2011

Nota: Agradezco a Mons. Alberto Capos H. OFM el haber compartido con nosotros esta Declaración franciscana.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Humanos escuchando el clamor de la naturaleza

CONFEDERACIÓN LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE RELIGIOSAS/OS – CLAR
“Escuchemos a Dios donde la vida clama”
 Manaus - Brasil, 7 al 9 de Octubre de 2011


Nosotros religiosos y religiosas, “en la escucha de Dios donde la vida clama”, estuvimos reunidos en Manaus, Brasil, los días 07-09 de Octubre, para el Seminario de la Vida Religiosa Consagrada, promovido por la CLAR (Confederación Latinoamericana y Caribeña de religiosos/as). Estábamos religiosos y religiosas de la Pan Amazonía (Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Venezuela y Brasil), teniendo como tema: Amazonía: importancia, desafíos y misión y el lema: La Pan-Amazonía gime con dolores de parto (cf Rm 8,22). El seminario tuvo como ejes transversales la Inter-congregacionalidad y la Inter-institucionalidad.

A demás de la VRC, participó del seminario el cardenal Claudio Hummes, presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía, de la CNBB, el Hno. Paulo Petry, presidente de la CLAR y la Hna. Marian Ambrosio, presidenta de la CRB nacional, como también representantes de otras instituciones que actúan en la Amazonía.

Iniciamos el seminario vivenciando fuertemente nuestra fe en el Dios de la Vida y sufriendo los impactos causados en la Pan-Amazonía por los actores generadores de muerte. Así como las aguas que componen una bella sinfonía de gotas, lluvias y escarchas, que siguen su curso en quebradas, riachuelos y ríos, venciendo barreras para entregarse al fascino del océano, así la VRC necesita encontrarse, enriquecerse de nuevas sensibilidades, componer su sinfonía, hacer su recorrido histórico, vencer obstáculos y entregarse al fascino del Absoluto de Dios que la quiere generadora de vida.

SENTIMOS la sacralidad de esta tierra de la que fluía una sensible experiencia al pisarla con pies descalzos, tierra regada por la preciosa agua de vida. Las fibras de nuestro ser se conmovían por lo ritmados cantos de los pájaros y nuestra piel se estremecía con la brisa leve, bajo las sombras protectoras de los arboles fructíferos. La contemplación del hombre y de la mujer, en su singularidad y en la pluralidad que la Creación nos regaló, nos conmovió y nos llevó al abrazo de la acogida sagrada.

Sentimos también la ausencia de tantos y tantas que hubiesen podido unirse en este sueño común de contemplar la “Amazonía en su importancia, en sus desafíos y en su misión”.

OÍMOS, en diversos idiomas y sonidos, Dios que se nos revela de formas muy variadas. El cantar de los pajaros, el rumos de las aguas, los sonidos de los bosques, todo reconoce su Creador. La Creación es el gran lugar teológico de la Amazonía. Oímos su Palabra escrita, proclamada en la vida entregada, en servicio gratuito y en compartir de saberes.

Oímos también el clamor de la vida amenazada, de los bosques devastados, de la moto sierra con melodía fúnebre. Oímos la Pa-Amazonía gimiendo en dolores de parto.

VIMOS una Vida Religiosa y una Iglesia movida por una grande pasión por el Reino de Dios y por la defensa de la vida. Vimos el sueño de nuevas relaciones entre los seres humanos y con toda la creación a partir del corazón que opta por la Vida y que aprende a proclamar lo esencial dentro de la complejidad de la coyuntura actual.

Vimos también la comercialización de la vida, de la fe, de las relaciones. Vimos sangre derramada, ríos contaminados, lagrimas desesperadas, indígenas y ribereños irrespetados.

 TESTIMONIAMOS la belleza de vidas ofrecidas, las presencias en lugares geográficos y sociales de los empobrecidos, asumiendo el destino de los excluidos y construyendo juntos el sueño común de otra Amazonía posible. Testimoniamos también la presencia viva y actuante del Espíritu de Dios que fecunda nuestras vidas y nuestra misión y que se hace sensible en nuestras intuiciones y propuestas.

Testimoniamos fuerzas y fragilidades en nuestra VRC. Hay bonitas experiencias misioneras comunitarias, movidas por la pasión por el Reino de vida. Son experiencias pequeñas y significativas. Pero nos faltan cambios institucionales, culturales, mayor incidencia en las urgencias del Reino proclamado por Jesús, mayor repercusión en nuestras Congregaciones e Instituciones.

 NOS INDIGNAMOS fuertemente con la ganancia y la codicia que asola nuestra Madre Tierra. Nos estremece el ruido ensordecedor de las moto-sierras, de las excavadoras en las minerías, de las perforadoras en las petroleras y el avance del agro-negocio. Nos asustan los planes gubernamentales, la invasión del capital extranjero, la implantación de los grandes proyectos, la construcción de numerosas represas, tal como la de Belo Monte (“grande monstro”); grandes proyectos que rompen la sinfonía del “charango” y de los demás instrumentos musicales y que matan la musicalidad de todos los seres vivos del planeta.

Nos indignamos, a demás, con nuestra poca osadía profética, con nuestras esperanzas débiles, con nuestras acciones fragmentadas.

 NOS SOLIDARIZAMOS con los muchos rostros desfigurados por el hambre, por la desesperanza, por la injusticia. Son rostros de hombres y mujeres indígenas que confían en la tierra, en el agua, en la vida, que sueñan con el “Buen Vivir”, en harmonía con su medio ambiente. Rostros de ribereños, agricultores, marginados urbanos, amenazados de exclusión radical.

Nos solidarizamos también con misioneras y misioneros perseguidos, incomprendidos, martirizados. Nos unimos en solidaridad con todos los líderes que no se dejan seducir por las atrayentes propuestas del dios de la muerte.

OSAMOS afirmar que ser misioneros en la Amazonía es ser hoy misioneros del mundo, pues la Amazonía dejó de ser “patio trasero” para convertirse en “plaza central del mundo”. La codicia mundial sobre la Amazonía, nos obliga a tomar consciencia de nuestra gran responsabilidad como misioneros y misioneras en estas tierras. Es hora de no dejar caer la profecía, de fortalecer la esperanza, de articular acciones, de dejarnos conducir por nuevos paradigmas. La inter-congregacionalidad y la inter-institucionalidad nos convocan a otra interpretación de la realidad. El paradigma ecológico nos hará sumergirse en una nueva experiencia de lo sagrado, rescatando la mirada sacramental sobre la realidad que nos rodea.

LLEVAMOS… nuestras “totumas” como símbolo de agilidad y liviandad, de itinerância y despojo, cargadas de sueños y de esperanzas, de compromiso con la defensa socio-ambiental.

Llevamos la convicción de que “cuanto más difícil son los tiempos, más fuerte debe ser la esperanza” (Pedro Casaldáliga).

Llevamos también el desafío de superar las fronteras geográficas y simbólicas, de generar un nuevo pensamiento teológico-espiritual, de tejer una lectura bíblico-profética contextualizada, de promover una liturgia viva e inculturada.

Más allá de nuestra “totumas”, llevamos cestos y redes, tejidos de sueños y de deseos que abren brechas para nuevos ríos de vida abundante para todos y todas.

Participantes al Seminario de la Pan-Amazonía