“Pentecostés es el tiempo de la consolación”
En la Solemnidad de Pentecostés, el presidente de
la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y arzobispo de
Manaus, el cardenal Leonardo Steiner, invitó a la Iglesia y a la sociedad a
abrirse a la acción transformadora del Espíritu Santo, destacando que “Pentecostés
es el tiempo de la consolación”.
Deduzco que, para el arzobispo, consolación es:
1. Paz construida en medio de un
mundo marcado por la violencia, el miedo y las divisiones. Tal fue el primer
anuncio de Jesús Resucitado fue: “La paz esté con ustedes”, saludo
dirigido a unos discípulos llenos de temor y encierro. Palabra viva para la
humanidad de hoy. Todos necesitamos, ayer y hoy un saludo que nos anime, nos
levante, nos eleve, nos transforme y libere: la paz que no es solamente
ausencia de guerra, sino posibilidad de reconocernos como hermanos y hermanas,
dialogar respetando las diferencias y sanar las múltiples violencias presentes
en la sociedad, la violencia política, económica, social y familiar.
2. Reconciliación, perdón y
unidad, que
solo es posible a través del Espíritu Santo, quien inspira y acompaña los caminos:
“Es necesaria la suavidad, el soplo, la benevolencia y la mansedumbre del
Espíritu. Él ilumina nuestras discusiones, nos aproxima en nuestros afectos y
nos da un lenguaje capaz de entendernos”. Él “ablanda el corazón” y ayuda a
hacer posible el perdón, condición indispensable para recuperar la paz entre
las personas, las familias y las comunidades. “Solo el perdón es capaz de
devolvernos la paz”.
3. Fuerza renovadora, “viento fuerte” y “lenguas
de fuego”, que penetra dentro, abre puertas, libera del miedo y envía a
anunciar el Evangelio sin temor.
4. “Iglesia consoladora”, inspirado en el Papa
Francisco, el cardenal señaló que la Iglesia está llamada hoy a ser presencia
consoladora y misericordiosa, especialmente junto a quienes sufren: “Debemos
ser consoladores y consoladoras, presencia del amor especialmente para los más
necesitados”. Pentecostés la impulsa hoy a vivir la misericordia, la reconciliación
y la cercanía con los pobres, descartados y heridos de la historia: “Es el
tiempo de la misericordia, del perdón, de la reconciliación y de la paz. Es el
tiempo del Paráclito”, afirmó.

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