sábado, 22 de agosto de 2020

Situación de enfermedad, no para la muerte sino para la vida

 Aprendiendo del dolor


“Cuando vemos a alguien que no está bien, debemos interesarnos inmediatamente. También debemos que estar dispuestos a pasar la noche junto a la cama de un hermano o una hermana enfermos” (p. José Allamano)

Oración de intercesión por los enfermos

 Introducción

Como Familia Consolata (laicos, hermanas, hermanos y sacerdotes) tenemos la experiencia de la continua y eficaz intercesión de nuestro Fundador, el Beato José Allamano, no sólo en las grandes necesidades, sino también en las situaciones ordinarias de la vida. Su presencia consoladora ha sido asegurada por él mismo: "Desde el Paraíso haré mucho más de lo que he hecho en la tierra".

Una NOVENA es una expresión de nuestra fe y confianza en el Padre de la Vida, quien sabrá como derramar sus gracias  sobre nuestro hermano/a enfermo/a, _____________ por la intercesión de la SSma Virgen Consolata , el Beato José Allamano y la oración-comunión de todos los miembros de cada familia yde la Iglesia en general.

 Esquema para los nueve días de oración

1.   Canto

2.      Oración de intercesión al Beto Allamano para todos los días

3.      Reflexión del día

4.      Preces (espontaneas)

5.      Oración de abandono  del P. Charles de Foucauld

6.      Padre Nuestro – Ave María (3) – Gloria

7.      Letanías del Beato Allamano

8.      Oración final a la Virgen Consolata

9.      Canto final(cantos a María Consolata )

PRIMER DIA 
Una nueva situación de vida 

Canto 

Oración de intercesión al Beato Allamano, para todos los días

Te damos gracias, Dios Padre, por haber suscitado en tu Iglesia al BEATO JOSÉ ALLAMANO haciéndolo testigo de tu amor formador de sacerdotes y Padre de Misioneros para el anuncio del Evangelio a los pueblos.

Concede la salud de tu hijo y nuestro hermano (P. Álvaro López), por intercesión de tu Siervo Beato José Allamano, que en la tierra fue instrumento de la Consolación de María. Haz que su ejemplo nos estimule a buscarte a Ti sobre todas las cosas y el bien de nuestros hermanos. AMÉN

Reflexión del día: Reconocemos que la enfermedad es una condición del ser humano; sabemos que ella es fruto de un conjunto de circunstancias que van desde el medio ambiente, el aire que respiramos, lo que producimos y comemos… 

Aceptemos, entonces, que estamos con salud y que también podemos estar enfermos; aceptemos que pueden existir condiciones externas que condicionan la situación de vida de las personas (hoy hablamos de cambio climático, cambios ambientales, etc.) que si bien ayudan a fomentar la discusión, también nos ayudan a entender que el hecho real para el ser humano es: o vivir con buena salud o convivir con una enfermedad.

Así pues, ni el dolor, ni la enfermedad son realidades extrañas al ser humano, ellas hacen parte de la vida y resulta imprescindible, para quien padece algún tipo de enfermedad (enfermedades crónicas o de prolongado tratamiento) aceptar que se encuentra en otra etapa de su vida; aceptar que hay cambios fundamentales en su modo de vida y en su rutina diaria; él ya no es el mismo de antes y ahora necesita de mayores cuidados…

Concluyamos esta reflexión orando el Salmo 6

Este salmo es una súplica que refleja las angustias del justo que se encuentra postrado en su cama de enfermo. 

En la lectura-oración del salmo, podemos manifestar, si así lo queremos, las dos situaciones por las que pasamos al descubrirnos enfermos: de un lado, la angustia que nos viene encima cuando descubrimos que estamos enfermos y de otro lado, lo podemos orar desde la dimensión de la alegría que experimentamos cuando vamos recuperando nuestras fuerzas físicas y nos vamos descubriendo curados de la enfermedad que nos angustiaba.

Preces 

Te rogamos, Señor, por nuestros hermanos enfermos
Haz que, animados por tu amor, puedan llevar serenamente su cruz por la redención de la humanidad. 
Señor Jesús, que durante tu vida terrena pasaste haciendo el bien y curando toda enfermedad, sostén y consuela a nuestros hermanos enfermos
Para que puedan llevar la cruz de la enfermedad bajo la luz de tu designio universal de salvación. 
Jesús, varón de dolores y sabedor de dolencias
Reconforta a los enfermos y une sus sufrimientos a los tuyos, para la salvación de todos los hombres.
Señor Jesús, modelo de los que sufren
Haz que nuestros enfermos encuentren alivio y consuelo en la promesa de tu salvación. 

Oración de abandono 

Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras,
 sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo, 
lo acepto todo, 
con tal que tu voluntad se cumpla en mí, 
y en todas tus criaturas.
  No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma,
 te la doy con todo el amor de que soy capaz, 
porque te amo. 
Y necesito darme,
 ponerme en tus manos sin medida, 
con una infinita confianza, 
porque Tú eres mi Padre.
(P. Charles de Foucauld) 

 

Padre Nuestro


Letanías del Beato Allamano


Beato José Allamano

RUEGA POR NOSOTROS

· Padre de nuestra vida consagrada misionera

RUEGA POR NOSOTROS

· Padre de nuestra misión de anuncio y consolación 

·  Padre de Apóstoles ad Gentes 

· Padre fundador colmado de amor a la Iglesia y al Papa 

· Padre Fundador consejero espiritual y consolador oportuno 

· Padre de mágica sonrisa, herencia de los Santos 

· Padre Fundador fiel siervo de Dios 

· Padre de incansable energía 

· Padre que nos ha dado vida en el tiempo y en la historia 

· Enamorado de la Santísima Eucaristía 

· Amante hijo de la Virgen Consolata 

· Contemplativo de la Sma. Consolata 

· Tesorero de la Consolata 

· José Allamano del corazón de María 

· Tú que siempre hiciste la Voluntad de Dios 

· Tú que eres Apóstol constante e incansable del confesionario 

· José Allamano luz que ilumina a las misiones 

· Discípulo de sus misioneros y misioneras 

· Formador de Sacerdotes 

· Profeta  que supiste captar los signos de los tiempos para la iglesia 

· Misionero de corazón universal 


Protege, oh Padre, a tu familia   

R/  Y conserva en ella  tu espíritu. 

 BEATO JOSÉ ALLAMANO

INTERCEDE POR NUESTROS HERMANOS(AS) ENFERMOS

 Oración final a la Virgen Consolata

Señor Jesucristo, tú que con inefable disposición 
has querido que todo lo obtuviéramos por medio de tu Madre María, 
concédenos benigno que, nuestro hermano/a ___________ 
pueda siempre gozar de la salud completa 
con la ayuda y la protección de Aquella que,
 con el suavísimo título de Consolata,
 veneramos con amor filial. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Canto final (Cantos a María Consolata)


 SEGUNDO DÍA
Saber escuchar

Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Un viejo dicho popular dice que cuando la persona habla repite lo que ya sabe, en vez cuando escucha, aprende lo que todavía no sabe. Es esta la segunda lección que aprendemos de dolor-sufrimiento-enfermedad: el arte de aprender a escuchar.
Cuando la persona se experimenta enferma, ella se vuelve dependiente y es aquí donde aprender a escuchar es fundamental para lograr una excelente recuperación. Son como dos voces las que el enfermo tiene que aprender a escuchar: la voz exterior y la voz interior.
La voz exterior está representada en la palabra de los médicos, las enfermeras y las personas que atienden al enfermo…
La voz interior que el enfermo está llamado a escuchar está relacionada con escuchar a Dios. … el enfermo y su familia lo que pueden y deben hacer es preguntarse ¿qué nos quiere decir Dios en este momento? ¿Qué nueva oportunidad nos está ofreciendo Dios?
La enfermedad, y el tiempo que se requiere para recuperarse de ella, son algo así como un desierto: un lugar, un tiempo y momentos especiales para el encuentro con Dios, para aprender a escuchar a Dios que nos habla siempre….
Es pues, nuestra tarea escuchar a Dios; vivir el desierto interior. La enfermedad no puede ser vivida como una grande tormenta, más como una suave brisa que pasa por nuestras vidas y en medio de esa suave brisa escuchar a Dios que tiene un mensaje para nosotros, a partir, también, de la enfermedad. 
Concluyamos esta reflexión orando con el Salmo 16 (15) ansias de intimidad con Yahvé. 
El salmo expresa la intimidad con que se expresa quien ha puesto toda su confianza en Dios y estando con el Señor encuentra la felicidad para su vida; porque Él es la fuente única de todo bien.
Preces

Oración de abandono

Tetanias del Beato Allamano

Oración a la Virgen Consolata

TERCER DÍA
Dejarse atender, saber pedir ayuda

Canto
Oración de intercesión para todos los días
Reflexión: ¿Cuándo te vimos enfermo y no te atendimos?
Según un proverbio de la tradición espiritual de la India, la existencia humana se divide en cuatro estadios: en el primero, se aprende, se estudia; en el segundo, se enseña y se pone al servicio; en el tercero, se reflexiona, y en el cuarto, se aprende a mendigar. El verbo mendigar significa, en este contexto, la necesidad que tenemos de los otros, de su amor y de su cuidado; este es el sentido que sobre esa cuarta etapa nos ofrece el cardenal Carlos María Martini en su libro Las cuatro edades de la vida, citado por Valli (2013: 11, 163).

Mendigar; es decir: pedir ayuda a otros hace parte no sólo de un gesto humano, sino también muy espiritual; pues es respuesta a la necesidad de misericordia y compasión que el mundo, hoy, está necesitando….

Por otro lado, cuando el enfermo recibe atención y cuidado, se hace una valorización de quien la ofrece; pues dice el dicho que hay mayor alegría cuando damos que cuando recibimos…

Así como se pide ayuda a quien le está cerca, el enfermo está llamado, también, a pedir ayuda a Dios. Una de las tentaciones que se vive en la enfermedad es la de sentirse abandonado por Dios y por eso se cuestiona tanto a Dios, martirizando nuestro espíritu con la pregunta ¿por qué a mí? ¿Por qué esto tenía que acontecerme en este momento de mi vida? 

Concluyamo esta reflexión con el Salmo 22

Conscientes de que es nuestro deber de enfermos, podemos pedir la ayuda divina, para que el proceso de recuperación sea más gratificante y nos ayude a alabar a Dios, en todos los momentos y situaciones de nuestra vida... Oremos, entonces, junto con todos los enfermos que conocemos y con los enfermos que hay en todos los rincones del mundo; especialmente los enfermos que no gozan de la posibilidad de ser atendidos con la dignidad que merecen. Con el salmo supliquemos a Dios su protección y le manifestemos nuestro agradecimiento por su asistencia en los momentos de angustia y desesperación por los que pasamos a lo largo de la enfermedad.


 CUARTO DÍA 
Invocar a Dios  
Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Uno de los riesgos de quien vive la situación de enfermedad es perder la paciencia, desesperarse y confundirse; llegando, incluso, a perder sus puntos de referencia. Guiados por el libro de Job aprendemos que el enfermo no obstante el desespero que puede experimentar por su enfermedad, no puede dejar de invocar a Dios y dejar todo en Sus manos; como se lee en Job. 5, 8-11:

Si se trata de mi, yo me volvería a Dios y en Dios pondría mi causa. Él que hace cosas tan grandes e insondables, maravillas sin número, que derrama la lluvia sobre la tierra y manda las aguas sobre los campos. Ensalza a los humildes…..

…Así pues, el texto que citamos demuestra cómo es propio de los sabios someterse a la voluntad de Dios y en los momentos más críticos de la vida, en la máxima expresión de la adversidad, como puede ser una enfermedad grave, sólo queda volverse a Dios, implorar su protección para salir de ella.   

Para nosotros, discípulos de Jesús, la enfermedad y el dolor no son fruto del pecado y mucho menos, resultado del castigo de Dios. La espiritualidad cristiana nos enseña que Dios no es aquel que se aleja del enfermo, por el contrario, es un Dios cercano, presente; un Dios misericordioso y compasivo que permanece al pie de la cama del enfermo para socorrerlo, para ayudarlo y liberarlo de todo mal.

Esta es la confianza que estamos llamados a tener, y mucho más, en medio de la enfermedad y del dolor. Dios está ahí con nosotros, con los enfermos y la fe que depositemos en Él, nuestra capacidad de invocar su acción misericordiosa reconforta el alma del enfermo y le ayuda para que viva su enfermedad desde otra perspectiva: la perspectiva de la fe y de la confianza en aquel que nos puede salvar, conscientes de que la enfermedad no es el fin, ella es apenas un medio para purificar nuestro corazón y nuestros criterios de vida, renovando nuestra adhesión a Dios, padre rico de misericordia.

Al enfermo le hace mucho bien invocar a Dios, porque además de ser un acto de fe, constituye un ejercicio en favor de la descentralización. Le hace mucho mal al enfermo centrar toda su atención y toda su mente y energías en su propia enfermedad; esto lo enferma más. …

Concluyamos esta reflexión orando el Salmo 57 (56)

Se trata de una oración confiada a Dios.  El justo, la persona que se encuentra en la enfermedad y la angustia, pide la ayuda de Dios. El salmo recoge y expresa los sentimientos del alma atribulada e incomprendida. El salmo refleja la plena confianza del justo en Dios, seguro de que Él no lo abandonará ni en el peligro, ni en medio de la enfermedad y del dolor, porque el justo se siente al abrigo de las alas protectoras de Yahvé, que es su refugio seguro.

Preces

Oración de abandono

Letanías del Beato Allamano

Oración a la Virgen Consolata

 QUINTO DÍA
Dejar todo en las manos de Dios y de la ciencia

Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Desde todos los puntos de vista y ayudados por las más variadas experiencias religiosas, el ser humano es llamado a la felicidad y la búsqueda de esta ocupa gran parte de la vida de la persona; pero no nos podemos olvidar que por naturaleza el ser humano se caracteriza por su fragilidad, por los altos y bajos en su vida; así nos lo recuerdan el Dalai Lama-Tutu & Abrams: 2017.

Somos criaturas frágiles, y precisamente desde esa debilidad, no a pesar de ella, descubrimos la posibilidad de la auténtica felicidad […] la vida está llena de desafíos y adversidades. El miedo es inevitable, al igual que el dolor y, con el tiempo, la muerte (p. 27).

La propia naturaleza nos dice que no tenemos respuesta para todas las cosas de nuestra vida, pero si sabemos aceptar la salud-enfermedad, como parte constitutiva de nuestro existir, sabremos también, dejar en las manos de Dios y de la ciencia la respuesta a nuestra situación de enfermedad-dolor; los médicos para eso estudiaron y todo su esfuerzo radica en ayudarnos a estar bien en medio del sufrimiento. A ser felices, personas alegres, independientemente de las circunstancias de una salud debilitada, pero no acabada.

Sepamos dejar en las manos de Dios y de la ciencia médica nuestra enfermedad y cultivemos en nosotros el deseo de ser felices, personas alegres conviviendo con el dolor, la enfermedad y el sufrimiento.

Concluyamos esta reflexión orando con el Salmo 11 (10) 

Este Salmo tiene palabras consoladoras para todo aquel que se encuentra abatido por cualquier tipo de mal… expresa la decisión del hombre sabio que nada teme porque que conduce su vida a la sombra de la divina Providencia y hace de la ley de Dios su pan cotidiano. El salmo nos ayuda a poner las cosas en su sitio. …

Como personas sabias dejémonos invitar por el salmista a depositar toda nuestra confianza en Dios, que es nuestra fortaleza. 

Preces

Oración de abandono

Letanías del Beato Allamano

Oración a la Virgen Consolata
SEXTO DÍA
Un Plan de vida

Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Quiero comenzar esta reflexión recordando que no somos más que una casa en construcción; esto es: personas no acabadas. Sí, esto es lo que nos caracteriza a lo largo de nuestra vida, somos seres en proceso de construcción, sin importar la edad que tengamos, ni el estado de vida que hayamos escogido, ni la etapa de la vida en que nos encontremos….

Pero infelizmente, cuando llegamos a una cierta edad como que nos olvidamos del proyecto de vida que habíamos elaborado, olvidamos el plan de vida que habíamos trazado; así la persona pierde la armonía de vida que en el pasado lo caracterizaba. Una persona que actúa sin un plan de vida bien elaborado y concreto cae en el peligro de la ambición y de expectativas más allá de sus reales posibilidades; situación que lo lleva a perder el control sobre sí mismo y, en vez de paz interior, se manifiesta como una persona llena de ansiedades, miedos y estrés...

El ser humano no fue creado para sí mismo, la des-egocentrización es un ejercicio que estamos llamados a practicar todos los días. Y la mejor manera para des-egocentrizarnos; para superar la tentación del auto-referencialismo es tener un Proyecto Personal de Vida (PPV) fundamentado en el amor, la compasión y la misericordia; cuyo resultado será lo opuesto a la ansiedad, al miedo y al estrés. 

Cuando la vida es vivida desde el amor-compasión-misericordia entonces la enfermedad en vez de absorber a la persona, la proyecta y es en este sentido que se requiere que el enfermo siga un plan de vida. El plan de vida del enfermo debe integrar la confianza en sí, el deporte como actividad cotidiana, la buena alimentación, la capacidad y osadía de salir de sí mismo, el descanso y la oración. …

Concluyamos esta reflexión orando con el Salmo 27 (26) 

Del salmo interesa rescatar la visión que el salmista tiene de Dios; un Dios que ilumina la vida en los momentos de ansiedad y de peligro y que salva. Así Dios se torna el centro de todo, el objetivo máximo de la vida y en el plan de vida del enfermo, Dios ha de ocupar un lugar especial, de privilegio diríamos. Pues por cima de Dios nada ni nadie. El enfermo ha de aprender también, a jugarse todo por Dios, su roca salvadora.

Preces

Oración de abandono

Letanías del Beato Allamano

Oración a la Virgen Consolata

 SEPTIMO DIA
Gritar y llorar, si fuera necesario
Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Tenemos que ser conscientes que en el estado de enfermo se pasa por diversas etapas y somos invadidos de una diversidad de sentimientos, que no podemos ocultar. Un elemento que hace mal al enfermo es sentirse un superhombre o una supermujer. Esa tentación no ayuda, ni para la sana convivencia, ni para el proceso de recuperación de la salud.

Es necesario que el enfermo manifieste sus sentimientos y exprese el dolor que siente. A ninguno hace bien reprimir las emociones o pretender controlarlas para no dar muestra de debilidad. En este sentido, tenemos un maestro del sufrimiento (tanto físico como espiritual y social) en la persona del arzobispo Desmond Tutu, el obispo anglicano de los tiempos del Apartheid en África del Sur.

En el libro de la Alegría, el arzobispo expresa su convicción de que no somos ni superhombres, ni supermujeres, por eso que es importante no reprimir las emociones e agrega yo ánimo a la gente a que no se reprima, que no se calle la tristeza ni el dolor. Es una forma de recuperar la normalidad. Cuando encerramos las emociones y fingimos que no existen lo único que conseguimos es que la herida se infecte. (Dalai Lama-Tutu & Abrams: 2017: 135-136)…

La salud está en Dios, así como en las manos de los médicos y de las medicinas, pero sin olvidar el valor imprescindible de la mente; sí el poder de la mente es fundamental en todo proceso de recuperación de la salud; entonces el enfermo es el protagonista principal, el resto son solo una ayuda, alguien que facilita y recuerda lo que le corresponde hacer.

Desde esta perspectiva, dejemos al enfermo que se exprese con todos sus sentimientos y emociones; a él no se le puede silenciar y mucho menos reprimir o hacerlo sentir inútil en su enfermedad, pues esto dejaría en el enfermo un trauma, diría, insuperable. Gritar, llorar, lamentarse hace parte de un proceso, tantas veces inexplicable, pero sí comprensible….

Una felicidad montada solo sobre estados positivos (la llamada felicidad hedonista) no pasa de ser una felicidad pasajera. La felicidad profunda (la llamada felicidad eudemónica) se caracteriza por tener un punto de partida claro y bien definido: la comprensión de uno mismo, la intención, el crecimiento personal y la aceptación, que incluye el sufrimiento, la tristeza y el dolor (Dalai Lama-Tutu & Abrams: 2017: 137)….

Concluyamos esta reflexión orando el Salmo 116

El salmo nos ayuda a entender la alegría de quien se siente liberado de un inminente peligro de muerte, como consecuencia de una enfermedad y por eso da gracias a Dios por los beneficios recibidos… Con todos los enfermos que ya han recuperado su salud y de modo especial con todos aquellos que, infelizmente, no han tenido la gracia de recibir la atención médica que necesitaban, cantemos al Dios de la vida y a él supliquemos por el derecho a la salud de toda persona tiene.

Preces

Oración de abandono

Letanías del Beato Allamano

Oración a la Virgen Consolata
 
OCTAVO DÍA
Atravesar dificultades

Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: La enfermedad no significa el final de todo, ella es apenas un llamado de atención para recordarnos que somos seres frágiles. La enfermedad nos ayuda a entender lo efímero que somos y cuanto necesitamos de los otros. La enfermedad nos ayuda a recordar el valor relativo que tienen las cosas; ellas no son un fin en sí mismas, son apenas un medio para vivir y que no nos pueden desviar de nuestro norte: Dios, que es principio y fin de nuestro existir.

Es importante que la persona enferma sepa vivir la soledad que su enfermedad comporta, esta hace parte del proceso de atravesar dificultades.

El enfermo en su proceso de recuperación está físicamente rodeado de personas que lo asisten, que lo visitan y esto le evita el aislamiento; pero en su corazón vive sólo y es aquí donde nos interesa llamar la atención acerca del saber vivir la soledad. La mente es capaz de elaborar todo tipo de racionamiento, es importante que el enfermo tenga una mente abierta, sea positivo y abra el corazón al mundo que lo rodea y las maravillas que se le presentan y lo haga desde el pensamiento de Dios que es bondad y compasión. De esta manera su soledad no será aislamiento, sino crecimiento, germen de algo nuevo en su vida. 

Soledad y silencio interior son dos compañías permanentes del enfermo y él debe aprender a reelaborar su vida a partir de ellos; sabiendo que la soledad es diferente del aislamiento y el silencio interior es necesario en su proceso de reinventar su vida, sus nuevas decisiones a tomar y la nueva organización de su vida. 

Otro elemento clave en el proceso de recuperación de la salud del enfermo es saber transformar las adversidades en oportunidades; es a esto que llamamos atravesar dificultades. Entre los tibetanos circula el dicho que son en realidad las experiencias dolorosas las que dan sentido a la felicidad. La enfermedad y el proceso de recuperación no pueden ser vividos como una tragedia, sino como una nueva oportunidad; una manera diferente de organizar la vida, una nueva oportunidad que nos regala Dios y el destino. Ahora bien, es importante mantenernos serenos en medio de ellos; pero ¿cómo hacerlo?

Esto se consigue a través de poner la mente a trabajar a nuestro favor; esa fuerza interior o la madurez espiritual, como prefiero llamarla, será nuestra aliada para atravesar las dificultades con esperanza y hacer que las adversidades se conviertan en nuevas oportunidades para una vida feliz, bondadosa y misericordiosa. 

Es, pues, nuestra tarea encontrar las raíces de la virtud y no los venenos que pueden obstaculizar y hasta dificultar nuestro existir. Tenemos que lograr que la enfermedad y el dolor-sufrimiento sean nuestros aliados para una vida feliz y no nuestro obstáculo, como algunas veces nos vemos tentados a verlos.

Concluyamos esta reflexión orando el Salmo 88 (87)

El salmo, recogiendo la mentalidad religiosa del Antiguo Testamento, expresa el sentido de esta reflexión que se propone ayudarle al enfermo y su entorno a atravesar dificultades, en las que los lamentos y las quejas no son reclamaciones, sino una contemplación que, desde lo más oscuro de la vida, intenta encontrar motivos para renovar su esperanza y encontrar nuevas oportunidades de vida.

Preces
Oración de abandono
Letanías del Beato Allamano
Oración a la Virgen Consolata

 
NOVENO DÍA
Dios sabrá escoger la mejor parte 
En el segundo libro de Samuel leemos: ¡Ánimo!, esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que Yahvé haga lo que le parezca bien (2 Sam. 10, 12).

Canto
Oración de intercesión para todos los días

Reflexión: Comienzo esta última reflexión citando el segundo libro de Samuel porque constituye como la síntesis del conjunto de estas reflexiones que tienen como telón de fondo la invitación a confiar en Dios, también en medio de la adversidad que nos pueda corresponder vivir.

Las palabras del autor sagrado, nos inspiran, porque nuestra confianza en Dios no puede estar condicionada por las circunstancias externas, así como la opción por ser felices tampoco depende de las circunstancias externas, es cuestión de actitud interior, de busca constante y de entrega total a una única causa.

Con estas palabras, estamos llamados a vivir nuestra enfermedad con el espíritu de quien lucha hasta el final; una lucha que es más interior que exterior. Es aquí donde debe salir a flote nuestra fuerza interior, nuestra fortaleza espiritual, nuestra fuerza mental. Para esta “batalla” se requiere plena confianza y seguridad en sí mismos, aquel esforcémonos con que Joab motiva a su hermano para vencer a sus enemigos. 

El proceso de recuperar la salud es lento, requiere de paciencia y perseverancia y sobre todo de una gran capacidad interior para no bajar los brazos en los momentos más críticos que se puedan presentar y así, como los dos hermanos Joab y Abisaí, “salir triunfantes” de una batalla que, de entrada parecía perdida, pero que a la postre la podemos vencer, ciertamente guiados por la mano de Dios que siempre sabrá escoger la mejor parte.

Confía en ti y confía en Dios. Vive con actitud positiva el proceso de recuperación de la salud y no permitas que el pesimismo ni el desánimo te hagan perder “la guerra”, no obstante que por momentos pareciera que la batalla ya está perdida. 

Con los sentimientos de plena confianza en nosotros mismos y en Dios y conscientes de que sólo nuestra mente, nuestra fuerza interior, nuestra espiritualidad, es capaz de ayudarnos a perseverar hasta el final.

Concluyamos esta reflexión con el Salmo 138 (137)

 El salmo recoge los sentimientos de los israelitas después del exilio en Babilonia y el salmista los expresa, a modo de acción de gracias a Dios, por la liberación, porque ha cumplido sus antiguas promesas.

NB: El texto ha sido elaborado por el P. Armando Olaya, imc y las reflexiones, para cada día, las ha tomado de un texto del mismo P. Álvaro López, “LA SABIDURIA DEL DOLOR”, donde narra su propia experiencia)


domingo, 12 de julio de 2020

La vida en confrontación


UN DIOS ‘BOTARATAS’


 En la liturgia de la Palabra de este domingo, 12 de julio 2020, tenemos tres parábolas

La primera nos la trae el profeta Isaías que compara la Palabra con la lluvia. La lluvia se precipita desde lo alto, empapa la tierra, la fecunda y regresa, para caer nuevamente. Así debe ser la Palabra de Dios que está diluviando continuamente sobre nosotros. Pero si en vez de tierra buena encuentra un corazón de piedra, se evapora; para volver a insistir, sin desanimarse.

La segunda nos la cuenta Jesús. La Palabra es como la semilla. Es la imagen que Jesús vio desde su infancia, los agricultores de Palestina esparciendo a manos llenas la semilla con la esperanza de cosechar mucho o poco, aprovechando toda clase de terrenos, los pedregales, los senderos, la tierra buena, etc.

Dios esparce también a manos llenas la semilla de su Palabra en el mundo esperando cosechar frutos de: amor, paz, perdón, justicia, servicio, etc., en nuestros corazones y se lleva tremendas sorpresas, pues con frecuencia dice, por boca de Jesús: “No he encontrado en Israel una fe semejante”. Terrenos que se creían áridos, produciendo más y mejores frutos que los cuidadosamente arados.

La tercera parábola nos la sugiere Pablo en la carta a los romanos. Compara la creación con un gigantesco vientre materno que está permanentemente en trabajo de parto, esperando el nacimiento a la vida verdadera que es la que nos espera, a los que creemos, obviamente. De los cuidados que tenga una madre en el periodo de gestación, depende la calidad de vida del niño que va a nacer. De cómo vivamos en este breve espacio y tiempo terrestres depende nuestro futuro eterno.

Si la Palabra de Dios es como la lluvia, no es simplemente el aguacero de los libros canónicos de la Biblia, que ya cayó y basta. No, la Palabra de Dios nos sigue empapando de muchas maneras en todas las épocas.

Hay, sin embargo, algunas cosas en estas tres parábolas que sus autores no reportan.

El profeta Isaías, por ejemplo, habla de lluvia de agua, agua de primera calidad, agua limpia. No conocía otra, que nosotros sí conocemos, el agua contaminada por las emanaciones de las industrias y los vehículos, que cae de las nubes como lluvia ácida y que, lejos de ser benéfica, es letal y en vez de vida produce muerte.

Si por el bautismo nos comprometimos a conocer, practicar y transmitir el evangelio no podemos contaminarlo acomodándolo a nuestra vida egoísta. Esto se hace fácilmente tomando aisladas expresiones de Jesús, por ejemplo: “Los pobres siempre los tendrán entre ustedes” y diciéndole a los pobres que se resignen pues en la otra vida se volteará la arepa y, como en la parábola del rico y el pobre Lázaro, ellos estarán felices mientras el rico se asa en el infierno. O cuando le oímos a Jesús: “Ganen amigos con el maldito dinero para que los reciban en las moradas eternas” tomado así, es un tranquilizante para la conciencia del rico, a quien se le puede decir: dé limosnas y eso le bastará para salvarse.

La semilla de la Palabra a la que hace referencia la parábola del sembrador es la mejor posible, baste decir que es Palabra de Dios.

Pero en tiempo de Jesús no se conocía un descubrimiento en el campo agrícola que consideran extraordinario, los que se lucran de él con ganancias millonarias, y es la manipulación genética de las semillas: las semillas transgénicas. Esas semillas dan cosecha más rápido y de mejor calidad y son resistentes a parásitos; sólo que tienen un pequeño inconveniente, querido por los inventores: si un campesino quiere guardar parte de su cosecha para sembrar nuevamente, no lo puede hacer, porque esas semillas no germinarán, está obligado entonces a comprar las semillas especiales que venden sólo los poseedores de la patente del invento.

De igual manera la Palabra se vuelve semilla transgénica cuando produce frutos excelentes de conversión individual o grupal, pero se queda ahí en una espiritualidad y religión intimistas sin abrirse a la misión, como es el mandato de cristo: “Vayan por todo el mundo a anunciar la buena noticia.”

Sobre la creación en gestación y trabajo de parto. En tiempo de Pablo ni se imaginaban el daño que causan el alcohol, el cigarrillo y las drogas en el feto.

El embarazo de la creación está hoy día en grave peligro por todos los atropellos cometidos por el hombre y esta circunstancia de la pandemia mundial lo ha puesto más en evidencia. Dios sigue suscitando profetas para ayudar a conjurar el desastre: organizaciones ecológicas que advierten sobre las consecuencias de tanta industria contaminante, el nuevo orden económico que se está proponiendo desde Holanda y los últimos documentos del Papa Francisco: “Laudato sii” y “Querida amazonia” que nos interpelan en clave de fe especialmente a los cristianos.

Lo más cierto es que Dios sigue diluviando y esparciendo su Palabra a manos llenas, casi como un ‘botaratas’, esperando con mucha paciencia que los corazones de piedra se conviertan en terreno fértil cuyos frutos lleguen hasta la vida eterna. ´

Domingo 12 de julio 2020, (Is.55, 10-11; Rm.8, 18-23; Mt.13, 1-23)

P. Orlando Hoyos Z. imc.

sábado, 20 de junio de 2020

Un nombre hecho misión

Consolata

Un recorrido por su significado

Presento aquí, con la certeza que se trata de un esquema a ser desarrollado y completado, siete aspectos  o anillos de la linda cadena de oro para ser colgada en el cuello de la amable y admirable Consolata. Ella es:

1.  Un verbo
La forma dialectal del Piamonte italiano “Consolà”, corresponde en la lengua italiana a Consolata, participio pasado de genero femenino del verbo consolé – consolare, y entonces con significado pasivo: “consolada”.
El origen, en definitiva, viene del verbo consolare, que a su vez  proviene de consule, que en latín tiene diversos significados: consul = cuidar de... velar por... (te consuelo).
Esta expresión verbal transitiva, activa, pasiva y refleja se le aplicó a Maria  de Nazaret, consoladora porque consolada y viceversa. Ella es la Consolata, “nuestra Consolata” dirían los piamonteses y con ellos José Allamano y sus Misioneros/as.[i]

2. Una obra de arte

El Icono pertenece al grupo de la Brephocratousa (= “aquella que lleva el niño” y corresponde a la “Madre con el niño”), en la versión de la Odigitria (= “conductora”, “guía”, “la que muestra el camino”) que es precisamente Cristo Jesús, indicado por María con su mano derecha.
Este apelativo deriva el topónimo del convento de los Odigi, en donde se veneraba el retrato original de María, pintado, según la tradición, por San Lucas que, la emperatriz Puchera, habiéndolo recibido de Jerusalén, lo confió a una comunidad de monjes que vivían junto a una fuente de agua, en donde Nuestra Señora ya hacía muchos milagros, especialmente en favor de los ciegos, a los cuales los mismos monjes les servían de “guía”, conduciéndolos de la mano, como los “pedagogos” griegos, hasta la fuente milagrosa.[ii]

3. Un nombre
Consolata es, no solo uno de los tantos nombres de María la Virgen, sino el nombre del Santuario oficial de la ciudad de Turín – Italia: Santuario del Emmanuel: “Dios con nosotros”, con la compañía de José, en Belén. Vientre de la Familia Misionera de la Consolata, con la compañía de José Allamano. Es también el nombre de los Institutos Misioneros de la Consolata, formados en la Consolatina: espacio de formación e información para la misión, casa de la ternura y la fortaleza familiar y de tantos otros lugares, templos y obras esparcidos por el mundo. Nombre que da identidad y exige identificación, para poder llegar a ser lo que nos identifica y denomina: Misioneros de la Consolata.

4.  Una devoción
Como devoción, sinónimo de amor, fervor y veneración, la Consolata es celebrada litúrgicamente por los católicos el 20 de junio de cada año, en infinidad de lugares y con variadísimas y riquísimas expresiones culturales y espirituales.  

5. Un principio bíblico
Entendemos por “principio bíblico” una manera específica del ser y el actuar del Dios de la Biblia, que aparece en todo el proceso histórico de la salvación y que permanece presente y activo a lo largo de él y le da una impronta humano divina, espiritual y activa, orientada a todos los pueblos y la creación.
La Antigua Alianza y entonces el libro hebraico o Antiguo Testamento esta tejida con este hilo del consuelo: Noé, del término hebreo nóaj, significa descanso; de la misma raíz proviene el nombre del profeta Najum (Nahum), lo mismo que el de la ciudad de Cafarnahum o Cpernaum, Kfar Najum; el mismo nombre de Menahem, rey de Israel hacia el 790 aC., significa, en hebreo, “consolar”. Conjugados todos, se relacionan con la palabra, la práctica y la experiencia “consuelo”.
Ese mismo hilo continua en el tiempo de los Profetas: "¡Consolad, consolad a mi pueblo!”, dice vuestro Dios. "Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido (Is 40-66) y otros de antes del destierro y después del mismo, hasta Jesús. Igualmente lo encontramos atravesando los escritos de sabiduría y de legislación del pueblo de Israel.


La Nueva Alianza y entonces las escrituras cristianas o el Nuevo Testamento, aparece tejido con el mismo hilo del consuelo o de la consolación: Simeón, hombre justo y piadoso, “parte del resto fiel”, esperaba La consolación de Israel” y Ana, mujer anciana que servía al Señor día noche, esperaba la liberación de Jerusalén. Cuando sus padres entraron con el niño Jesús … Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “… mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel” (Lc 2, 25-49); José, apodado Bernabé, arameo “barnabyā” que significa “hijo de consolación” o “apto para consolar” (Hch 4,36-37).
El mismo Jesús, en la proclamación de su carta magna, enseña: Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados” (Mt 5, 4; cfr Lc 6, 21). Pablo, el teólogo y testigo de la consolación de Dios en su vida y ministerio, reconoce a Dios como Padre de misericordias y Dios de toda consolación (2Cor 1, 3), que nos consuela para que podamos consolar con el mismos consuelo.

6.  Una Espiritualidad
Como espiritualidad y entonces estilo de vivir, pensar, sentir y actuar, la Consolata, de la mano con José Allamano, se hace maestra, pedagoga, conductora y orientadora hacia las fuentes del agua de la salvación, hacia la energía que fortalece, calienta e ilumina, hacia su Hijo Jesús, camino y luz.
Esta espiritualidad, sin pertenecer a una de las escuelas clásicas de espiritualidad, tiene una clara, novedosa, segura y actual propuesta de vida misionera, de consolación-liberación. Se fundamenta en la Trinidad (comunidad - familia de “consagrados”): Dios, Padre maternal, fuente de toda consolación; Dios, Hijo primogénito encarnado y hermano donado, el Emmanuel (Dios con …); Dios, Paráclito enviado por el Padre y el Hijo, para entrar dentro …, permanecer al lado … y caminar con. Se apoya en María (servicio - gratuidad) Consolata: consolada (santa) y consoladora (misionera). Se expresa en la Misión Ad gentes, Ad vitam, Ad extra, Ad pauperes.[iii]

7. Una Misión
La consolación que nosotros aprendemos de María, “nuestro modelo y guía, nuestra inspiradora y Madre” (XCG, 20) y Fundadora, orienta de modo significativo la vida cotidiana de nuestro carisma ad gentes. El estilo materno de la Consolata informa y plasma nuestro modo de ser y de hacer misión. “La Consolata es para nosotros más que una devoción o un título. Inspira el modo de realizar nuestro carisma. En la tradición que se deriva del Fundador, llevar el gozoso anuncio del Evangelio es mirar al bienestar y la felicidad de las personas, liberarlas de toda tristeza y sufrimiento, del miedo y de la opresión”.[iv]






[i] cfr. GASCA QUEIRAZZA Giuliano, La Consolà – La Consolata: il titolo caratteristico della devozione alla Madonna di Torino, Studi Piemontesi, novembre 1972, vol. I, fasc. 2, pp. 41-63.
[ii] cfr. BORDA Fabiana, La Consolata prima e dopo 1714. L'immagine quale strumento di diffusione della devozione, in 330 Anni Patrona: La Consolata, la sua città, la sua gente, a cura di Lino Ferracin, La Consolata, Torino 2014, p. 55.
[iii] XI CG 53.
[iv] XCG 21.

jueves, 11 de junio de 2020

Consolación en la aflicción

María Consolata: pedagoga de la Consolación


Llevamos el nombre de Misioneros/as de la Consolata. Ella, “La Consolata es nuestra Madre tiernísima, que nos ama como a la pupila de sus ojos”, nos dice el Beato José Allamano.
Como discípulos misioneros de su Hijo Jesús, nos sentimos especialmente amados y acompañados.
Queremos “hacer honra al nombre que llevamos”: viviendo con la mayor fidelidad posible el carisma y la misión; recordándola y asumiéndola como madre y fundadora, guía y pedagoga de una evangelización inculturada en cada contexto, conscientes que así anunciamos la “gloria de Dios a las naciones” (Is 66,19).   

María, mujer Consolada
Como mujer de Nazaret, nos dice la Palabra revelada, encontró gracia delante de Dios, fue visitada en su casa y saludada en el nombre del Señor: "¡Alégrate, llena de gracia!" (Lc 1,28). La acompañada del Señor: "El Señor está contigo!" (Lc 1,28), fue animada y empoderada para la misión: "¡No tengas miedo, María!" (Lc 1,30).



María, virgen fecunda
Como joven, comprometida en matrimonio con su novio José, se descubrió amada por Dios con amor de predilección: "Encontraste gracia delante de Dios" (Lc 1,30). La "llena de gracia" por estar llena del Dios que llena (Lc 1,28), fue poseída del Espíritu Consolador y protegida por el Dios de la vida: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" (Lc 1,35). Como joven escuchó y, aunque sin entender todo con precisión, creyó “porque para Dios no hay nada imposible” (v 37) y se abrió a la novedad de su vocación.

María, madre de la Consolación
"Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús (el Señor salva).  "Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." (Lc 1,32-34). Rindiéndose disponible y libre para la obra de Dios en ella y a través de ella: "Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra" (v 38), se convierte en la Madre de la Consolación, no por mérito propio sino porque, como le dijo el Ángel Gabriel: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios (v 36).
María madre y esposa, presenta la consolación-liberación para todos los pueblos
Como madre judía, fiel a su pueblo, subió a Jerusalén, junto con su esposo José, cumplir con la Ley de Moisés.  Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel. Ese mismo día, impulsado por el Espíritu, fue al templo y, cuando entraron los padres con el niño, lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Había también una profetisa, Ana, que no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén (cfr. Lc 2,22-39).
María discípula misionera, consolada consoladora
Como madre cuidaba y acompañaba su Hijo que “crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,52), hasta cuando, ya en su mayoría de edad y después de ser bautizado por Juan en el rio Jordán, proclama su misión en la Sinagoga de Nazaret, lugar donde se había criado. Allí se levantó, como de costumbre, para hacer la lectura. “Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4, 16-19).
Desde entonces su madre, que guardaba todo lo que veía y oía de su Hijo, lo mismo que lo que de Él se decía (cfr. Lc 2,51), se convirtió en discípula, seguidora. Lo acompañó hasta el calvario de la crucifixión: allá estaba ella de pie, atenta y abierta a la misión (cfr. Lc 19,25).



María misionera, consoladora en la propia familia
Con el Espíritu del Dios de la vida por dentro, llena de energía y entusiasmo, María embarazada, apenas al inicio de su gestación “tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá”. Salió de su casa-mundo y fue a la casa-mundo del otro, de los otros. “Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel”. Con su presencia y saludo generó la alegría en el viejo vientre gestante de la prima y la vida nueva, en gestación, dio saltos de alegría. La misionera de la Consolata escucho, entonces, el mensaje de recíproca consolación: “¡Bendita tu eres entre todas la mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a m la madre mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú que has creído”! (Lc 1, 39-45).

María misionera, consoladora de la humanidad en fiesta
"Se celebraba una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí” presente, atenta y disponible. No es fácil estar cierto a la hora cierta en el lugar cierto y sin necesidad de ser invitado. Pues María “estaba allí”, tal vez como amiga, servidora o animadora de la fiesta. El hecho es que se da cuenta que se había acabado el vino preparado para la fiesta y, casi como angustiada se dice a sí misma, sin alarmas ni espavientos, “No tienen vino”. Inmediatamente y sin perder tiempo, toma la iniciativa y le notifica a quien lo puede solucionar, aún sin saber si era o no la hora para él actuar, “no tienen vino”.
Seguidamente, con la seguridad de quien cree y espera, coloca en alerta a los sirvientes: “hagan lo que él les diga”. En poco tiempo se coordinan órdenes, acciones y soluciones: la tradición ofreció seis recipientes de piedra, Jesús, que estaba allí como invitado, impartió la orden: “llénenlos de agua”. Los sirvientes los llenaron hasta los bordes, Jesús los miró y ordenó: “saquen ahora y llévenle al mayordomo”. Así lo hicieron y la fiesta de la vida continuó o, mejor, continúa aún hoy, con el consuelo del mejor vino, servido y saboreado hasta el final (Jn 2, 1-12).  

María misionera, consoladora de los crucificados de la tierra
Los caminos de la geografía humana están marcados con calvarios, tumbas o monumentos que guardan y manifiestan la memoria del dolor, el sufrimiento y la muerte de personas, comunidades y pueblos martirizados, crucificados, víctimas de las diferentes violencias. Quienes hemos escuchado y acogido la Buena Nueva del Emmanuel, “Dios-con-nosotros” (Mt 1, 22), sabemos que María, la madre de la Consolación encarnada, estaba “estaba junto a la cruz” (Jn 19, 25), en la hora de su hijo Jesús. En consecuencia, asumimos que también lo está hoy, en este tiempo de variados virus globales, unos con nueva corona y otros con endémicos cetros, todos generando víctimas y provocando llanto. A todos ella, como Madre, nos dice, “hagan lo que Él les diga” y nos recuerda la propuesta de la felicidad: “Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados” (Mt 5,4).

María animadora misionera para una Iglesia en salida
En medio de la humanidad confinada, amenazada por un enemigo invisible y encerrada por miedo al contagio, y la naturaleza cantando y danzando libre de agresiones y contaminaciones, aunque no en todas partes, se encuentra la Iglesia Católica-Universal, comunidad de Iglesias Locales y pequeñas comunidades, lamentando su encerramiento forzado, añorando las multitudes peregrinas y, mientras espera la orden de salida, desplegando tímidamente su creatividad virtual, aunque con lenguajes y simbolismos arraigados en la rica y larga practica tradicional.
Ahí, muy dentro de la memoria del corazón eclesial, está María como pedagoga de esta nueva inculturación, así como lo estuvo en el cenáculo de Jerusalén, después del martirio del Redentor, esperando el Otro Consolador (cfr. Hech 1,12-14).
Las puertas se abrirán mañana y la gente volverá a los templos, mientras la Iglesia deberá salir, obediente al Salvador, “por todo el mundo” para “anunciar el Evangelio a toda la creación”.  No solo a la creatura humana, sino a “toda la comunidad de vida”, como le recuerda la Carta de la Tierra.



María consuela con su humildad y valentía profética
Escuché a alguien decir alguna vez “quien tiene la grandeza de hacerse pequeño, es verdaderamente grande”, como también escuché a María de Nazaret cantar en el Evangelio de Lucas: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en su humilde esclava. El Poderoso ha hecho tanto por mí: Él es santo y su misericordia llega a sus fieles generación tras generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. (Lc 1, 46-55).