miércoles, 24 de febrero de 2021
Resistencia
martes, 26 de enero de 2021
"Otro Mundo Posible"
Equipo de Vida – Reflexión – Trabajo
El Instituto misionero de la Consolata, en la Región Colombia, ha apostado por una Animación Misionera – Juvenil y Vocacional, realizada mediante Equipos de vida, reflexión y misión.
Varios son,
entonces, los conceptos que confluyen e interactúan en esta modalidad que,
operativizándolos, configuran una verdadera experiencia y estilo de vivir y
trabajar.
El equipo nos
ubica en el núcleo identitario y diferenciador del ser humano, gregario por
naturaleza, que nace y se hace en la relacionalidad socio-política,
religioso-espiritual, ecológico-económica e íntima-personal. Este tejido de
relaciones que vienen a constituir y construir la cultura o mejor las culturas,
son las que mantienen al ser humano en búsqueda permanentemente de grupos con
los cuales referenciarse por diferentes motivos, sean familiares, religiosos,
sociales, políticos y/o por empatías académicas, filantrópicas o de otro tipo.
Hay una gran
diferencia entre los “equipos de trabajo”, multidisciplinares,
interdisciplinares o transdisciplinares, que hoy promueven e implementan las
empresas e instituciones para alinear y orientar el comportamiento de los
individuos, buscando productividad, competitividad y logros de objetivos,
enfocados todos al cambio y mejoramiento continuo de las estructuras
organizacionales para cumplir así con la misión y visión preestablecidas, y los
“equipo de vida”.
Aunque estos
últimos tengan mucho que aprender de los primeros, el primero objetivo y la
principal área de inversión está en la vida y no en la producción, conscientes
que, optimizando la vida individual y colectiva, se cualificará la institución
y el ejercicio de su misión.
Los “equipos
de vida” de los Misioneros de la Consolata han venido, desde hace unos 10 años,
convocando y proponiendo a jóvenes bachilleres, universitarios y profesionales
una manera de entender e invertir la vida, en una modalidad (entre la
itinerancia, la estabilidad y el estudio); un estilo (convivencia permanente en
un Centro de Animación Misionera y vinculados jurídicamente a un Colegio del
Instituto o a través del “Año Misionero”); una espiritualidad típicamente
cristiana (centrada en Jesús y su propuesta del Reino de Dios), misionera
(enfocada más allá de las fronteras personales, sociales, culturales,
religiosas y geográficas) y de consolación-liberación, teniendo a María como
modelo y guía y a José Allamano como padre y formador; un ideario
altermundialista (otro mundo posible); una gestión económica comunitaria
(con recursos del Instituto y generados
por los mismos Equipos); un plan de acción local, zonal, nacional e
internacional; unos procesos formativos integrales y dinámicos, fruto de la
praxis generadora de contenidos, actitudes y nuevas habilidades.
1.
Integrado por un grupo de cinco de personas: un Presbítero Misionero de la Consolata
(Salvador Medina) y cuatro jóvenes, mayores de edad, dos muchachos y dos muchachas,
provenientes de Bogotá (Francisco Martínez y Mariana Plazas), Cúcuta –
Santander del Norte (Paula Martínez) y Puerto Leguizamo – Putumayo (Juan Camilo
Romero).
2.
Todas inquietas académicamente y en formación continuada:
Francisco es Psicólogo y estudia Voluntariado social; Mariana ingresa este año
a la Universidad a estudiar Psicología; Juan Camilo es Auxiliar de enfermería,
voluntario de la Cruz Roja e inicia a estudiar Administración en salud; Paula
es Comunicadora Social y se está especializando en Gerencia Social.
3.
Todas participantes, a diferentes niveles, de actividades
promovidas y realizadas por la Animación Misionera, Juvenil y Vocacional – AMJV
de la Región IMC - Colombia: Francisco (Pacho) llegó junto a los Misioneros de
la Consolata a través de las Escuelas de Perdón y Reconciliación, siendo
estudiante de bachillerato, se vinculó a la Revista Dimensión Misionera en
2010, trabaja con los Misioneros de la Consolata desde 2011 y como Animador
alter mundialista desde 2011; Juan Camilo, siendo de una Parroquia acompañada
por los Misioneros de la Consolata, tuvo su primer contacto con la AMJV en el
2013, durante la Convencía del grado 11°, en el 2014 hizo el año Propedéutico
IMC, en el 2017 el Año Misionero en Bucaramanga, en el 2020 el Año Misionero en
Bogotá; Mariana, habiendo hecho sus estudios de base en el Colegio José
Allamano de Bogotá, se encontró con la AMJV en las convivencias e hizo el Año
Misionero en el 2020; Paula tuvo su primer contacto con la AMJV en el 2012, en
un encuentro de Pastoral Vocacional de las Hermanas de la Presentación, en
Bucaramanga, animado por jóvenes de la Consolata, en el 2021 se vincula al
Equipo del CMC como Animadora Juvenil y Vocacional, integrando el Equipo de la
Comunicación Regional.
Estamos iniciando este nuevo tiempo en contexto de pandemia y habitando una casa, expresamente habilitada para el Equipo, en la Carrera 72B N°23F-19, Barrio Modelia, Bogotá y asumiendo el Centro de Misión y Culturas – CMC, a seis cuadras de distancia, como lugar de trabajo y plataforma de acción.
Creemos que,
en este tiempo de desolación humana y asolación ambiental, es más necesaria que
nunca la Animación, con ese ingrediente particular de la Consolación.
Aquí estamos para servirles. ¡Sean bienvenidos!
viernes, 1 de enero de 2021
El tiempo
Año criSol

Los años pasan tejiendo la
historia
todos iguales y diferentes.
Este 2020 ha sido cruel y crítico
del Oriente al occidente.

Aquí y allá vivimos instantes
horas, minutos, segundos
guardamos recuerdos
soltamos sueños.

Este viejo se pierde en la oscuridad,
sin dejar al nuevo amanecer.
Confinados quedamos los humanos
esperando aperturas y vacunas.

Agradecidos, nos sorprendemos vivos
entre vientres abortivos y hornos
crematorios.
Resilientes, sufrimos, creamos, nos
reinventamos
resistimos con lágrimas y sin poder llorar.

¡Seguimos, este no es el final!
Hay agua y pan, suelo para cultivar
la cultura permite abrazar y besar en paz
demos culto a quien nos puede resucitar.

¡Feliz año nuevo!
2021




sábado, 26 de diciembre de 2020
La Vocación
Convocados a la misión de Dios
La vida como vocación
El aparecer en la comunidad de la
vida, como sujeto vivo, no es el resultado de una decisión o elección personal,
ni siquiera es la respuesta a un llamado. Es, en realidad, un regalo,
acompañado de una responsabilidad: existir.
Todos los seres vivos recibimos
el don de la vida, pero no todos lo disfrutamos. Solo los humanos existimos,
tenemos conciencia de estar vivos y de la responsabilidad que tenemos de
generar, cuidar, promover, darle cualidad, sentido y dirección a la vida.
Somos con-vocados a hacernos persona, a reconocer en los demás su identidad personal, respetarla, valorizarla y promoverla. Es así como vamos siendo, en un proceso continuo y gradual de identidad e identificación.
Somos seres humanos, imágenes del
creador, llamados al encuentro con los otros humanos y con todos los seres
creados, para vivir y convivir en plenitud y felicidad.
Esta es nuestra vocación a la vida y a la existencia. Es una vocación personal y al mismo tiempo colectiva, que incluye la misión de hacernos personas con dignidad, derechos y deberes. Ya, en el presente de cada uno, somos lo que somos, pero aún no lo somos plenamente. Tenemos la posibilidad de crecer, de hacernos más y mejores. Se trata de un proceso que dura toda la vida, que solo termina con la muerte. Siempre podemos pensar: hoy puedo ser mejor que ayer y mañana mejor que hoy. Así, llegaremos a la santidad, casi sin darnos cuenta. Cuanto más santos, más humanos y cuanto más humanos, más santos.
Vocación a ser cristiano
Si la vocación a la santidad, o
mejor, a la plena humanidad, es para todos los seres humanos, no todos tiene el
privilegio, la gracia, de contar con un Maestro de vida, un Hermano de
convivencia, un Compañero de camino, humano y divino, como el Emmanuel (Dios
con nosotros), Jesús de Nazaret.
Todos los bautizados somos
llamados por Jesús a la santidad de vida, mediante la práctica de la
misericordia. Cada uno responde en diferentes formas, estados o estilos de vida,
como casados, solteros, profesionales o no y con diversos ministerios, todos al
servicio del prójimo y de ese Reino de Dios que instauró el mismo Jesús, en el
ejercicio de su misión.
Vocación a la vida misionera,
como Religioso y/o Presbítero
Cualquier persona (hombre o
mujer) que viva su discipulado misionero en la Iglesia, puede descubrir, a
través de muchos signos, o escuchar, a través de muchas voces, el llamado a la
misión en comunidad, en la Vida Consagrada, mediante los Votos Evangélicos de
Obediencia, Castidad y pobreza e, inclusive, como Ordenado para el Ministerio
Sacerdotal. El Galileo llama a los que él quiere, llamó ayer y sigue llamando
hoy, para que “estén con él”, formarlos y enviarlos a continuar su misión: facilitar
el reinado de Dios, Padre – Hijo y Espíritu Santo, o sea trabajarle al Reino de
Dios, ese “otro mundo posible”, organizado sobre el AMOR, la FRATERNIDAD y la
PAZ, con JUSTICIA social y ECOLOGIA integral.
Esta es la vocación de la Familia Misionera de la Consolata (hombre y mujeres, Consagrados o Laicos, Presbíteros o Hermanos), llamados para ser enviados más allá de sus fronteras sociológicas (entre los pobres), culturales (en el mundo-cultura de los otros diferentes), eclesiales (entre los protestantes y/o evangélicos), religiosas (entre las otras religiones) y geográficas (más allá de los propios países), para compartir la verdadera Consolación, Cristo Jesús, teniendo a María Consolata como modelo y guía, según quiso y organizó el sacerdote diocesano José Allamano, padre - fundador y formador de misioneros/as, en y desde el Santuario de la Consolata en Turín – Italia, desde 1901.
jueves, 29 de octubre de 2020
Sentidos para existir
Consolación y sentido
Sentir, filosofar, discurrir, soñar y cantar.
Vida vivida, es un estar en algún instante y lugar
existir con motivos y motivaciones para esperar.
Cultivar, cuidar, recoger, procesar, consumir y repartir
recibir, gratis, la energía para acrisolar y purificar
respirar, aspirando vida y espirando energía vital.
Estar así, consentido, es felicidad
Habitar, sin cercar, esta casa común
hermanando los cercanos y acercando los lejanos.
necesito conocer, recordar y diferenciar
acompañar y ser acompañado
consolado y consolar
La soledad solidaria, saca de la soledad solitaria
siembra, cultiva y hace crecer la amistad social
el solaz del suelo sin cerca, acerca al de aquí y al de más allá.
la vida con sentido da sentido al existir humano
el verbo consolar, actuado, gesta la consolación
fiesta del cosmos, danza de la tierra y el sol.
Energía divina, Espíritu animador
la misión del compasivo de la Pasión, continua
su Resurrección será total.
















