El secuestro de la religión por la ola neofascista
"Trump,
Netanyahu, Bukele y De la Espriella se han convertido en los teólogos del
neofascismo que está neutralizando la interpretación liberadora de los textos
fundantes del judaísmo, el cristianismo y el islam. El resultado es la creación
de una nueva religión monoteísta internacional que se caracteriza por los
discursos de odio".
Estamos
asistiendo a una ola neofascista que ha cambiado la relación entre política y
religión. En concreto, las tres religiones monoteístas -judaísmo, cristianismo
e islam- están siendo sometidas hoy al secuestro de los diferentes sistemas de
dominación y de sus líderes:
- del necrocapitalismo, que ejerce la violencia económica estructural más necrófila de la historia contra las mayorías populares, siembra el mundo de cadáveres por la voraz acumulación de riqueza en manos de unos pocos, disuelve el Estado y lo entrega a los mercados globales y al capital, excluye a las personas empobrecidas de manera deliberada (“cultura del descarte”, según el papa Francisco) y busca la legitimación de las religiones al servicio de los ricos;
- del cristo-neofascismo de Trump, que ha puesto a Dios al servicio del Imperio, ha creado la Oficina de la Fe y ha colocado al frente de ella a una pastora evangélica para defender las creencias religiosas, cuenta con el apoyo de los movimientos cristianos fundamentalistas para legitimar sus políticas belicistas, xenófobas, racistas, supremacistas, sexistas, homófobas, transgresoras del Derecho Internacional, contrarias a los valores evangélicos y a los derechos humanos.
Confío en que el cristo-neofascismo se
debilite con las clamorosas derrotas sufridas por Trump en las urnas en las
elecciones de medio mandato del 3 de noviembre y por Flavio Bolsonaro en las
elecciones de Brasil el 25 de octubre.
- del sionismo cristiano, que apoya el colonialismo genocida al que somete Israel a Palestina, apoyándose en los principios excluyentes de “Pueblo Elegido” y “Tierra Prometida”, entendidos de manera fundamentalista y sin contextualizarlos;
- del sionismo-neofascista de Netanyahu, que ha causado más de 75.000 asesinatos en Gaza, cientos de muertos y ocupación violenta de tierras en Cisjordania por parte de los colonos judíos y miles de muertos en el Líbano, apelando a textos de la Biblia judía para justificar su odio a la vida de los palestinos y libaneses; un odio que dice apoyarse en la imagen de un Dios violento;
- Del catolicismo belicista del presidente de Colombia Abelardo de la Espriella, que asumió la presidencia de la República con una fuerte presencia religiosa legitimadora y con un tono militarista al grito de “Viva Cristo Rey” caminando en medio de cadáveres, está decidido a que la nación vuelva a Dios y se ha comprometido a gobernar con el fusil en una mano y la Biblia en la otra.
- del petroislam de Arabia Saudí, que propaga internacionalmente una interpretación fundamentalista y extremista del islam sunnita en su modalidad wahhabita. La difusión de dicha interpretación se lleva a cabo a través de las grandes exportaciones del petróleo y constituye una de las mayores perversiones del islam originario;
- del tecno-feudalismo, que, como afirma Yanis Varoufakis, es “el sigiloso sucesor del capitalismo”, nos convierte en nuevos siervos de la gleba, torna la técnica instrumento de dominación mundial, rige la vida de los ciudadanos a través de los algoritmos anulando su libertad y aumenta las brechas de la desigualdad;
- de la política iliberal y represiva de Nayyib Bukele que, bendecido por los pastores evangelistas e incumpliendo la propia Constitución salvadoreña, se ha erigido en el Salvador de la patria, ungido por Dios, y se ha convertido en el carcelero no solo de las maras, sino de las personas y colectivos disidentes convirtiendo El Salvador en una cárcel;
- en España, de la alianza entre la extrema derecha política, social, cultural y económica (Vox, Manos Limpias, partidos falangistas, etc.) y los movimientos cristianos fundamentalistas (iglesias evangélicas fundamentalistas, HazteOír, Asociación de Abogados Cristianos, etc.), que recortan derechos humanos, niegan la violencia de género y el cambio climático y dicen defender los valores auténticos del cristianismo cuando lo que hacen es mutarlos por sus contrarios.
Trump, Netanyahu, Bukele y De la Espriella se han convertido en los teólogos del neofascismo que está neutralizando la interpretación liberadora de los textos fundantes del judaísmo, el cristianismo y el islam. El resultado es la creación de una nueva religión monoteísta internacional que se caracteriza por los discursos de odio contra el feminismo, la teoría de género, a la que califican despectivamente de “ideología de género”, los colectivos LGTBIQ+, la interrupción voluntaria del embarazo, la negación de la violencia de género, de los derechos sexuales y reproductivos, la educación afectivo-sexual, el Derecho Internacional, los derechos humanos y la educación afectivo-sexual.
Los sistemas de dominación descritos y sus dirigentes, que se confiesan cristianos, judíos o musulmanes, han cambiado el amor por el odio, el perdón por la venganza, la defensa de la vida por el asesinato y el genocidio, la amistad social de la que hablaba el papa Francisco por la dialéctica amigo-enemigo, la hospitalidad por la xenofobia y el racismo aporofóbico, la fraternidad-sororidad por la discriminación de las mujeres, el respeto a las otras y a los otros por la intolerancia hacia las personas y los colectivos “diferentes”, la compasión con las víctimas por la insensibilidad hacia el sufrimiento de las personas inocentes; el reconocimiento de la dignidad de todos los seres humanos por la prioridad nacional, que niega la dignidad y de los derechos humanos de las personas migrantes y es la forma más sibilina de la “limpieza ética”.
¿Hay respuesta a tamaño secuestro? ¿Es posible deconstruir el cristo-neofascismo y recuperar el cristianismo liberador? ¿Pueden las religiones contribuir a la reconstrucción del tejido social y a la conformación de sociedades interreligiosas, interculturales e interétnicas compasivas con las víctimas de los sistemas de dominación descritos? Creo que existen experiencias solidarias y proyectos colectivos -muchos de ellos liderados por la juventud, en las religiones y en la sociedad que caminan en esa dirección y permiten albergar la esperanza de OTRO MUNDO POSIBLE.

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