lunes, 23 de noviembre de 2015

La misión de la Sal enviada

Aqui se cuenta...

Gracias al Padre común por ti, hermano Salvador
Gracias a ti, Salvatore, por la compañia y la amistad.

Gracias Padre Mura por tu vida hecha misión
Gracias Padre Salvador por tu misión hecha vida.

A la orden o mandato de salir: Sal!
Tu, Salvatore, saliste:
 de Cagliari a Turin, de Italia a Colombia.

Al imperativo de ir: Va!
Tu, Salvador, fuiste:
Viviste, amaste y serviste.

Fuiste Sal,
salaste, le diste sabor al dolor o a la dor,
como suene mejor, en Español o en Portugués.

!Sal Va Dor!

Naciste en Cagliari - Italia el 16/02/1933
Viviste en Colombia
Renaciste en Alpignano - Italia el 22/11/2015

Arrivederci!
Salvador


sábado, 14 de noviembre de 2015

“Pacto por una Iglesia Sierva y Pobre”


El Pacto de las Catacumbas 

El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una Eucaristía en las catacumbas de Domitilla. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”.

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.

2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.

3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc, a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.

4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Mt 10, 8; Hech 6, 17.

5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.

6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.

7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.

8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.

9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.

10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.

11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos: 
* a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres; 
* a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.

12. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así, 
* nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
* buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo; 
* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores; 
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8- 10.

13. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles

“Nota sobre los participantes en la celebración del Pacto de las Catacumbas, las Catacumbas de Santa Domitila, Roma, 16 de noviembre 1965”. Evangelizadoras de los Apóstoles. 
Beozzo, José Oscar (17 de noviembrede 2012).

Brasil:
Dom Antônio Fragoso (Crateús-CE),
Don Francisco Mesquita Filho Austregésilo (Afogados da Ingazeira – PE),
Dom João Batista da Mota e Albuquerque, arzobispo de Vitória, ES,
P. Luiz Gonzaga Fernandes, que había de ser consagrado obispo auxiliar de Vitória
Dom Jorge Marcos de Oliveira (Santo André-SP),
Dom Helder Camara, obispo de Recife
Dom Henrique Golland Trindade, OFM, arzobispo de Botucatu, SP,
Dom José Maria Pires, arzobispo de Paraíba, PB.

 

Colombia:
Mons. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín
Mons. Antonio Medina Medina, obispo auxiliar de Medellín
Mons. Anibal Muñoz Duque, Obispo de Nueva Pamplona,
Mons. Raúl Zambrano de Facatativá
Mons. Angelo Cuniberti, vicario apostólico de Florencia.


Argentina:
Mons. Alberto Devoto de la diócesis de Goya
Mons. Vicente Faustino Zazpe de la diócesis de Rafaela
Mons. Juan José Iriarte de Reconquista
Otros países de América Latina
Mons. Alfredo Viola, obispo de Salto (Uruguay) y su auxiliar,
Mons. Marcelo Mendiharat, obispo auxiliar de Salto (Uruguay)
Mons. Manuel Larraín de Talca en Chile,
Mons. Gregorio McGrath Marco de Panamá (Diócesis de Santiago de Veraguas),
Mons. Leonidas Proaño en Riobamba, Ecuador
Francia
Mons Guy Marie Riobé, obispo de Orleans,
Mons Gérard Huyghe, obispo de Arras,
Mons. Adrien Gand, obispo auxiliar de Lille
Otros países de Europa
Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, Bélgica,
Mons. Rafael González Moralejo, obispo auxiliar de Valencia, España,
Mons. Julius Angerhausen, obispo auxiliar de Essen, Alemania…
Mons. Luigi Betazzi, obispo auxiliar de Bolonia
África
Dom Bernard Yago, arzobispo de Abidjan, Costa de Marfil
Mons. José Blomjous, obispo de Mwanza, en Tanzania
Mons. Georges Mercier, obispo de Laghouat en el Sahara, África
Asia y América del Norte
Mons. Hakim, obispo melquita de Nazaret,
Mons. Haddad, obispo melquita, auxiliar de Beirut, Líbano
Mons. Gérard Marie Coderre, obispo de Saint Jean de Quebec, Canadá,
Mons. Charles Joseph de Melckebeke, de origen un belga, obispo de Ningxia, China.

El unico lugar donde se puede encontrar la transcripcion completa del texto es en la “Cronica del Vaticano II” hecha por el Obispo franciscano Boaventura Kloppenburg. El entitulo el documento “Pacto por una Iglesia Serva y Pobre”. 
 

martes, 3 de noviembre de 2015

Navegando por los rios, entre arbustos y edificios


Africa y América se encuentran
Comunicado de prensa final del Taller consultivo sobre la creación de una Red Eclesial
para la protección de la cuenca del Congo


1. Por iniciativa de la Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo, y de Cáritas África, ambas estructuras pertenecientes al Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), y del Apostolado Social Jesuita en África, se llevó a cabo un taller de consulta sobre la creación de una red eclesial para la protección de la cuenca del Congo durante los días 8 a 9 octubre de 2015, en la sede de la Cáritas Congo en Kinshasa, República Democrática del Congo.

Los delegados asistieron de parte de las Comisiones de Justicia y Paz de Congo - Brazzaville, Camerún y República Democrática del Congo, de las Cáritas nacionales de los mismos tres países, de la Comisión Episcopal sobre Recursos Naturales (CERN / CENCO) de la RD del Congo, del Centro de Estudios para la Acción Social (CEPAS – RD Congo) y del Instituto Superior Agro-Veterinario, Kimwenza / Kinshasa (VAIS).

La intención de este taller fue la de reflexionar, a la luz de la Encíclica "Laudato Si" del Papa Francisco, sobre la contribución de la Iglesia Católica en África, con respecto de la salvaguardia de la selva y bosque de la Cuenca del Congo.

2. En la inauguración del taller, el obispo Donatien BAFUIDINSONI, hablando en nombre de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), y sustentado en el n ° 38 de "Laudato Si'' que trata de la importancia de la preservación de las cuencas del Congo y del Amazonas, señaló su rechazó por el hecho de que el debate sobre el cambio climático ha estado, durante mucho tiempo, confiscado a espacios de expertos y con frecuencia ha sido abordado de una manera que puede ser muy científica, pero a veces carente de conciencia y responsabilidad.

Él recomendó a los participantes desarrollar una visión común y definiciones prácticas para articular acciones futuras con el fin de aumentar el conocimiento y comprensión del cambio climático, que se comprometan a luchar contra éste, el proteger la biodiversidad, promover un modelo de desarrollo sostenible, y a entrar en diálogo con otras redes internacionales.

3. Durante el taller los participantes profundizaron su comprensión sobre las cuestiones del cambio climático, y los desafíos de la gestión sostenible del bosque de la cuenca del Congo, con el fin de preservar la biodiversidad y garantizar el desarrollo de las comunidades locales.

También descubrieron la forma en que los países de la Cuenca del Congo aspiran a movilizar los recursos financieros dispuestos con miras a la COP 21, a fin de contribuir a la preservación de la selva y el bosque.

4. Los participantes deploraron el hecho de que cuando los países contaminantes, a través de la industrialización, la deforestación y los modelos de desarrollo consumista, emprenden acciones para restaurar el medio ambiente, estas acciones son más lentas que aquellas que lo destruyen y lo dañan.

5. Todos los oradores llegaron a la misma conclusión de que el planeta tierra enfrenta un gran riesgo si las acciones concretas para cambiar no se hacen ahora.

6. Frente a este peligro para el mundo, el Papa Francisco alienta a la sociedad civil a utilizar los “legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales” (Laudato Si, 38).

7. Los participantes se han beneficiado posteriormente de la experiencia de la REPAM (Red Eclesial Pan-Amazónica), a través de su Secretario Ejecutivo, quien presentó el contexto de la creación de esta red, el compromiso de la Iglesia en América Latina junto con las comunidades para
salvaguardar la biodiversidad, su atención por la defensa de los intereses de los pueblos indígenas, la lucha por un cambio en la comprensión del concepto de desarrollo el cual debe estar orientado a la protección de la biodiversidad, sus actividades de incidencia que han comenzado desde el nivel local (las comunidades) y pasado al nivel internacional mediante la construcción de redes nacionales y regionales.

8. Informados sobre estos hechos, y con el fin de asumir la responsabilidad y cumplir con la misión profética de la Iglesia en la búsqueda de soluciones en África, los participantes se comprometieron a:
a) Actuar dentro de la Iglesia de una manera concertada y coordinada para proteger el bosque en la cuenca del Congo mediante la creación de la Red Eclesial de la Cuenca del Congo (REBAC);

b) Difundir la encíclica del Papa Francisco '"Laudato Si" sobre el cuidado de la casa común en nuestras diferentes estructuras de la iglesia (regionales, diocesanas, parroquiales, comunidades de base), en cada uno de nuestros diferentes países;

c) Trabajar con las comunidades locales, las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos, los parlamentarios, aliados, en apoyo de las acciones para la protección del planeta;

d) Establecer y poner en funcionamiento el comité interino de la REBAC.

9. El Comité Interino de REBAC se compone de representantes de la Comisión Justicia, Paz y Desarrollo y la Cáritas África, ambas pertenecientes a SECAM, del Apostolado Social de los Jesuitas en África, y un representante de cada país representado en el taller de Kinshasa. Su
misión consiste en:

a) Transmitir al SECAM, y otros colaboradores asociados, el mensaje y los compromisos asumidos al final de este taller;

b) Garantizar la organización de la próxima reunión con representación de todos los países que conforman la cuenca del Congo (sumando a Gabón, Guinea Ecuatorial y la República Centroafricana); c) Transmitir y posicionar las resoluciones del taller para los socios y colaboradores, y en la COP 21.

10. Los participantes recomendaron:
a) Para SECAM Asumir un papel de liderazgo en la promoción de la REBAC;

b) Para las Conferencias Episcopales Nacionales,
Establecer estructuras nacionales de REBAC;
Obtener información sobre el mensaje de sus representantes gubernamentales en la COP;
Poner en marcha y monitorear los mecanismos para asegurar que los fondos que se destinen a partir de la COP21 beneficien a las comunidades locales;
Asegurarse de que la proporción de los fondos asignados a las comunidades locales sea justa y tome en cuenta sus preocupaciones;

c) Para los gobiernos
Evaluar con precisión la contribución de los países para la lucha contra el cambio climático;
Cumplir los compromisos contraídos en la COP 21 y dedicar la mayor parte de los fondos recibidos a la reducción de la pobreza;

d) Para las comunidades locales
Aprender y comprender las cuestiones relacionadas con el cambio climático;
Involucrarse en las acciones de salvaguarda de la cuenca del Congo y adoptar un comportamiento responsable hacia el medio ambiente.

e) Para los operadores económicos (minería)
Contribuir al esfuerzo común para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a la preservación del medio ambiente.

Kinshasa, 09 de octubre 2015

Por la via de la misericordia


Año de la Misericordia

Los seres vivos, humanos y toda la creación, necesitados del amor de Dios, nos preparamos para acoger el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, ofrecido por el Francisco de nuestro tiempo, Papa Bergoglio, a partir del próximo 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, hasta el 20 de noviembre de 2016, Solemnidad de Cristo Rey del Universo.

El logo constituye un compendio teológico de la misericordia y del lema que lo acompaña.

Con el lema, tomado de Lc 6,36, Misericordiosos como el Padre se propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida (cfr. Lc 6,37-38).

El logo – obra del jesuita Marko I. Rupnik – se presenta como un pequeño compendio teológico de la misericordia.

Muestra, en efecto, al Hijo que carga sobre sus hombros al hombre extraviado, recuperando así una imagen muy apreciada en la Iglesia antigua, ya que indicaba el amor de Cristo que lleva a término el misterio de su encarnación con la redención.

El dibujo se ha realizado en modo tal de destacar el Buen Pastor que toca en profundidad la carne del hombre, y lo hace con un amor capaz de cambiarle la vida.

Además, es inevitable notar un detalle particular: el Buen Pastor con extrema misericordia carga sobre sí la humanidad, pero sus ojos se confunden con los del hombre. Cristo ve con el ojo de Adán y este lo hace con el ojo de Cristo. Así, cada hombre descubre en Cristo, nuevo Adán, la propia humanidad y el futuro que lo espera, contemplando en su mirada el amor del Padre.

La escena se coloca dentro la mandorla que es también una figura importante en la iconografía antigua y medieval por cuanto evoca la copresencia de las dos naturaleza, divina y humana, en Cristo. Los tres óvalos concéntricos, de color progresivamente más claro hacia el externo, sugieren el movimiento de Cristo que saca al hombre fuera de la noche del pecado y de la muerte. Por otra parte, la profundidad del color más oscuro sugiere también el carácter inescrutable del amor del Padre que todo lo perdona.