"Como el Padre me envió, así los envío yo”
“Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación” (Marcos 16,15)
· geográfica: llegar a todos los pueblos y lugares;
contextos
· existencial: acercarse a
cada persona y a todo ser vivo, empezando por los más necesitados, allí donde
la vida está más frágil;
· ecológica: a toda la
creación
· espiritual: gentes con
espiritualidades o religiones diferentes.
La misión consiste en anunciar a Jesucristo, no una idea abstracta, sino
una Buena Noticia capaz de renovar la vida.
2. Ir y hacer discípulos:
enseñar y bautizar
“Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado” (Mateo 28,19-20)
El anuncio no termina en una proclamación inicial. La misión busca
generar discípulos, personas que entren en una relación viva con Jesús. Tiene
tres dimensiones:
· hacer discípulos: acompañar procesos de fe y conversión;
· bautizar: introducir en la
comunión trinitaria, en la vida nueva de Dios;
· enseñar: transmitir la vida
y el mensaje de Jesús, no solo conocimientos religiosos.
El misionero no lleva solamente un mensaje: conduce hacia un encuentro
con Cristo.
3. Ser testigos con la
fuerza del Espíritu Santo
“Ustedes son testigos de esto” (Lc 24,48). “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).
La misión no nace solo de la capacidad humana, sino de la acción del
Espíritu Santo. El testigo es quien ha visto, escuchado y experimentado algo
que transforma su vida. Por eso la misión no es solamente hablar de Jesús, sino
que lo hace visible mediante:
· una vida personal y comunitaria, alegre y coherente;
· la práctica de la caridad
que lleva a la justicia y a la paz;
· la entrega, hasta donar la
propia vida y la sangre, si fuera necesario (martirio);
· la cercanía con los pobres
y sufrientes (encarnación e inculturación);
· la esperanza en medio de
las dificultades.
El Espíritu es quien abre
caminos, consuela, impulsa la Iglesia y hace fecunda la misión.
4. Transformar el mundo
desde el perdón y la reconciliación
“Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados les quedan perdonados” (Juan 20,21-23).
El Resucitado envía a sus discípulos con el poder de continuar su obra
reconciliadora, por eso, tiene como horizonte la restauración de la humanidad y
sus contextos o sea plantar, cultivar semillas del Reino de Dios, cosecharlas y
disfrutarlas ante de entrar en la eternidad:
· sanar heridas;
· reconstruir relaciones;
· superar divisiones;
· anunciar, compasivamente, la
misericordia solidaria que conduce a la paz;
· cuidar, elevar y
transformar los ambientes.
El misionero es portador de
una humanidad nueva en donde el perdón vence al odio y la reconciliación siembra
y cultiva la hermandad y la paz.
La dinámica del envío
misionero
El Padre envía al Hijo → el Hijo envía a sus discípulos → el Espíritu Santo sostiene la misión → toda la “Comunidad de la vida” trabaja, agradecida, cuidando la vida, promoviéndola, reconciliándola, liberándola y salvándola.
La misión para la Iglesia
de Señor Jesús, en definitiva, es:
· Ir (Marcos) → salir hacia ...
· Hacer discípulos (Mateo) →
formar comunidades de fe.
· Ser Testigos (Lucas-Hechos)
→ anunciar con la vida, la luz y la fuerza del Espíritu.
· Perdonar y Reconciliar
(Juan) → sanar el mundo y ayudarlo a experimentar la paz.
“Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado” (Mateo 28,19-20)
· hacer discípulos: acompañar procesos de fe y conversión;
“Ustedes son testigos de esto” (Lc 24,48). “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).
· una vida personal y comunitaria, alegre y coherente;
“Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados les quedan perdonados” (Juan 20,21-23).
· sanar heridas;
El Padre envía al Hijo → el Hijo envía a sus discípulos → el Espíritu Santo sostiene la misión → toda la “Comunidad de la vida” trabaja, agradecida, cuidando la vida, promoviéndola, reconciliándola, liberándola y salvándola.
· Ir (Marcos) → salir hacia ...

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