martes, 22 de septiembre de 2026

Paciencia como CriSol

 La paciencia como criterio en toda acción

Este breve texto, críticamente analizado con el apoyo de la IA, nos ofrece luces para nuestra evaluación: "Yo era un producto de la mentalidad del "aquí te pillo, aquí te mato" tan típico de los años sesenta: hacíamos alguna innovación cultural y si no "pegaba" en seguida, simplemente concluíamos que nos habíamos adelantado a nuestro tiempo o que la cultura n estaba preparada, así que lo dejábamos y probábamos otra cosa" (Ram Dass y Marabai Bush, La compasión en acción: el poder del corazón, Gaia, Madrid, 1994, p.78).

El texto de Ram Dass puede entenderse como una crítica muy lúcida a una determinada mentalidad cultural de los años sesenta, pero también como una reflexión más amplia sobre cómo evaluamos las experiencias, las innovaciones y los procesos de cambio.

1. ¿Qué quiere decir con “aquí te pillo, aquí te mato”?

La expresión alude a algo inmediato, rápido, espontáneo y poco paciente. Aplicada a la innovación cultural, significa aproximadamente: Probamos algo nuevo; si funciona inmediatamente, seguimos; si no funciona pronto, lo abandonamos.

Ram Dass (Richard Alpent), psicólogo y profesor norteamericano,  reconoce que él mismo participaba de esa lógica. Su razonamiento era: innovación → prueba → resultado inmediato → éxito o abandono. Si la propuesta no tenía acogida, podían aparecer explicaciones como: Nos adelantamos a nuestro tiempo. La gente todavía no está preparada. La cultura no puede comprenderlo todavía. Probemos otra cosa. El problema que descubre posteriormente es que los procesos humanos profundos no funcionan necesariamente con esa lógica de inmediatez.

2. El fundamento antropológico

Una innovación cultural, educativa, espiritual o pastoral puede tener un tiempo de maduración. Hay una diferencia entre: resultado inmediato y proceso transformador. Una semilla no fracasa porque al día siguiente no haya dado fruto. Podríamos expresarlo así: La lógica de la eficacia inmediata mide el resultado; la lógica de la transformación acompaña el proceso.

Esto tiene una profunda raíz antropológica. El ser humano aprende, cambia sus convicciones, modifica sus hábitos y transforma su cultura mediante procesos de experiencia, reflexión, apropiación, interacción y tiempo. Por eso una propuesta puede no producir efectos visibles inmediatamente y, sin embargo, estar generando condiciones para un cambio posterior.

3. También incluye una crítica a la cultura del éxito

El texto puede leerse como una crítica anticipada a algo que hoy llamaríamos cultura de la inmediatez. La pregunta deja de ser: “¿Es esto verdadero, valioso o humanizador?” y pasa a ser: “¿Está funcionando inmediatamente?”

Es una diferencia importante. Porque una idea puede ser: verdadera pero difícil de comprender; buena pero exigente; innovadora pero prematura; necesaria pero impopular; transformadora pero lenta.

Por eso la falta de éxito inmediato no demuestra necesariamente el fracaso de una propuesta. Pero tampoco demuestra automáticamente que sea buena. Y esta segunda precisión es importante para interpretar correctamente a Ram Dass: decir “nos adelantamos a nuestro tiempo” puede ser una explicación válida, pero también puede convertirse en una manera de evitar una evaluación crítica del propio proyecto.

4. Fundamentación pedagógica

El texto puede relacionarse directamente con varios modelos pedagógicos.

John Dewey, experiencia y aprendizaje: aprender no consiste simplemente en recibir una información, sino en entrar en un proceso de experiencia, acción, reflexión y reconstrucción de la experiencia. Por eso una innovación educativa no debería juzgarse únicamente por su efecto inmediato. Podríamos representar el proceso: experiencia → reflexión → reconstrucción → nueva experiencia → aprendizaje.

David Kolb, aprendizaje experiencial: su modelo de aprendizaje, muy conocido se puede sintetizar en experiencia concreta → observación reflexiva → conceptualización → experimentación activa → nueva experiencia.

Aquí aparece algo fundamental para interpretar a Ram Dass: una experiencia puede necesitar varias vueltas del ciclo antes de producir un aprendizaje significativo. Por tanto, si después de la primera experiencia decimos “no funcionó” y abandonamos, quizá estamos interrumpiendo prematuramente el proceso de aprendizaje.

5. Una conexión todavía más profunda: Paulo Freire

También puede relacionarse con Paulo Freire, para quien la transformación no consiste en aplicar mecánicamente una fórmula. Supone: experiencia → toma de conciencia → diálogo → praxis → transformación. La palabra clave es praxis: acción reflexionada y nuevamente llevada a la acción. Por eso una innovación social o educativa necesita entrar en diálogo con las personas y con su contexto. No basta decir: “Tengo una buena idea”. Hay que preguntarse: “¿Cómo la recibe la comunidad? ¿Qué necesita modificar? ¿Qué elementos del contexto debe incorporar? ¿Qué aprendizajes genera?”.

6. Una conexión con la pedagogía intercultural misionera.

La misión ha tenido muchas veces la tentación de pensar: Tenemos una propuesta; la ofrecemos; si la gente la acepta, funciona; si no la acepta, fracasamos. La pedagogía del encuentro introduce otra lógica: Llegamos → nos encontramos → escuchamos → aprendemos → discernimos → proponemos → acompañamos → evaluamos → volvemos a aprender.

Esto cambia radicalmente la comprensión de la misión. El misionero no es solamente portador de una propuesta, sino también aprendiz dentro del proceso misionero.

El misionero, ser en éxodo permanente, sale no solamente de su territorio, sino también de sus certezas previas. Por eso podemos inferir que la misión no consiste en llegar con una respuesta preparada, sino en entrar en un proceso de aprendizaje compartido en el que el Evangelio y la cultura se encuentran, se escuchan y se transforman mutuamente, como hacía Jesús, pedagogo del encuentro, especialmente en el relato de Emaús: acercarse, caminar, escuchar, preguntar, interpretar, compartir la mesa y finalmente enviar.

7. Dimensión espiritual

Desde una perspectiva cristiana, el texto de Ram Dass puede iluminarse con la pedagogía de la paciencia. El Reino de Dios aparece en el Evangelio mediante imágenes de procesos: la semilla que crece; el grano de mostaza; la levadura; la vid que produce fruto; el sembrador que espera.

La lógica evangélica no es simplemente: hacer → obtener resultado. Es también: sembrar → cuidar → esperar → discernir → cosechar.

Por eso la misión necesita combinar dos virtudes aparentemente opuestas: audacia para innovar + paciencia para acompañar. La innovación sin paciencia puede convertirse en activismo. La paciencia sin innovación puede convertirse en inmovilismo.

8. Una lectura crítica

Ram Dass reconoce que cuando algo no funcionaba inmediatamente, él tenía dos explicaciones disponibles: “Nos adelantamos a nuestro tiempo” o “la cultura no estaba preparada”. Pero puede haber una tercera explicación: Tal vez nuestra propuesta no era suficientemente apropiada.

Epistemológicamente hablando, cuando una innovación fracasa, hay que considerar varias hipótesis: A. La idea era mala. B. La idea era buena, pero estaba mal aplicada. C. Era adecuada, pero faltaban condiciones. D. Necesitaba adaptación cultural. E. Requería más tiempo. F. Era demasiado adelantada para el contexto. La sabiduría consiste en discernir cuál de estas explicaciones corresponde realmente a cada caso, en lugar de utilizar siempre “nos adelantamos a nuestro tiempo” como justificación.

9. Una reformulación posible de Ram

La transformación humana y cultural no puede medirse exclusivamente por sus resultados inmediatos. Toda innovación significativa necesita un tiempo de experimentación, apropiación, diálogo, adaptación y maduración. Por ello, cuando una propuesta no produce una respuesta inmediata, antes de abandonarla es necesario preguntarse si ha fracasado realmente, si requiere ser transformada o si necesita tiempo para echar raíces en las personas y en la cultura.

Principio de la paciencia transformadora

La misión, como cualquier acción, no abandona inmediatamente aquello que no produce resultados visibles; discierne, aprende, adapta, acompaña y permite que las semillas del encuentro tengan tiempo para germinar. 

En la Escuela del Encuentro, al estilo de Jesús, sería: acercarse, caminar, escuchar, preguntar, interpretar, compartir la mesa, esperar y enviar.


No hay comentarios: